Alonso Rondón Pacheco: “Perversa campaña de desprestigio”

Alonso Rondón Pacheco: “Perversa campaña de desprestigio”

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La denuncia de los “abajo firmantes” es categórica:
-una pandilla de malvados pretenden desprestigiar a Juan Guiado-. exclama atribulada, Colet Capriles.
Por eso propone que -tomando en cuenta la contundente denuncia es menester proceder, cuánto antes, a dar con los artífices, intelectuales y materiales, de semejante patraña. Lo primero es tener como indiciados a los jefes políticos que se oponían tercamente a que nuestro líder Guaido asumiera la presidencia de forma temporal, en concordancia con el artículo 233 de nuestra Carta Magna. Los argumentos eran de por sí, ofensas anticipadas contra quien estaba llamado por la providencia a ser “el salvador de la patria”.

-Ese es un inexperto-argumentaba Freddy Guevara, reforzando las dudas de Leopoldo, quien decía, mientras mascullaba la frase de la resignación:
-no tenemos a más nadie, Juansito es “nuestro peor es nada”. Florido esta desprestigiado y Francisco Sucre es pieza del hombre de “La Cabilla”.
Por otra parte para Henrique Capriles, -lo lógico era meterse de lleno en un nuevo diálogo, además, Guaido con esa imagen de mesonero del Country Club, nadie lo verá como presidente aunque sirva trajeado de smoking-.

Mientras que Henry Ramos aseguraba que -si yo, con todas mis habilidades no pudo con esa fuerza cubana, menos ese lechuguino amorenado-.

Después vino la otra jugada planificada por el G4, consistente en poner a Guaido a prometer el ultimátum:
-la ayuda Humanitaria entra sí o si-. Y no entró. Quien sí entraba al burdel era el diputado Superlano, presidente de la Comisión de Contraloría del parlamento Nacional. Eso también era parte de la gran maniobra para chamuscar la imagen de Guaido. Y semejante maldad deber ser investigada hasta sus últimas consecuencias, tal como suplican “los abajo firmantes”.

-!Que demonios son esos diablos!, buscaron hasta unas putas para desprestigiar a nuestro adalid-, gritaba furibundo el conocido periodista Cesar Miguel Rondón, quien dejó de lado su estilo aplomado para leer los titulares de las noticias. Mientras que Alonso Moleiro sugería:
-“hay que hincar el diente en los culpables de haberse robado los reales reunidos para financiar la ayuda Humanitaria”.

-Eso es imperdonable, es como robarle el tetero al niño Jesús, exclamaba, casi que jadeando, Alonsito.

Las dudas echaron sombras contra el embajador Calderón, tanto así que Ibeyise Pacheco lo definió como un infiltrado de Maria Corina y de Ledezma. -Por eso se empeñaron en que nuestro líder Guaido lo designara para Colombia, para que ordenara esa investigación que apunta al desprestigio del ilustre presidente-, refunfuñaba la Pacheco, quien se mordió la lengua cuándo Leopoldo le salió al paso reivindicando la postulación que apadrinó Julio Borges del experto petrolero.

-No, Ibeyise, fue Julio quién recomendó a Calderón.

De esa manera se pusieron en guardia “los abajo firmantes” para enfilar sus pesquisas hacia el corpulento líder Social Cristiano.

-Yo lo conozco bien, no lo creo capaz de tan vil maniobra- acotaba el historiador trujillano Elias Pino.

-Pero no debemos descartar nada, puede ser que Calderón se dejó influenciar por el espíritu de Caldera, tengamos en cuenta que todavía hay quien suspira por “la Rebelión de los Náufragos”-, así fundó sus sospechas Thays Peñalver.

-No, no, nada de esas pendejadas del pasado, eso es perder tiempo. La patraña fue escoger a esos embajadores como si se estuvieran repartiendo las partes de una vaca. Aquí está clarita la maniobra perversa para dañar la imagen de nuestro presidente, eso fue un strike que le lanzaron al lider-, sentenció, tajante, Mari Montes.

-Es verdad, Mari tiene razón, eso de meter de embajadores a los hijos, cuñados, financistas y “carga maletines”, fue una forma burda de manchar la autoridad de Guaido-, acotó Gerber Torres, quien agregó:
-esas designaciones fueron un golpe bajo, porque le quitaron fuerza y liderazgo al presidente, lo pusieron en evidencia como uno más en medio de una jefatura colectiva.

En eso tomó la palabra Inés Quintero, quien relacionó la cicatriz que le dejan en el rostro a nuestro lider Guaido, con ese pago de los bonos 2020, con la historia de Guzman Blanco.
-Recuerden esa vagabunderia oscura del empréstito que negocio Guzman en Inglaterra, de eso se sigue hablando todavía.

-Pero nada que ver, esos bonos había que pagarlos, sí o sí, eso era un compromiso- sentenció el embajador Carlos Veccio.

-Eso es verdad, embajador, pero ¿no será que al procurador Hernandez Delfino lo infiltraron las elites herederas de Carlos Andrés Pérez?, miren bien, puede ser una maniobra urdida desde “la cuarta”, no olviden que Ricardo Haussman viene de ahí también- comentó en tono malicioso el humorista Laureano Marquez.

-Si, sí, sí, hay que estar alerta ante esas infiltraciones, porque eso del 30 de abril pareciera que lo montó el gordito de la franela rosada, ese que asaltó el canal 8 en los tiempos de CAP, ¿se acuerdan?-expuso con acento marcial el general Cristofer Figuera.

-Esa vaina de imaginar una transición con la banda de delincuentes de Maduro y de Diosdado, no se me hubiera ocurrido a mi para hacer una novela de suspenso, la verdad es que esa es otra maniobra de bajo fondo que le aplicaron al precursor del cese de la usurpación-, apuntó el escritor Barrera Tyszka.

-Eso es correcto, Alberto, ni más ni menos, eso fue una operación bien calculada, no para tumbar a Maduro, sino para debilitar a Guaido, y lo lograron. ¡A quien se le ocurre que derrocarían a Maduro con una mano de cambures, que vergüenza!, esa fue una maniobra terrible en contra de Guaido, hay que averiguar quienes son los responsables para denunciarlos ante la opinión pública- , aseguró en nombre de los abajo firmantes, el experto negociador Martinez Mottola.

-Peor es eso del nuevo dialogo en Noruega y ahora en Barbados, eso tiene que ser idea de algún férreo enemigo de nuestro lider Guaido, lo quieren dañar, perjudicar, enredar en esa maniobra que le hace perder respaldo popular-, sugirió con fiereza maracucha Milagros Socorro.

-¡Que Dios nos agarre confesados! Esto es obra del demonio, es menester hacer una labor de exorcismo, no busquemos los culpables por los rincones, están, sin duda, en el mismísimo entorno de Guaido, por eso estamos tan mal, porque de que no vamos bien, no vamos-. Remató el sacerdote jesuita Jose Virtuoso.

-Mejor me voy, esto está más fastidioso que la novela esa que escribí “Dos Espías en Caracas”-, dijo en medio de gestos mordaces Moises Nain.

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