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55 millones de turcos deciden vía referéndum si entregan poderes absolutos a Erdogan

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La censura ha impedido hacer campaña a los partidarios del «no» a la reforma constitucional en Turquía

“¡Fuera de aquí!”, chilla una mujer junto a la imponente mezquita de la Sultana Mihrimah, en el barrio estambulita de Üsküdar. “¿Por qué no entendéis que votar “sí” no es nada bueno para la democracia?”, había preguntado un hombre parado ante una de las muchas casetas del islamista AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) a favor del cambio constitucional. “¡Fuera de aquí!”, repite la señora como respuesta. Cuando por fin se marcha, una joven le choca los cinco a la mujer. “¡Bien hecho, hermana!”.

La tensión social palpable en las calles turcas apenas ha dejado espacio para los argumentos razonados. Los debates constructivos, mejor buscarlos en otra parte. La campaña electoral se ha celebrado mientras el país se encuentra en estado de emergencia y en mitad de las purgas masivas de Erdogan. El «sí» ha gozado de omnipresencia en la prensa, mayoritariamente progubernamental después del cierre de 149 medios de comunicación y la detención de más de un centenar de periodistas.

Apagón en las redes
“En 2016 se han aplicado apagones digitales en Turquía a una escala sin precedentes”, explica a ABC Alp Toker, el turco-británico fundador de Turkey Blocks, plataforma que monitoriza las restricciones en internet. Además, según el informe de transparencia de Twitter, Turquía lidera la clasificación mundial de censura en las redes sociales al ser el país que más peticiones realizó para eliminar contenidos en la segunda mitad de 2016.

“Es inevitable que esto tenga un impacto en el resultado del referéndum porque están bloqueando muchas voces”, señala Toker. “Algunas de estas voces son problemáticas o se puede estar en desacuerdo con ellas, pero eso no significa que tengan que ser censuradas”.

Más de 55 millones de turcos acuden este domingo a las urnas en una cita histórica que va a determinar el futuro del país. El referéndum consulta a los ciudadanos si apoyan el cambio de 18 artículos de la Constitución de 1982, redactada bajo tutela militar. La reforma supondría la creación de un sistema presidencialista en el que Erdogan se convertiría también en cabeza del Ejecutivo. Podría nombrar ministros y retornar a su puesto como líder del AKP al mismo tiempo que el Parlamento perdería competencias para fiscalizar al Gobierno. También aumentaría la influencia directa del presidente para nombrar a los jueces más importantes del país. Además, el cambio constitucional elevaría el número de diputados de 550 a 600 y bajaría la edad mínima de los candidatos a los 18 años.

La censura no se limita únicamente al mundo digital. Zeynep Altiok, diputado del socialdemócrata CHP (Partido Republicano del Pueblo), principal partido opositor, ha presentado un informe sobre la represión sufrida durante la campaña. De acuerdo con él, se han producido al menos 231 casos en los que ciudadanos, desde estudiantes a periodistas, han sufrido amenazas o ataques tanto de agentes de seguridad como de partidarios del «sí». Y nada menos que 330 personas han sido detenidas mientras pedían el voto para el “no”. Tres han sido encarceladas. Pero hay más.

«La campaña electoral no ha sido ni libre ni justa. El presidente y sus hombres utilizan dinero e infraestructuras del Estado», denuncia Sule Ozsoy Boyunsuz, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Galatasaray. «Llevan a estudiantes, y funcionarios a sus mítines y actos… Y, por el miedo, nadie puede negarse a estas visitas obligatorias».

Las últimas encuestas no son claras. Dos daban la ventaja al «sí», otras dos al «no». Ninguna daba una diferencia mayor al 2%. La clave, pues, puede estar en un sector muy concreto del electorado: los ultranacionalistas agrupados en torno al partido de extrema derecha MHP (Partido de Acción Nacionalista), que se ha pronunciado a favor de la reforma. Erdogan ya necesitó sus escaños en el Parlamento para convocar el referéndum y ahora precisa el apoyo de sus votantes para superar la barrera del 50%. Pero el MHP se ha roto. Cuatro diputados fueron expulsados por su apoyo al «no», postura que podrían compartir muchos de sus votantes.

Javier Pérez de La Cruz – ABC de España

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