Análisis: Expectativa por Trump en la OTAN

Análisis: Expectativa por Trump en la OTAN

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La OTAN espera que su miembro clave no cause demasiado daño en la cumbre en Bruselas el miércoles. Todo a pesar de que los lazos transatlánticos ya están bastantes debilitados, opina Bernd Riegert.

El show de Trump hace escala en Europa. Sin duda el presidente de Estados Unidos acaparará titulares. Podría dar un sobresalto a los socios europeos y a Canadá en la cumbre de la OTAN en Bruselas del jueves. Podría meter la pata tomando el té de las cinco con la reina de Inglaterra. O tras una jornada de golf en proclamar su amistad con el autócrata ruso Vladimir Putin.

En Bruselas reina la incertidumbre ante lo que Trump y si “América primero” pueda traer a la cumbre de la OTAN. El presidente estadounidense no dudará en restregar por la cara de sus socios sus absurdas cuentas respecto a los gastos de Defensa. Los europeos los aumentan, pero eso lo basta a Trump. Quien quiera saber su postura, solo tiene que ver su discurso de campaña la semana pasada en Indiana. Allí se dirigió directamente a la canciller alemana y le preguntó qué consigue él de los alemanes por su dinero. Ellos prefieren, dijo, hacer negocios energéticos con Rusia y los estadounidenses son los tontos que tienen que pagar por todo. Por supuesto, eso lo quiere cambiar y amenaza incluso con retirar sus tropas si no ve pronto dinero.

¿Protección por dinero?

Los diplomáticos de la OTAN temen una posible tarifa transatlántica para mantener las tropas estadounidense en Europa. ¿Protección por dinero? Nunca se había pensado en estas categorías dentro de la Alianza, supuestamente basada en valores políticos. Pero Donald Trump, que tiene alma de tendero avaro, sí. Él busca su propio beneficio y negocia duro, sin miramientos con sus aliados. Como en la cumbre del G7 en Canadá. ¿Por qué no iba a utilizar de nueva ese, para él exitoso, método con la OTAN? “¿Queréis un paraguas atómico contra Rusia?, pues eliminad los aranceles a los productos estadounidenses”, podría ser la ecuación simple que aplique el mandatario.

El hombre de la Casa Blanca está más cómodo reuniéndose con dictadores y autócratas que con sus tradicionales aliados, a los que considera parásitos. La OTAN demostrará a Trump que cada vez más miembros avanzan hacia el objetivo del 2% del PIB en gasto militar. Alemania, sin embargo, avanza lenta hacia ese objetivo. El estado de la Bundeswehr es desolador. La capacidad operativa de las tropas europeas en conjunto es limitada. Con este flanco abierto deberá Angela Merkel lidiar con Trump, que va a ir a por todas: está en campaña para las elecciones parciales legislativas de noviembre.

El futuro de las relaciones dentro de la OTAN lo ha esbozado el Ministerio de Defensa de Polonia. Los polacos han ofrecido desbloquear dos mil millones de dólares anuales para el despliegue de tropas adicionales por parte de Estados Unidos.

Esto podría servir a Trump como modelo. Los miembros de la OTAN solo pueden confiar en que el presidente de la principal potencia militar siga reconociendo sus obligaciones respecto a la defensa común. Incluso Trump podría amenazar con disolverla, como cuando en su campaña electoral defendió que la OTAN era un organismo superfluo. Una cooperación militar de gran alcance dentro de la UE como una alternativa a la OTAN está todavía en pañales. Su construcción tomaría muchos años y no puede sustituir a la capacidad militar de los Estados Unidos.

¿Tiene influencia Trump en Putin?

El temor de los diplomáticos de la OTAN no es menor cuando miran hacia el otro lado, al habitante del Kremlin, Vladimir Putin. Para ellos, las pretensiones de revivir la hegemonía de la época soviética son la mayor amenaza. La lista de agravios recientes es larga, desde la guerra cibernética hasta las incursiones en Ucrania. La cumbre de Bruselas servirá para recordarle a Trump, días antes de su reunión con Putin en Helsinki, que la OTAN es imprescindible. Está preparado para cualquier cosa, dijo Trump durante su discurso en Indiana. ¿Eso es bueno o malo? Si las cosas van bien en la OTAN, el presidente de estadounidense podría ejercer alguna influencia en Putin. Si las cosas van mal, los frentes podrían endurecerse.

Una cosa es segura: el show de Trump será, según su propia lectura, un éxito. La molesta autoalabanza del presidente, que sobre su propia grandeza divagará, ya está sonando en nuestros oídos. ¿OTAN, reina, Putin? “It’s gonna be great!” (‘¡Va a ser genial!’).

Bernd Riegert (LGC/FEW)