Asdrúbal Cuauro: El Estado del disimulo

Asdrúbal Cuauro: El Estado del disimulo

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“El Estado venezolano actúa generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso a la hora de garantizar el confort de los huéspedes. Vivir, es decir, asumir la vida, pretender que mis acciones se traducen en algo, moverme en un tiempo histórico hacia un objetivo, es algo que choca con el reglamento del hotel, puesto que cuando me alojo en un hotel no pretendo transformar sus instalaciones, ni mejorarlas, ni adaptarlas a mis deseos. Simplemente las uso…

‘Este es su hotel, disfrútelo y trate de echar la menos vaina posible’, podría ser la forma más sincera de redactar el primer párrafo de la Constitución Nacional, puesto que por ‘Constitución Nacional’ deberíamos entender un documento sincero, capaz de reflejar con cierta exactitud lo que somos, y lo que aspiramos (…) El resultado es que durante siglos nos hemos acostumbrado a percibir que las leyes no tienen nada que ver con la vida. Nunca levantamos muchas salas de teatro en este país. ¿Para qué? La estructura principista del poder fue siempre nuestro mejor escenario”.

(José Ignacio Cabrujas. El Estado del disimulo. Entrevista de Luis García Mora et al para la revista Estado y Reforma, 1987).

Cuánta razón tuvo Cabrujas. No hay mejor símil que el de hotel para este país que se cae a pedazos y no es literal. Encerrados en el más profundo silencio, el régimen ni siquiera da las estúpidas excusas de costumbre. Se esconde la realidad de los hechos tras el velo del silencio mediático. Los hechos alternativos toman su lugar.

Una de las noticias cargadas de suspenso y del más repugnante manejo político-partidista hizo que la mirada de los venezolanos y del mundo se desviara de los problemas de ingobernabilidad. De la “guerra económica”. De la guerra sorda que se libra al interior del gobierno y su partido. Los ojos, bien abiertos, se concentraron en ese monumento a la ignominia que es El Helicoide. El cuartel del tétrico Sebin.

La excarcelación de “presos políticos” del 01 y 02 de junio acaparó las primeras páginas de los diarios nacionales y de las plataformas de noticias criollas e internacionales. Con cara de satisfacción el gobierno anunció el proceso de “reconciliación nacional”. Logró su objetivo inmediato, impactar en la opinión pública y vender la imagen de un presidente magnánimo y cumplidor de sus promesas electorales. Un hombre de paz y de justicia. Ganó tiempo para su próxima jugada.

Como parte del protocolo, los presos, en lugar de ser llevados a un tribunal o al TSJ, fueron conducidos a un nuevo sitio de peregrinación y centro del universo oficialista: la Casa Amarilla (Cancillería) a escuchar la admonición de la presidente de la ANC. Presos petrificados. Mirada sombría. Castigados. La propaganda manda.

Lo tragicómico de ese parapeto mediático es que el régimen, necesitado de quitarse el estigma de ser señalado incurso en crímenes de lesa humanidad, después de la insistencia y vehemencia con que se negó la existencia de presos políticos, a los que eufemísticamente se denominaba “privados de libertad”, ahora lo reconoce.

La “política de liberación” –una estrategia para “lavarse la cara”- tal vez esté influenciada por el Informe de la Secretaría General de la OEA sobre la posible Comisión de Crímenes de Lesa Humanidad en Venezuela y por el acorralamiento en la Asamblea General de la OEA donde se promueve una resolución desconociendo la elección del 20M-2018. Sin embargo, el gobierno le hace una “trompetilla”. Tiene un pie fuera de ese foro “inútil”; pero la presencia del canciller dice lo contrario.

De darse tal supuesto se despejaría el pedregoso camino para lograr la suspensión de Venezuela… y después ¿Qué? El régimen parece confiar en emular a la Cuba castrista. Resistir las sanciones. Se fía de los socios China y Rusia, y otros países amigos; pero el mundo cambió. Es una intrincada red de intereses y complicidades. ¿Esté el país en condiciones de enfrentar a ese monstruo?

No obstante, decir que los presos salieron en libertad es una engañifa. Hubo un cambio cosmético en su estatus porque seguirán siendo presos. No tienen libertad plena. Se presentarán periódicamente ante un juez. Su derecho constitucional a expresar sus opiniones está vetado. Sin posibilidad de lanzar siquiera el grito rebelde, de rabia e impotencia, del General Vivas ¡Muera la tiranía, viva la libertad!

Esas excarcelaciones fueron antecedidas por –¡sorpresa!- la liberación del estadounidense Joshua Holt. Así nada más. Atrás quedó la alharaca “antiimperialista” por la acusación de porte ilícito de armas de guerra, terrorismo y espionaje. Después de tantas idas y venidas con el encarcelamiento, la liberación se produjo mediante intensas conversaciones del gobierno con un senador estadounidense. Se venía cocinando a fuego lento y de manera muy reservada. En la sombra.

Ahora bien, ¿Cuál es el rédito político por esta negociación? El embajador de EEUU en la OEA niega cualquier beneficio “No les dimos absolutamente nada”, dijo. No obstante, es difícil de creer que un régimen tan miserable haga algo a cambio de nada. No está en su ADN. Salvando la distancia, este episodio nos hace evocar los preliminares de la anunciada reunión entre EEUU y Corea del Norte. Aunque no creo la situación pueda llegar a ese nivel… ¿Quién sabe?

