Américo Gollo: La desesperación nos une

Américo Gollo: La desesperación nos une

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Ruego a usted, lector, no relacionar el presente texto con un extraordinario pensador danés S. Kierkegaard un genio exquisito, cuya obra, enconjunto, siempre es un tratado de psicología, filosofía y teología con un verbo inmensamente bello para descifrar lo esencial delhombre. Bien pudiera usted solazarse leyendo una de sus obras fundamentales, “Tratado de La Desesperación”. Me concedo sólouna referencia tanto más adecuada cuanto permite acercarse mejor a mis marcados límites. “Enfermedad del espíritu, del yo, la desesperación puede adquirir de este modo tres figuras. El desesperado inconsciente de tener un yo (lo que no es verdadera desesperación), el desesperado que no quiere ser él mismo, y aquel que quiere serlo”.  Epígrafe al capítulo I de su obra citada y su rogatorio a Dios para que, en su escritura, su vida lo ilumine:

¡Señor! Dadnos para las cosas inútiles miradas sin visión, y ojos llenos de claridad para todas tus Verdades”. Yo pido a Dios, me conceda   claridad para ver de la realidad sus verdades.  En Venezuela, digo mejor, quienes aquí estamos sean nacidos o venidos nos encontramos ante una inmensa montaña de catástrofes. Se nos vino el tsunami encima, el terremoto no deja nada en pie, el huracán arrasa y el incendio borratoda huella de vidaen praderas y montañas. Y no tenemos refugios, protecciones, salvavidas y, lo peor, se ha perdido la voluntaddedecisión para combatir la tragedia.  La necrofilia del régimen como su necesidad para mantenerse y la muerte asumida de las víctimas con masoquismo, andan juntas como si nada del mundo ocurriera.   Caos y catástrofe, tragedia, bien pudieran ser las “categorías” que comprenden ese universo. En efecto, hambre, por doquier. Inseguridad, total. La salud, en coma.  El terrorismo de estado en todas sus dimensiones y expresiones como forma y acción de gobierno. La droga. Elnarco, el bachaqueo, el saqueo, la mendacidad, la   perversión, la corrupción como formas de vida del régimeny entre las masas la conformidad, la abulia, la ataraxia

Pero, a pesar de esta realidad tal como es, tanto el régimen como quienes lo adversan, negamos,rechazamos, unconjunto “élite”, somos pacientes de la misma enfermedad. La desesperación. El régimen en sus cúpulas vive la desesperación de su fracaso y el traumático pavor a la libertad. Empero, cierto es  que ha logrado  éxito en su propósito, su proyecto definitivo:la destrucción del espacio cultural, natural  y el asalto a la razón con un inmenso y descomunal triunfo, único en nuestra historia, la destrucción de valores fundacionales, Bolívar esclavo eunuco al servicio de Hugo Chavez, A. Bello pisoteado por Maduro, con aplausos  cerrados de Aristóbulo, Escarrá,  Jagua los genios del derecho, la sociología,  la teoría social, sepultureros de  Roscio, Mendoza, Vargas, y su máximo logro, probablemente único en la historia de la humanidad, convertir la miseria en  hábitat de la “felicidad” donde el odio racial, social, crecen, convirtiendo   la venganza en esperanza, el fracaso propio  como culpa del otro, la arbitrariedad como  ley.  La corrupción y perversión como modo de ser y de existir.

