Asdrúbal Cuauro: Las tiniebla abominables

Asdrúbal Cuauro: Las tiniebla abominables

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“Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte”.

(Rafael Alberti. Lo que dejé por ti en “Roma, peligro para caminantes” 1964-1967)

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Con esta perturbadora paradoja, sacada de la novela “Il Gattopardo” (traducida El gatopardo) de Tomasi di Lampedusa y escrita entre 1954 y 1957, podemos caracterizar el enésimo cambio ministerial del presidente de la República. Una “renovación parcial y profunda” según sus palabras, anunciada mediante esa nueva herramienta de gestión gubernamental que es el Twitter. Un presidente virtual en un caótico país terrenal.

Quizás las recientes acciones gubernamentales sean consecuencia de las conversaciones con congresistas estadounidenses (el presidente no pierde la oportunidad de destacar sus deseos de un diálogo directo con el presidente Trump, al estilo de Kim Jong-un) y por ello el primer magistrado nacional hace de lado su “combate” con la comunidad internacional y se centra en la política interna. Espera que sus relaciones con China, Rusia y países “no alineados” le ayuden en esta hora de apuro a saltarse por sobre las sanciones internacionales. Ganar tiempo.
Realiza sus movimientos tácticos con dos propósitos fundamentales. Uno, garantizar lealtades y reforzar sus defensas. A tal efecto, da cuotas a diferentes corrientes del oficialismo para asegurarse una cierta estabilidad en ese frente, pues parece haber una sorda guerra interna… aunque sus gritos son palpables.

El gran anuncio fue esa suerte de embadurnamiento con ínfulas de maquillaje a la cartera ministerial. El régimen grita a los cuatro vientos que tiene un presidente nuevo. Renovado. Que se sube en cresta de la ola del progreso y por tanto, necesita contar con sangre nueva que pueda poner en marcha sus planes. Revolucionarios probados. ¿Nuevos motores? ¿Usados y fundidos?

En realidad, nada nuevo tienen los cambios ministeriales. Son un enroque por cuanto al no haber separación de poderes trasladó funcionarios de un cargo a otro. Notorio el nombramiento de la “aguerrida, hija de mártir, revolucionaria” como vicepresidente Ejecutivo y el cambio del cuestionado, oscuro y desprestigiado “joven, experimentado y probado revolucionario” a la poderosa vicepresidencia del área Económica para que realice la promesa de una “Revolución Económica para construir las bases del bienestar y la prosperidad futura”. ¿Con qué se come eso?

En un país caótico, con hiperinflación, centralizado y con concentración de poder, nada más natural que se incremente el número de ministros, se creó el número 33, de “Atención de las Aguas”. El número dos del Psuv no tiene cargo en el gabinete pero su esposa, si. Ascendió de ministro de Turismo a Obras Públicas. Un salto cuantitativo. El “ingenioso” criador de cabras alpinas –no cualquier caprino- sale de la cartera de Ecosocialismo, Trabajo y Agricultura Urbana. Es uno de los “boy scout” del gobierno. Siempre listo para lo que disponga el presidente de la República.

El otro gran objetivo gubernamental es desmentir las denuncias de la comisión de la OEA sobre crímenes de lesa humanidad y, por ende, que el régimen “respeta” los derechos humanos. Es el sentido de la publicitada excarcelación de presos políticos y de presos comunes que al parecer son los de mayor cuantía. No obstante, sigue la práctica de encarcelar dirigentes políticos y la purga militar.

Además, acentúa la censura a medios de comunicación social. Los más recientes, la amenaza de cierre a la emisora de la Universidad de Los Andes, ULA FM 107.7, por transmitir mensajes que “incitan o promueven zozobra en la ciudadanía”, o el novedoso bloqueo del http –Protocolo de Transferencia de Texto- de dos críticas e independientes plataformas informativas nacionales. El espacio de libertad que ofrecía la red de redes es demolido al estilo de los rusos y chinos. La gente que llora por el “abajo cadenas” está muda. Ni se da por enterada.
Sin embargo, este desplante es para no dejar duda que le tienen sin cuidado las condenas de la OEA u otros organismos regionales y las denuncias ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. Las medidas tomadas son para defender a la sociedad de las acciones subversivas de algunos sectores opositores.

En este orden de ideas, el gobierno también trata de invisibilizar los angustiosos llamados de ayuda humanitaria. Establece acuerdos con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para “optimizar la distribución de medicamentos y la dotación de insumos para los centro de salud del país”. Según algunas opiniones no se trata de nuevos acuerdos sino la reactivación de unos ya existentes, dejados al garete por ser maula en el cumplimiento de sus obligaciones económicas con el organismo.

