Antonio Urdaneta: Si yo fuera militar

Antonio Urdaneta: Si yo fuera militar

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Desde muy temprana edad me ha llamado la atención el comportamiento de los militares, dada la tendencia de éstos a pretender ser las personas idóneas e indispensables para gobernar un país. Hasta ahora, en ninguna de las Constituciones que mejor he conocido, las de 1961 y 1999, he podido leer ni interpretar algún texto que les asigne tal facultad a los soldados de la república. Sin embargo, fueron castas castrenses las que usufructuaron el poder en el siglo IXX y en buena parte del siglo XX, y el siglo XXI amaneció con un Teniente Coronel al mando.Es decir, en la práctica han sido y son los militares quienes han decidido durante mucho tiempo, y lo han seguido haciendo desde que comenzó el siglo.

Si se hace un análisis retrospectivo y se compara con el presente, obligatoriamente habrá que llegar a una conclusión fatalista: en los militares recae la mayor culpa de la pobreza crítica que vivimos durante más de un siglo, y de la tragedia en fase mortal que hoy estamos padeciendo. ¡Es obvio, entonces, que los militares carecen de cerebro para gobernar.

La actual Constitución, en su Artículo 328, es explícita; basta recordar esta parte, por demás elocuente: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad geográfica”. Más adelante, a los efectos del cumplimiento de estas funciones específicas, perfectamente interpretables, el texto constitucional puntualiza: “Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación”.

Se puede revisar la Constitución de principio a fin, al derecho y al revés, y en ninguno de sus capítulos hace referencia a que la Fuerza Armada Nacional tiene el deber de estar al servicio de “persona o parcialidad política alguna”. Nadie dentro o fuera de Venezuela puede negar que hoy en el país hacen todo lo contrario, a pesar del mandato muy contundente que elocuentemente establece nuestra Carta Magna.

Pues bien, si yo fuera militar, me acogería ortodoxamente a la letra, espíritu e intenciones vaciadas en la Constitución de 1999. Si yo fuera militar sería vigilante de esos preceptos fundamentales como la disciplina, la obediencia y la subordinación,y las órdenes superiores sólo se cumpliríansiempre que estuviesen enmarcadas en la Constitución y las leyes. Si yo fuera militar utilizaría mi voz de mando y mi poder de convocatoria, tal como corresponde hacerlo, para someter a los corruptos, asesinos y violadores de los derechos humanos que, de alguna manera, están involucrados directa o indirectamente en las decisiones criminales que han ocasionado la tragedia que está acabando con Venezuela. Si yo fuera militar, estrictamente cumpliría con mis obligaciones constitucionales únicamente.

Si yo fuera militar, Venezuela estaría colocada entre los países más desarrollados de Latinoamérica; porque habría evitado que una cuerda de delincuentes se apoderara de las riquezas nacionales. Por lo tanto, si yo fuera militar, aquí nadie se moriría de hambre.

ANTONIO URDANETA AGUIRRE
Educador – Escritor
[email protected]
@UrdanetaAguirre
https://www.facebook.com/urdaneta.antonio

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