Por nuestra parte, en quienes nos oponemos, hay desesperación por no saber qué hacer ni por qué se fracasa o frustra en cada intento.  La Iglesia católica y otras tendencias religiosas, su discurso abierto, desgarrador para acusar al régimen de crueldad, de violencia, de maldad, según son los hechos, permanece en el púlpito.  La palabra no llega al sacristán, al monaguillo, al feligrés para hacerse razón que guía la decisión del pueblo y de su pueblo. Hasta monjas he visto sin recato de su habla exigiendo a Dios salir de esto.  Fedámaras no es tímida en sus afirmaciones, denuncias, pruebas que en su voz repiten lo que en la vida es y se padece como mal in crescendo indetenible. Inflación. Persecución. Escasez. Hambre. Expropiaciones. Sindicatos, organizaciones civiles, ONGs, todos sin excepción, reclaman soluciones para poder vivir. Y vivir es comer, escoger, pensar, decidir. Hablar. Sobrevivir, el último lugar para morir. Y, de poder hablar, de los muertos seoiría la últimaqueja, su impaciencia en la espera.  No hay urnas ni fogón para concluir la función en la tierra y pesamás la tristeza, se alarga la amargura por   desesperación, no hay dinero para el pago de tan duros servicios.  Si amplía el espectro, verá en www.aporrea reclamos y a uno que otro dirigente del PSUV que exigen justicia, castigo a los corruptos de manos llenas, de cuello rojo, y  mil peores males  que de no ser oídos, tal insania acabará con el proceso. Y algunos otros  van más lejos, el proceso fracasó, sostienen.  Desde fuera, la civilización condena al régimen. Son la barbarie.  Y aquellos que lo apoyan se apoderan de todo, petróleo, hierro, coltán y de la dignidad

La desesperación se multiplica entre quienes se vendaron los ojos, opacan la razón. Para salvarnos oran por un golpe militar o la intervención bienvenida de afuera. Muchos de tantos son escribidores cuyo placer del texto es denostar a la MUD, no tanto por lo que hace o deja de hacer sino porque lo que hace o no hace es lo que ellos querrían que se hiciera pero que jamás hacen.   Mas, sirva este dato como el otro también, los que anhelan actos de terror, silenciar a Diosdado, por ejemplo, dar lecciones de derecho sentado en el patíbulo al TSJ.  Desnudar a Tarek  frente a una miss.  Si bien se excluye a otros sectores de la sociedad, a veces disfrazados de sociedad civil, que reclaman un cambio de todos y entre todo y ser ellos los redentores sin riesgos de crucifixión. Ilustres, prudentes, sabios perfectos para guiar el rebaño disperso, descarriado, y salvar al país.  Cuan bueno sería Fernández Eduardo, tiene nombre e historia. Que fraterno seria Claudio Fermín.  Que mano ponderada la de Ocho Antich. Ejemplo son de ilustres ciudadanos, valores egregios de la Venezuela que ellos quieren de ellos. Y hasta un vasto sector de venezolanos y otros más invitan a Lorenzo Mendoza, quien más, mejor que él, Nadie; es el mesías perfecto a quien no le interesa otra riqueza que la que surge y se alimenta del trabajo, el capital, la ciencia, la solidaridad, el saber y el arte, tal cual es el modelo de su empresa. Venezuela seria como él sabe hacer las cosas, muy, muy bien.  Por estandarte una catira linda que incitará a invertir a las gentes de afuera y la de aquí.

Sin estar todos quienes conformamos este universo de venezolanos marcados por la desesperación, sea oportuno acercarnos e intentemos buscar cómo salir de este agujero negro.  Es decir, rojo, la desesperación.  Y he aquí que el primer problema a resolver fuente de la cura y vía de sanación, el político. Todos los demás se solucionan si se logra un arreglo, un acuerdo político que para alcanzarlo deben estar la razón para unirnos y la accionen cada espacio de la calle y la escuela.  El convento y el cabaré. De la casa y afuera.  Del cura al sacristán.  Del cardenal al monaguillo. Y en ello, el conjunto político que se agrupó en la MUD y antes en La Coordinadora Democrática y antes en la Junta Patriótica y antes siempre fue así y corresponde a los políticos de oficio, a ellos, la clave de la responsabilidad para lograrlo.  Léase exactamente, la clave y ello pasas por resolver el problema cómo se concibe, se organiza, se da el acuerdo y ello implica no hacer de la democracia mero juego del poder, sino una forma para garantizar la libertad para vivir todos.  Esconder las uñas y las garras para un tiempo después.  No está en los intereses de poder de AD, PJ, VP…Ledezma, los auto ungidos…ni la capacidad, ni la posibilidad de dirigir para sí lo que todos necesitamos para poder salir.