En fin, al parecer fue una jugada táctica de un desesperado régimen, acorralado por las presiones internacionales y el silencio de una población que le dio la espalda en las elecciones. El enemigo íntimo se diluye en las fragmentadas organizaciones opositoras. Silenciadas. Solo se escuchan las voces de algunos dirigentes y de organizaciones gremiales, sobre todo del ámbito universitario. No hay voluntad política.

Otra noticia que causó polvareda y después cayó en el mutismo absoluto fue la pretendida expropiación del Teatro Baralt por la gobernación del Zulia. Un analista político señala es uno de los desteñidos “trapos rojos” del convaleciente gobernador. En lo que resta de este artículo daré cabida a un comunicado mediante el cual un grupo de integrantes del Consejo Directivo de la Fundación Teatro Baralt (Gestión 2008-2009) fijamos posición al respecto.

Está fechado 25 abril 2018 y firmado por la presidente Nelly Zambrano y los directivos, representantes de la Universidad del Zulia, Nurinalda Cepeda, Dinah Bromberg,  Miguel Ángel Campos, David Sánchez, Hugo Barboza y Asdrúbal Cuauro. También lo refrendan Jazmín Lizcano, en representación del Centro Rafael Urdaneta (CRU), y Luis Falque Madrid por el Ejecutivo Regional:

Ante el atropello que significa la pretendida atribución tomada por el Señor gobernador del estado Zulia de expropiar el Teatro Baralt (TB) para traspasarlo a la Alcaldía del Municipio Maracaibo, quienes integramos el Consejo Directivo de la Fundación Teatro Baralt (Fundabaralt) en la Gestión 2008-2009, repudiamos la afrenta que significa para la sociedad zuliana, los hacedores del arte y la cultura y la Universidad del Zulia en particular, una disposición de marcado sesgo político-ideológico que pretende:

 

1) Arrojar sombras sobre la labor de una institución como es el TB, herencia cultural de los zulianos, Monumento Nacional y Patrimonio Cultural de la Humanidad, al señalar el Señor gobernador la necesidad de “una cultura que resalte lo nuestro, una cultura popular que pueda tener espacios en los teatros”. Una visión reduccionista alejada de la realidad del funcionamiento y servicio que presta el TB, un espacio constituido en baluarte regional para la promoción y fomento de las diferentes manifestaciones y expresiones del arte y la cultura, sin más limitaciones que las propias de una organización que se sustenta en el autofinanciamiento, en los aportes de LUZ y las posibles contribuciones de algún integrante de su Consejo Directivo o ente externo.

 

El TB ha mantenido una posición vertical en ofrecer al público asistente un espacio plural para el goce estético y la generación de una conexión en torno a ideas, sentimientos, emociones y pensamientos plurales. Al fomento de una conciencia crítica que exacerbe su voluntad de transformar el presente y contribuya a orientarlo en el mañana. Que aprenda a vivir y convivir en la realidad compleja de un mundo diverso, interconectado y de acelerado cambios científicos, tecnológicos y humanísticos.

 

2) Despojar a la Universidad del Zulia del legítimo derecho de su propiedad y tutelaje del TB, establecido en 1955, y administrado por la Fundabaralt en cuyo Consejo Directivo convergen las voces plurales de instituciones del Estado venezolano y de la sociedad civil organizada, bajo la presidencia ineluctable de un representante de LUZ y por encima de ésta la Tutela de quien ejerza la Rectoría de la Universidad del Zulia. Entre ellos se cuenta a la Gobernación del Zulia, la Alcaldía del Municipio Maracaibo, el Centro Rafael Urdaneta (CRU) y Ministerio del Poder Popular para la Cultura (IAEM).

 

3) Vulnerar la autonomía universitaria y el derecho a la propiedad que obstenta  LUZ, mediante la política de ocupación forzosa de los espacios académicos, físicos y culturales universitarios que se lleva a cabo para constreñir su labor académica, social, artística, cultural, económica y política en función de los más altos intereses de la sociedad y de acuerdo con la vigente Ley de Universidades que le demanda “colaborar en la orientación de la vida nacional mediante su contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales”.    

 

          Por las consideraciones antes citadas, unimos nuestras voces de protesta a los demás integrantes de la academia, el arte y la cultura del país ante el pretendido accionar del gobierno regional y reafirmamos la valida y legal propiedad y tutela de la Universidad del Zulia sobre el Teatro Baralt. Nos adherimos al comunicado emanado del Consejo Universitario de la Universidad del Zulia y junto al Consejo Directivo de la Fundabaralt en la defensa de los derechos que le asisten a LUZ sobre esta institución”.

 

La Universidad es la fragua donde se forja el alma de los pueblos y un pueblo no puede vivir sin alma, sin pensamiento y sin ideas, porque se hace servil y pierde su orgullo y dignidad”.

 

(Alfredo Celis Parra. La universidad es la fragua donde se forja el alma de los pueblos [1952] publicado en “Universidad de Carabobo. Historia de cien años”, 1992)

@AsdrbalC

(*) El título es el encabezado de la entrevista a Cabrujas (Íbidem)

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