Alexis Andarcia: A mis amigos imposibles

Alexis Andarcia: A mis amigos imposibles

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Cuando me tocó conocer la mentira, supe que era verdad. Ahí estaba sin tiempo y sin espacio; sin la finitud y compromiso del impreso, reproduciéndose entre imágenes por whasaap, de antes o después, para demostrar lo que no se quiere mostrar…para pronunciar lo que no se quiere anunciar.

Evolucionando hacia el beso y el amor, pues ya era abrazo y apretón de manos. Haciéndose gesto, palabra y sonrisa, para esconderse incluso de sí misma.

Estableciendo códigos para fortalecer su credibilidad: “si no te nombro y no te llamo, no existes” Es una mentira altamente tecnológica.

No es cualquier mentira !pobre mentira la de siglos anteriores! Esta es una que se siente, asume y practica verdad. De Serrat a Diomedes, de Vargas Llosa a Paulo Coelho (la distinción es mía, intentando una verdad).

Esta verdadera ésta mentira. Tan postmoderna que no pasó por la modernidad. Fanática y ecleptica, creyente y atea, occidental y asiática. Hecho en socialismo.

Ya no es necesaria la realidad. La realidad es fotoshop. Hacer creer, hacer pensar y hacer que se hace, es una profesión acreditada.

No como el teatro o la poesía, que ya es decir mucha verdad…más bien como el chisme y la mediocridad. Por cierto, la mediocridad es ya un titulo de nobleza.

Se ama y se quiere y se ayuda y se lucha, en la medida de lo posible…en Venezuela, sólo nos queda lo imposible.

 

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