Ángel Espina Ferrer: Soy periodista

Ángel Espina Ferrer: Soy periodista

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     Un periodista debe estar siempre bien informado, es una premisa que nos marca desde el mismo momento que decidimos prepararnos para esta profesión. Informados de todo lo que pasa en nuestra ciudad, en la región, en el país y en todo el mundo. Informados para que al momento de ser consultado por nuestros familiares, amigos, espectadores, oyentes, entre otros, quedar bien parados, porque somos periodistas.

 

Dice el Código de Ética del periodista venezolano en su artículo 6, que El periodista se debe fundamentalmente al pueblo, el cual tiene derecho a recibir información veraz, oportuna e imparcial a través de los medios de comunicación social. También señala que la información veraz es aquella que se elabora a partir de la comprobación y verificación de la información con fuentes idóneas; y que se concibe y procesa de acuerdo con el apego estricto a la verdad obtenida por el periodista, sin una intención consciente ni maliciosa de tergiversar los hechos.

Confieso que desde mi adolescencia tenía claro que éste sería mi oficio y mi manera de ganarme la vida, porque para ser periodista debes amar lo que haces, pero además, debes convertirte en un servidor público para ayudar a la gente que lo necesita, y esa era mi visión: convertirme en la voz de los que no tienen voz.

 

Sin embargo en Venezuela, a partir del año 2002, posterior al vacío de poder o golpe de estado (como le quieran decir) contra el creador y líder de la revolución bolivariana, hoy difunto, Hugo Chávez, la situación tanto de los medios de comunicación como de los profesionales de la comunicación, cambió para convertirse en lo que hoy evidenciamos en cada emisora de radio, canal de televisión o periódico del país.

Realidades contadas a media o favoreciendo a un solo sector político del país, sin importar que el servicio de agua potable no llegue a las comunidades o que la pobreza en Venezuela alcanzó al 73% de los hogares, según un estudio llamado Encuesta de Condiciones de Vida realizado por la UCAB, UCV USB o que hoy cada vez con mayor frecuencia vemos a decenas de personas comiendo desperdicios entre montones de basura, estas situaciones, entre otras aún más alarmantes parecieran no importar en la sala de prensa de un canal o la redacción de un periódico.

 

Lo que en Venezuela sucedió después de los sucesos de Abril del 2002, fue una completa retaliación y castigo para los medios de comunicación que comenzó con la presión hacia los dueños de medios, la compra de medios por parte de partidarios o testaferros del propio Gobierno, hasta el cierre de uno de las canales más emblemáticos del país como lo era RCTV (que ya cumple 10 años fuera del aire), 34 emisoras de radio, 22 periódicos que en los últimos 3 años han tenido que dejar de circular porque el Gobierno-Estado no les envía el papel, que también es controlado por ellos.

 

Eso fue lo que sucedió en nuestro país a partir de ese año 2002. Y aunque un viejo y conocido refrán que reza “muerto el perro se acabó la rabia”, el fallecimiento de Hugo Chávez no marcó el final de la persecución y odio contra los medios de comunicación; recordemos que en el año 2014 en medio de las llamadas guarimbas, el canal internacional NTN24 DE Colombia, fue sacado del aire por mostrar lo que estaba pasando: los cuerpos de seguridad del Estado estaban asesinado a estudiantes y personas que salieron a protestas en contra del Gobierno de Nicolás Maduro.

 

Ahora como si se tratase de un Déjà vu, la señal del también canal internacional CNN En Español, es suspendida en nuestro país por “mentir sobre la verdad de Venezuela”, pero el canal de Estado (o más bien del Partido de Gobierno) le miente todos los días a los venezolanos al decir que aquí nada malo pasa, que aquí las madres y padres de familia le alcanzan los Bs. 40.000 del salario mínimo para mantener a sus hijos, que las bolsas o cajas del CLAP son la solución para el problema de desabastecimiento de alimentos, que el imperialismo yanqui odia a Venezuela y quiere apoderarse de sus riquezas, entre otras tantas mentiras absurdas que pretenden vender cada día a través de sus pantallas.

 

Como profesional de la comunicación, con experiencia en la producción y coordinación de noticieros y programas en televisión y radio, no puedo quedarme callado ante las arbitrariedades de un Gobierno que quiere mantenernos sumidos ante una realidad distinta a la que vemos cada día en nuestros barrios, sectores, urbanizaciones; una realidad que nos indica que cada día las cosas están peores, que la gente se nos muere de hambre y de mengua por no tener medicinas, que nuestros familiares y amigos se nos van desesperados del país porque no ven futuro en él, que los periodistas estamos angustiados porque no sabemos si por hacer nuestro trabajo nos pueda perseguir el SEBIN; esa es la realidad de Venezuela.

 

Quiero cerrar mi reflexión de esta semana citando nuevamente nuestro código de ética: Artículo 44. El periodista debe rechazar presiones que puedan ejercer gobiernos y grupos económicos, políticos o de cualquier otra índole para deformar, manipular o censurar informaciones.

Artículo 45. El periodista tiene el deber de combatir sin tregua a todo régimen que adultere o viole los principios de la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia.

NO DEJAREMOS DE LUCHAR Y DE DEFENDER EL DERECHO A LA INFORMACIÓN Y A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.    

@AngelEspinaTV / Periodista y Locutor

CNP: 18.875

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