Del publicitado encuentro, el ministro de Salud indicó que con estos convenios se pretende trabajar en conjunto para “fortalecer la vigilancia epidemiológica en el país”. Al respecto, se desplegarían equipos de fumigación en Caracas, Distrito Capital, durante cuatro días. En la reunión y sin pestañear, el ministro de Salud habló de la “calidad y gratuidad del sistema de salud venezolano”. ¡Esa falaz retórica bolivariana!

Nada se dijo del “interior” del país donde se amontonan los casos de verdaderas catástrofes epidemiológicas. Deberán seguirá con sus lamentos, sus muertos y exigencias sin respuesta. Quedará para cuando haya que hacer una nueva campaña propagandística…dijo ¿Cuatro días? ¡Vaya, que pequeña se hizo la capital!

Con lo que parece fue el hallazgo de la piedra filosofal, de la nada empiezan a aparecer “soluciones”. En cuanto al transporte, hasta ahora en Carabobo y Zulia se muestran una cantidad ridícula de “nuevos” buses para las dimensiones del caótico problema cotidiano. No es la solución solo algo de publicidad para sacarse el mal sabor a las críticas por permitir la circulación de chirrincheras, camiones 450, las denominadas perreras y cualquier otro vehículo para movilizar a las personas.

Transportes que violan todas las leyes de la República porque no hay garantía de seguridad para los pasajeros ni son aptos para las funciones a las que están destinados. En particular durante las horas pico cuando la desesperación se une con la abusiva codicia de taimados transportistas que cargan pasajeros como si fuesen animales. Perdonen la expresión. No es algo nuevo. El gobierno se hace de la vista gorda, pues la prohibición de circulación podría ser causa de estallido social

Mientras tanto en Maracaibo y otras áreas de la región zuliana, el “saboteo” a las instalaciones de la Corpoelec hunde en las tiniebla a una población cansada del maltrato, de la miseria y el desparpajo con que se le miente. No hay otra explicación cuando estamos en presencia de un Estado militar, policial y parapolicial que se ufana del control que ejerce en todos los ámbitos de la sociedad pero es incapaz de custodiar áreas neurálgicas de la empresa “socialista” de electricidad. ¿Negligencia?

La telefonía celular y el servicio de la Internet –sean “socialistas” o del sector privado- siguen por el mismo camino. Una calamidad. Este ex-país es el doloroso recuerdo de un sueño. Sus calles hierven de furia y hambre pero las protestas no pasan de esporádicos tumultos. Aislados. En algunos casos, más que hambre muestran sadismo. Falta de compasión. De solidaridad. De vergüenza.

La gente se refugia en la crítica. Rechaza el status quo, pero no da un paso más allá. Es la victoria del régimen sobre la ciudadanía y el rotundo fracaso de las oposiciones. En desbandada. Sin ánimo ni voluntad para siquiera orientar una protesta pacífica. Las carcome el miedo. Allí está la advertencia siniestra de El Helicoide.

Ante esta indefinición y el estado de indefensión de la población opositora, el “socialismo” a la venezolana, inmerso en una gigantesca tormenta tropical, se reinventa. Sigue utilizando a la democracia para destruirla desde su interior mismo. Aprovecha el malestar en la democracia. Con los partidos políticos. Con los liderazgos.

Tal es el caso de la aberrante decisión gubernamental sobre la libertad del ex-dirigente estudiantil de la ULA que, contrario a lo pautado en la Carta Magna, fue forzado al destierro si quería ser excarcelado. Esta “liberación” es el signo más representativo de cómo se maneja la justicia en el país. Del desamparo del ciudadano y de que el liderazgo opositor no se compromete ni solidariza. Se aceptó de manera pasiva como un hecho consumado. Al estilo de los dictadores de otrora. Lamentable.

En Venezuela no necesitamos la intervención internacional del tipo que algunos esperan. Requerimos un apoyo más activo. Hace falta que los dirigentes sean líderes. Que logren la unidad tantas veces invocada pero con nula capacidad para ejecutarla. Integrar a los chavistas críticos del régimen. Son necesarios para un acuerdo de unidad nacional. Para participar de un gobierno de transición. Cuando entendamos esa realidad nada detendrá el cambio político y económico que deseamos.

El domingo 17 de junio fue el Día de Padre. En honor al mío, José Elías González, hombre de mar, digo con Beatriz Opitz:

“El marinero, gastado por la embriaguez de los soles, habrá de embarcarse en dirección contraria a sus deseos. El mar que es ahora lodo y lágrimas traerá una mujer en las pupilas de la anémona (…) Las redes enmohecidas bajarán a dar descanso. La marea volverá a traer virtudes (…) El rostro del hombre amado se dibujará en las nubes de mediodía…”.
(Beatriz Opitz. A la tierra de Jauja en Revista Nacional de Cultura. Año LXII. Enero-
Febrero-Marzo 2001, No. 317).

@AsdrbalC

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