Alexis Andarcia: El CNE: la máscara de una tragedia

Alexis Andarcia: El CNE: la máscara de una tragedia

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Algunos analistas han venido observando que la “derrota” de la oposición en las elecciones de gobernadores, se debió a la incoherencia en el discurso y acción, que caracteriza a la MUD.

Manifiestan que no se puede generar “sospecha” en el sistema electoral y, luego llamar a votar; ello, dicen, ocasionó un estado de ánimo adverso a la participación

Afirman, además, que tal situación tiene su génesis en esa doble identidad ( Enrique Ochoa dix it) que escinde a la MUD entre “salidistas” y “electoralistas”; contradicción que solo puede solventarse haciendo un deslinde.

Como puede inferirse, esta forma de ver las cosas, coloca toda la carne en el asador de la MUD. Cuando se refiere a los condicionamientos del Sistema Electoral y el CNE, estos analistas hechan mano de las habituales frases “sabemos que enfrentamos a un gobierno ventajista, inescrupuloso…etc…”

En fin, debemos insistir en la ruta electoral, resolviendo una incoherencia que pasa por deslindarse del radicalismo; pese a algunos “problemitas” el CNE es “confiable”.

Inobjetablemente, cualquier alianza que se proponga salir airosa y hacerse del poder, debe ser coherente en los objetivos que se propone y las estrategias para alcanzarlos.

Sin embargo, no plantearse o plantearse aleatoriamente el problema CNE, me parece inconsistente.

Percibo, de hecho, la intención de aprovechar una oportunidad, mas que para dar cohesión en la lucha, de confrontar y derrotar un adversario interno.

No exigir condiciones y transparencia, con un CNE confiable, es renunciar a la democracia. Vista así, la ruta electoral se convierte en ruta de los corderos al sacrificio: conducidos, trasquilados y muertos como ciudadanos.

Ser demócratas nos exige e impone transitar la ruta electoral; pero, para ejercer el voto con capacidad de elegir; para ejercer la democracia, no para confirmar el poder.

Si ciertamente la incoherencia en el liderazgo opositor genera abstención, el CNE lo hace como política de Estado.

El CNE está alli porque cumple la función de desmotivar y desmovilizar la participación ciudadana que, en condiciones realmente democraticas, infligiria una estruendosa derrota al régimen.

El sistema electoral y el CNE no son pues “problemitas”. Son parte de la médula espinal, junto al TSJ y los militares, de un aparato fraudulento para mantener el poder..

En el caso del CNE, su peso especifico es mayor, pues representa la máscara democrática de una tragedia.

Alexis Andarcia

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