Asdrúbal Cuauro: ¿Esperar a que llueva para agarrar agua?

Asdrúbal Cuauro: ¿Esperar a que llueva para agarrar agua?

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“La mayoría de los grandes avances no son ni podrían ser planificados’ [Helmut Schwarz]. Surgen de la pasión de personas sobresalientes que necesitan espacio, libertad y confianza para desarrollar todas las potencialidades (…) las meditaciones de Einstein que dieron lugar a la esotérica teoría de la relatividad parecían irrelevantes pero nos dieron el GPS y una miríada de aplicaciones vinculadas…

Alejandro Schinder, presidente del Instituto Leloir [Argentina], vuelven a dejar en claro la crucial importancia de la ciencia básica en momentos en que existe una enorme “presión de los gobiernos y las agencias de financiamiento respecto de lo que deben producir los científicos como «delivery» hacia la sociedad: curar enfermedades y producir tecnologías innovadoras. Por supuesto, ¿quién se opondría a alcanzar semejantes logros -comentó-? ¡Ése es el sueño de todo científico! Pero se espera que esto ocurra salteando el paso intermedio de buscar los mecanismos fundamentales que nos permitirían, justamente, curar enfermedades y producir tecnologías”.

“Los gobiernos que quieren que la investigación que financian promueva la innovación deberían enfatizar la ciencia de excelencia’ [Peter Gruss] (…) Las tecnologías que nos cambian la vida son el resultado de una combinación de creatividad, inteligencia, curiosidad, perseverancia…y buena suerte”.

(Nora Bär. La utilidad del conocimiento inútil. Diario La Nación, 06 octubre 2017)

En la primera semana de octubre se dan a conocer los ganadores del Premio Nobel que serán entregados el 10 de diciembre en una ceremonia en la Sala de Conciertos de Estocolmo (Suecia) y en Oslo (Noruega).

Es la culminación de años de perseverancia y confianza en su quehacer; pero también de contar con fuentes estables de financiamiento que hacen sus aportes sin la espera de resultados a corto plazo. Puede ser, incluso, que quien decidió sobre la inversión no vea el producto de su esfuerzo. Es ciencia, no magia.

Es la visión de futuro que establece políticas científicas que alumbran el camino de los investigadores. Al respecto, Gioconda Cunto de San Blas (presidente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales), señaló:
“Convencerse de que ser pionero en estas lides repercute en la Historia (…) más que cualquier acción puntual carente de continuidad que se perderá en el recuerdo de la gente”. (Diario El Nacional, 03 septiembre 2017).

Para apreciar la relevancia de los aportes de los inversores estadounidenses, según Gioconda Cunto de San Blas (Ibídem) las cincuenta industrias estadounidenses más avanzadas (energía, química, computación, comunicaciones) generan la quinta parte del PIB estadounidense y el 85% de las patentes. Imaginémonos ese enorme potencial en un país que “perdió el tren” y sobrevive de préstamos impagables que comprometen el futuro de las próximas generaciones.

Traigo a colación este punto, a propósito de las solicitudes y propuestas que hicieran los representantes profesorales ante el Consejo Universitario de la Universidad del Zulia (03 0ctubre 2017), algunas desestimadas por el cuerpo. Si bien se menciona la palabra academia, la investigación y el posgrado son los grandes ausentes.

Desde hace muchos años se ha discutido la idea de cómo hacer más efectiva la acción del Consejo Universitario cuyas funciones definidas en la Ley de Universidades (1970) van desde las equivalentes al poder público nacional: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Ciudadano, Electoral, hasta fijar aranceles. Una abigarrada muestra de concentración del poder y del centralismo.

Con el tiempo se creó la Comisión Delegada de las Autoridades Rectorales, no prevista en la LU, con la idea de coadyuvar a la toma de decisiones de tipo administrativo del CU. De esa manera se desconcentraría y podría dedicarse a la difícil, compleja e impostergable tarea de discutir sobre los temas de la academia. No ha sido así y toda la comunidad de la universidad clama porque se solucionen sus problemas.

El organismo ha ido desbordado y no puede ser eficiente ni dar respuestas efectivas a tantas solicitudes. Eso ha generado pérdida de la credibilidad y la confianza en que pueda resolver los problemas particulares de cada interesado. Si a eso se adiciona los enrevesados procesos tendremos la “tormenta perfecta” y el CU con sus paquidérmicos movimientos es vilipendiado y considerado un organismo inútil.

Baste con observar la solicitud que los representantes profesorales ante el CU para darse cuenta de que es imposible que el organismo pueda atender todo esos asuntos y hace perentoria la necesidad de reorganizar la institución, dentro del marco de la LU, con un nuevo modelo organizativo flexible que pueda adaptarse a los cambios por venir. Tarea que tienen que cumplir las universidades y no dejarla a merced de la interpretación del gobierno nacional:
“…atender temas claves como: seguridad, salud, funcionamiento, el salario insuficiente, mantenimiento de la infraestructura física, comedores y transporte, el cumplimiento de la meta académica, el horario, las altas cotas de deserción estudiantil y del personal que labora en la institución, el déficit (insuficiencia) presupuestario y los atentados cada vez más frecuentes, a la Autonomía universitaria, entre antos otros temas”

Por supuesto, entre ese alud de problemas y respuestas satisfactorias hay un trecho muy grande, razón por la cual en no pocas oportunidades ha sido “baipaseado” por algunos que pasando sobre su autoridad y la del rector se dirigen directamente al Ministerio de Educación Universitaria u otras instancias en la búsqueda de solución a sus problemas. Es pertinente señalar que el rector “es el representante legal de la Universidad y el órgano de comunicación de ésta con las autoridades de la República y con las Instituciones nacionales o extranjeras” (LU, art. 37).

