Antonio Casella: Un giro político y por ende a las negociaciones

Antonio Casella: Un giro político y por ende a las negociaciones

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Han sido acusados de narcotráfico, violación de los derechos humanos, de varias masacres, de corrupción, lavado de dinero y de llevar a la población a una situación reñida con los más elementales principios de humanidad. Por supuesto, la cuestión no se ha quedado allí. Sanciones internacionales, acusaciones en organismos de justicia internacional, señalamientos y decisiones en su contra y, por si fuese poco, por lo menos un 70% de la población desea un cambio de gobierno.

Bajo esas condiciones ¿era previsible que aceptaran elecciones libres, justas y en pie de igualdad? Ellos saben que las perderían y ¿qué harían, adónde irían después de la derrota?

El costo de perder las elecciones es enorme: A.- Ni en Venezuela ni en el mundo estarían seguros; en cualquier momento y en cualquier lugar podrían perder la libertad, el dinero que han atesorado y la tranquilidad. B.- Dejaría a la deriva y sin protección a aquellos que no tuvieran los recursos y herramientas que les permitieran garantizar su seguridad.C.- Aunque es lo menos, no deja de ser importante, la derrota en sí misma constituiría una humillación; se trata de gobernantes que se ufanan de estar llevando a cabo una revolución, que, por cierto,es considerada ejemplo por marxistas trasnochados del mundo, sería, igualmente, un elemento más que se sumaría a las tantas evidencias de lo nefasto del socialismo.

Imaginemos unos ladrones atrapados en un banco, rodeado por la policía, impedidos de huir e identificados plenamente, pero con rehenes y avituallamiento para mantenerse indefinidamente.Es posible que la policía opte por entrar y acabar definitivamente con la situación, sin embargo, es altamente probable que de hacerlo tuvieran que cargar con la condena pública debido a la brutalidad policial que demostraría tal hecho y por la casi segura pérdida de vidas humanas. Tal vez lo mejor sea negociar con los malhechores.

Dado que en este caso la opción para los ladrones no parece ser vivir o morir, las probabilidades de que aceptenliberar a los rehenes y se rindan bajo la promesa de un juicioson muy bajas. En vista de que, como ya dijimos, tienen alternativas ytiempo,seguramente subirán las exigencias y la policía o las autoridades deberán ofrecer algo o mucho más, además de dar garantías de fiel cumplimiento.Creo que así estamos en este momento. Sienten que pueden ganar con un bajo costo si la oposición no participa en las elecciones presidenciales o con un elevado costo, pero pagable en esta coyuntura, si la oposición decide ir a elecciones.Luego de ganar, aunque con muchas dificultades y elevando aún más el costo de salida, confían enmantenerse en el poder, contando, sobre todo, con la violencia estatal y el apoyo de la comunidad internacional no democrática.  Sin embargo, ese gobernar, bajo las condiciones actuales,no garantizaría que no se produjeran sobresaltos, situaciones no deseadas y, mucho menos, que no se rompiera la unidad de lo que algunos llaman el “bloque en el poder”. Ante esta situación es posible que consideren como una buena alternativa abrir un nuevo espacio para negociar.

A menos que decidan participar en las elecciones presidenciales y ganen, pienso que los sectores democráticos deben evaluar dar un giro a la política y, por ende, a la estrategia anteuna posible futura negociación. El cambio político y económico es necesario y urgente. Por la vía electoral es muy difícil lograrlo, cada intento se ha encontrado con la negativa rotunda de un gobiernocapaz de hacer uso hasta de lo indecible con tal de impedirlo,y confiar en que las sanciones internacionales den ese tipo de fruto es algo así como encomendarse al destino.

En qué consistiría esa nueva estrategia. Relativamente simple plantearlo pero muy compleja en su puesta en marcha.En primer lugar, proponerle a los que gobiernan, la estructuración de un gobierno de transición (escogido de mutuo acuerdo) que llevea cabo los cambios institucionales y económicos necesarios y, en un tiempo prudencial, llame a elecciones con las garantías de rigor para las partes; segundo, minimizar el costo de salidade quienes gobiernan, sin lo cuales improbable que aceptenla conformación de ese nuevo gobierno. Por supuesto, los pormenores serían decididos por y entre los negociadores.

Algunos prerrequisitos para garantizar el éxito de la estrategia, son: unidad de la oposición, hacer de la conformación de ese gobierno de transición una propuesta para y del país y, por último, lograr unférreo acompañamiento internacional.

 

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