Ello pasa, en este momento, por la reestructuración de los grupos, partidos, movimientos, pero también de iglesias, Fedecámaras, ONGs,universidades, para precisar qué hicimos mal, qué dejamos de hacer.  Cual la responsabilidad de cada uno. No es el otro, soy yo. No en aquel sino en mí  donde está la culpa, el error, el desacierto.  Y corregir al otro impone, como previa, mi propia corrección. Curarme yo. De viva voz de plena razón, no para flagelarse sino para no esconderse en el supuesto de “quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”. De hacerlo, seguiríamos inmóviles, rumiando complacidos las migajas de poder que el régimen concede por su necesidad. Y mucho más, estamos obligados a reflexionar qué hace el régimen para crecer, permanecer en su macabro éxito. Y hacerlo en profundidad.  Su abuso de poder, su control sobre las FAN y el control de las FANB sobre el país, sus misiones y CLAP, las cadenas de Maduro, la corrupción, la perversión, la delación, el crimen, la violencia  etc., etc.  no son suficientes para lograr que una muy grande masa de venezolanos mantenga la esperanza en el infierno, el hambre por comida, la muerte por lecho. El crimen como justica. La conformidad como esperanza.   Hemos dicho es el problema político el núcleo central, y en su solución las iglesias., universidades, Fedecámaras, gremios, sindicatos reconocer que, hasta ahora hemos fracasado …no fracasó la MUD, es un fracaso verdad que verdad cuya evaluación de responsabilidades y las causas de cada fracaso es de ellos y nuestro, es un problema de análisis de todos y cada uno, de unos consigo mismos y con el otro. De allí pudiera salir la reconciliación consigo y con el otro para poder seguir y vencer.Y este “momento” exige la asunción de la ética para la orientación de la acción práctica de la política.

Pero, nos falta buscar respuesta al otro problema de fundamental importancia.Estudiar, pensar, reflexionar, sobre el porqué de la conducta espiritual y la práctica  de lo que llamarías el chavismo populi. Qué ocurre en su alma en su vida para soportar estoica y masoquista la tragedia común. Probablemente a ellos no los alcance la desesperación y sean las plañideras del velorio. Su escasa paga les permita   llorar el dolor ajeno sin enterarse que son las velas de su propio encierro. Ante ellos una prédica diaria ha de iniciarse, como una apostólica doctrina con la verdad como único fundamento y como su única expresión el diálogo para la comunión de ellos y nos. Y en ese proceso, no simple ni sencillo ni fácil, partidos, iglesia, gremios, universidades, sindicatos, y todos cuantos más, es quizá la mejor vía, quizá, para zafarnos de la desesperación y alcanzarla común redención.

Para ejemplificar. La discusión de la ilegalidad e ilegitimidad de la asamblea constituyente debe sustituirse por la prueba de su fracaso. Prometió paz y genera guerra. Prometió amor y construye el odio. Prometió precios justos y multiplica la inflación. Prometió unión y multiplica la exclusión.  Ante la corrupción la prueba pública que acusa al delincuente y no el silencio de la complicidad. Ante la traición a la patria, su sumisión a Cuba, la dependencia de China, Rusia, la pérdida del Esequibo, prueba en mano, hacerla del dominio público. La destrucción de las FAN y su complicad del alto mando como el hambre del soldado, su conocimiento no pude esperar más.  La ineticidad, ilegalidad, perversión del CNE debe ser probada en cada esquina, cada detalle.   Cada fracaso del gobierno central, de cada gobierno regional, municipio ha de ser denunciado y en todos y cada uno de los casos proponer la alternativa consciente para que pueda vencer la consciencia.  No esperar que del hambre salga la guerra, sino hacer la guerra del conocimiento para que haya paz.

Que es difícil, que no tenemos medios de comunicación, que todo está en manos de ellos, eso es casi verdad.  Pero nada más eficaz que la verdad que llega a cada casa, mano a mano como un apostolado para la comunión. En cada universidad, iglesia, en cada aula. En cada gremio.    El cristianismo libertario creció y se hizo así…la libertad se construye no se impone. Y el silencio es el más alto socio de la tiranía, es la cárcel de la libertad.

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