En este sentido, se ha cumplido la estrategia del régimen que conociendo las insatisfacciones abrió sus puertas a los gremios para que la problemática la traten directamente con el MEU. Como resultado, el protagonismo de los gremios que se oponen a las autoridades universitarias ha creado un clima de ingobernabilidad y de anarquía porque las normas no se respetan. La soledad de la universidad cuando intempestivamente se llama a paro, es deprimente y podría ser la “crónica de una muerte anunciada”. La muerte por falta de relevancia.

El caso más emblemático fue la discusión y firma de las Convenciones Colectivas Universitarias. Los rectores no participaron del hecho. Fue decidida por el MEU y los gremios “gobierneros” y otros independientes que siguieron el juego. Hubo la participaron de los profesores de las universidades comprometidas con la “revolución”.

En resumidas cuentas, la lucha de clases fue llevada al campus universitario. Se pretendió y logró la confrontación de los empleados y obreros (y profesores “bolivarianos”) con la “elitista” clase de los profesores de las universidades autónomas. Son medidas populistas y electoralistas con la vista puesta en las “congeladas” elecciones universitarias, en la convicción de que la inconstitucional Ley Orgánica de Educación sea aplicada en lugar de la Ley de Universidades. Recuérdese que en la LOE toda la comunidad de las universidades tiene derecho al voto, de manera paritaria.

Volviendo al CU cabe preguntarse ¿Tendrá tiempo el organismo para dedicarse a reflexionar, analizar y proponer soluciones a la compleja, difícil e insostenible problemática académica, en particular la crisis de la investigación y el posgrado?

En la perspectiva de los turbulentos tiempos de totalitarismo que vivimos y la necesidad apremiante de producir cambios en la organización no solo del CU sino de la institución toda, ¿Tendremos la voluntad y el interés de repensar y llevar adelante el proceso de transformación, sobre la base del dilema de erigirse, como en otros tiempos dijo Marcial Hernández, en el simbólico faro del Catatumbo que ilumina cada una las encrucijadas del Zulia y del país en reconstrucción o simplemente la dejamos morir de inanición. Sola, con las ropas raídas y el alma destrozada? ¿Es obvia la respuesta?

En tiempos del rectorado del doctor Domingo Bracho se produjo un proceso reflexivo sobre la transformación universitaria. El rector, en ponencia que presentó en la XXIV Reunión Internacional de la Gulerpe, escribió: “Estos cambios en la organización de la institución pasa necesariamente por transformar su estructura piramidal en una aplanada, flexible, dinámica y descentralizada, que permita una mayor efectividad en el trabajo”. Sería interesante revisarla para su análisis, discusión y pertinencia.

Respecto a los otros puntos de la solicitud de la representación profesoral, creo que la negativa del cuerpo a la transmisión en vivo de las sesiones del CU en nada contribuye al rescate de la confianza en el organismo. Más que “los que dirigen deben ser supervisados por los dirigidos”, lo entiendo como un acto de responsabilidad y compromiso. Una verdadera rendición de cuentas. Transparencia.

No creo que la cuestión de la política presupuestario-financiera universitaria deba ser vista en términos de ahorro. Tendría que serlo en calidad y pertinencia del gasto universitario. El establecimiento de prioridades conlleva la sinceración del proyecto de presupuesto y su ejecución y debe abarcar todos los niveles y unidades de la organización. Hay una expresión del argentino Risieri Frondizi (1971) a la que acudo cada vez que se habla de presupuesto universitario: “Un ojo experto, puede evaluar la naturaleza, calidad y orientación de una universidad con la simple lectura del presupuesto: es la radiografía de la institución”.

Hablando de responsabilidad, no olvidemos que este 15-O tenemos un compromiso con la democracia y la libertad. Ejerzamos nuestro derecho y el deber como ciudadanos votando en las elecciones para gobernador. Los representantes de la MUD merecen nuestro respaldo y la oportunidad de liderar la continuación del proceso de reinstitucionalización del país.

“Los tiempos difíciles nos han hecho derribar una cantidad de mitos del pasado, de cosas que damos como ciertas y no lo son, también descubrí el valor del trabajo, lo verdaderamente productivos o no que éramos. Es un momento buenísimo para redescubrir prioridades, entendernos de nuevo, conocer tus limites; replantear aquellas cosas a las que dabas mucha importancia, pero en el fondo la misma naturaleza (…) te demuestran que no la tiene tanto como creías” (José Rafael “Profesor” Briceño. Revista Todo en Domingo, 08 octubre 2017).

Asdrúbal Cuauro

@AsdrbalC