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ABC.es: El gobernador chavista de Zulia se embolsa el dinero de obras no ejecutadas

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“Lo más grave es el oscurantismo en cuanto a las cifras y el manejo de los recursos”,
Lester Toledo

Un hospital oncológico que supuestamente está a punto de abrir en Venezuela, pero cuyas obras están paradas hace tiempo; un museo y un aula magna universitaria, prometidos en actos electorales, pero cuya construcción no ha pasado de unos pocos pilares y vigas; un importante cruce viario que iba a ser remodelado, según anunciaba un gran cartel, pero que, tras ser cerrado seis meses al tráfico, sigue en el mismo estado de siempre… Son obras que no han sido completadas o ni siquiera comenzadas, pero cuya cuantía ya ha sido pagada, de manera que el dinero ha ido a parar al bolsillo de autoridades e intermediarios.

Francisco Arias Cárdenas, gobernador de Zulia, que acompañó a Hugo Chávez en el golpe de 1992, durante la presentación de un proyecto de carreteras

«Hay mucho dirigente chavista que se queda los reales de las obras. Hay una corrupción enorme», afirma Lester Toledo, diputado opositor regional del estado Zulia, que centra sus acusaciones en aquello que él mismo ha podido probar. Sus denuncias contra el gobernador del estado, Francisco Arias Cárdenas, un histórico del chavismo y alguien muy cercano al considerado número dos del régimen, Diosdado Cabello, le han valido la persecución política.

A finales de agosto, cuando Toledo iba a forzar la comparecencia de Cárdenas ante la Asamblea Nacional, agentes del Sebin (policía política) fueron a por él, sin atender a su condición de aforado y sin orden de captura. Toledo pudo escapar y solo reapareció 85 días después, cuando él y su familia habían logrado salir de Venezuela. Las autoridades le acusan de financiación del terrorismo y asociación para delinquir, cargos que podrían suponer 28 años de prisión, más incluso que los adjudicados al encarcelado Leopoldo López, de Voluntad Popular, partido del que también Toledo fue fundador y en el que milita.
El político denuncia que Cárdenas no ha justificado los 129.753 millones de bolívares (casi 16.000 millones de dólares al cambio oficial), la mayoría procedentes de créditos adicionales, presupuestados en los cuatro años de su gestión. Se trata de una cifra seis veces mayor que el presupuesto gestionado por su antecesor en el cargo, que pertenecía a la oposición. Además, la prórroga presupuestaria para 2017 (en 2016 no se han celebrado las elecciones a gobernadores) es de 138.652 millones de bolívares, más que los cuatro años anteriores juntos.

«Lo más grave es el oscurantismo en cuanto a las cifras y el manejo de los recursos», comenta Toledo, que destaca que ni siquiera él, que es diputado del Consejo Legislativo del Zulia, ha tenido acceso a los presupuestos. Solo su labor de investigación le hizo llegar a los expedientes administrativos de los pagos realizados; con esos datos fue luego a ver las obras, en algunos casos saltando vallas y grabando imágenes con su móvil, y comprobó que muchas no se habían completado o comenzado.

Así, demuestra que los 62 millones de bolívares de dinero público entregados para la construcción del Museo de los Niños se han esfumado sin que hayan avanzado las obras. Lo mismo ocurre con la partida destinada a completar el aula magna de la Universidad del Zulia, en la que tampoco se ha trabajado. Se han gastado otros 160 millones de bolívares para una remodelación del complejo deportivo en el municipio de Lagunillas, pero la cancha de baloncesto y el gimnasio están cerrados porque no hay electricidad y lo que iba a ser la piscina olímpica es solo un enorme hueco excavado en el suelo.

«El gobernador dijo en rueda de prensa que culminaría este complejo, pero lo que hicieron fue cerrarnos los portones y sacarnos», lamentó Wilmer Barrios, uno de los entrenadores de los deportistas, durante la visita que Toledo hizo al lugar.

Lo que iba a ser una obra emblemática para superar los atascos de tráfico en el kilómetro 4 de acceso a Maracaibo, la capital del estado, ni siquiera despegó.

Disimulo
Durante seis meses se cortó el tráfico, como indicando que iban a comenzar los trabajos, pero luego se abrió de nuevo, sin que nada se hubiera tocado, y durante tiempo ha seguido allí un cartel con la foto de Cárdenas anunciando la obra y los 62 millones de bolívares de su cuantía. Las denuncias de Toledo llevaron a las autoridades a retirar el cartel y a poner otro, ahora anunciando una obra de drenaje por valor de 41 millones de bolívares, que tampoco han comenzado.

A pesar de la supuesta inminencia de apertura del Oncológico de Occidente, en Maracaibo, el diputado logró colarse en el edificio y publicó fotos del estado inacabado en que se habían dejado salas y pasillos. Además de los 70 millones de bolívares pagados para la construcción, la gobernación entregó 12 millones de dólares para equipos de radioterapia, que iban a ser comprados a través de la Fundación Fundasalud, una entidad sin control público a la que se puso como presidenta a Javiera Arias, la hija del gobernador. Ese monto en dólares podría traducirse en 13.000 millones en caso de acudir el mercado negro cambiario.

Por otra parte, Toledo ya denunció en su actividad política en el Zulia, estado fronterizo con Colombia, que con la firma del gobernador se estuvieron importando cargamentos de ciertos productos cuando la frontera estuvo cerrada por orden del Gobierno, con la aquiescencia de la Guardia Nacional. Los productos eran vendidos luego entre cinco y diez veces más caros. El paquete de harina de maíz, que el Gobierno obligaba a vender a 190 bolívares, era comercializado por esa red en 1.500 bolívares.

También con la aparente participación de Arias Cárdenas, hubo en 2015 un caso de contrabando de gasolina, llevada a Colombia en 1.800 camiones de la petrolera estatal Pdvsa. La denuncia pública de la trama llevó al despido de la gerente de mercados de la compañía, Gladys Parada.

Emil J. Blasco – ABC de España