Asdrúbal Oliveros: “Bonos aceleran la inflación”

Asdrúbal Oliveros: “Bonos aceleran la inflación”

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El economista Asdrúbal Oliveros, director de Econoanalítica afirma que los bonos, que el gobierno decreta en bolívares, sin una solución real de fondo a los problemas, que tiene la economía venezolana, no sirven para nada, porque a su juicio el ritmo de crecimiento de la inflación es mucho más acelerado, que la capacidad de compra de esos bolívares, que el gobierno le entrega a la gente.

Nicolás Maduro ha venido beneficiando a ocho millones de venezolanos con la política de los bonos. ¿A la larga, qué impacto puede tener la emisión de estos bonos en la economía?

– De alguna manera la economía venezolana está en una situación extremadamente difícil y compleja, porque tiene múltiples desequilibrios en grado avanzado al mismo tiempo: una economía que arrastra una depresión económica, lo cual lleva a una paralización, tiene un problema externo con respecto a las divisas, y tiene en el frente interno un problema de hiperinflación.

Entonces, todos estos bonos, que el gobierno decreta en bolívares, sin una solución real de fondo a estos problemas y otros más, que tiene la economía venezolana, no sirven para nada, porque el ritmo de crecimiento de la inflación es mucho más acelerado, que la capacidad de compra de esos bolívares, que el gobierno le entrega a la gente. Peor aún, esa emisión de bolívares, sin resolver sobre todo el problema inflacionario, más bien, acelera la inflación, principalmente, porque esto genera artificialmente bolívares.

Esos bolívares incrementan la demanda de bienes y servicios. No hay producción. No hay oferta que pueda suplir esto, que es una presión importante en precios. Adicionalmente, esos bolívares también presionan la demanda de divisas, pues hay gente que busca protegerse. Entonces, sube el tipo de cambio, que tiene incidencia en los costos de los productos; de modo que también impacta en los precios.

Por donde tú lo mires, lo que tienes más bien es un efecto de gasolina sobre un incendio, puesto que muy distinto fuera que tú adoptaras una política compensatoria, de transferencias a la gente, en medio de un plan de estabilización macroeconómica, que resuelva los desequilibrios. Muy diferente a una situación, donde tú no estás corrigiendo los desequilibrios, sino que sólo haces la transferencia, y más bien lo que haces es profundizar la situación inflacionaria.

“Pudiéramos estar hablando de una inflación de medio millón por ciento a finales de año”

La Asamblea Nacional estimó la inflación para el mes de enero en 84,2%. ¿A ese ritmo en cuánto estima usted que pudiera ubicarse la inflación para finales de año?

– Estimar la inflación en escenarios de hiperinflación es muy difícil; porque, obviamente, hay un crecimiento de los precios muy acelerado, y se aplica eso que en las matemáticas financieras se conoce como un interés compuesto. Es decir, sigue una senda exponencial: tú agarras una inflación de 84%, como dijo la AN, estamos hablando de una inflación anual de 150 mil por ciento; que es un exabrupto. Pero si esa tasa termina ubicándose en 100 o 110 ciento; que yo no lo veo descabellado, que llegue en los próximos meses, incluso, hasta más, pudiéramos estar hablando de una inflación de medio millón por ciento; que se trata de una cifra que tú no puedes, prácticamente, internalizar.

Eso te muestra a ti la gravedad del problema, donde la economía está en un ciclo hiperinflacionario. Los precios no tienen ancla; la gente quier deshacerse de los bolívares y, de alguna manera, entonces a los que has llegado es a un proceso muy agresivo semana tras semana de crecimiento de los precios. Ecoanalítica hace medición semanal de la inflación, y estamos viendo que cada semana, comparada con la misma anterior, estás teniendo una tasa en general de los precios de 16%.

Eso te da, insisto, un nivel de inflación al cierre del año que es superior a 100 mil por ciento. Esto lo va a leer la gente, y se va a asustar. Porque son cifras que asustan. Y por eso es que urge de alguna manera un cambio profundo de modelo de las políticas, para salir de este foso. Hoy el problema más grave que tiene la economía venezolana es la inflación; porque obviamente es el que más siente la gente; de modo que por ahí debería ubicarse el punto de partida para superar esto.

“Resulta imposible estabilizar un mercado cambiario, si no hay dólares”

El gobierno eliminó el Dipro. ¿Qué ha pasado de entonces a esta parte en el mercado cambiario?

– Es muy importante entender qué era el Dipro. El Dipro era la tasa más baja. Una tasa totalmente irreal. Pero era la tasa que, de alguna manera, sostenía las cuentas del sector público. Casi el 51% de las importaciones del Estado se realizaban a tasa Dipro. Eso te dice a ti el peso que tenía y, por supuesto, que era un mecanismo que se prestaba a distorsiones, a arbitrajes, a corrupción.

Generaba una situación de algún modo de inestabilidad financiera, especialmente, para Pdvsa, y desde hace rato fue eliminado. Yo creo que la resistencia a eliminarlo vino por razones de economía política. Esta tasa alimentaba los negocios de múltiples grupos de poder, que están alrededor del gobierno. Pero es tal la situación de deterioro, en términos de finanzas públicas, en términos de distorsiones, que al gobierno no le quedó otra salida que ir a un proceso de convergencia cambiaria.

Es decir, a una sola tasa de cambio oficial, el nuevo Dicom. Ojo: esta es una convergencia; no de una unificación. Porque todavía sigue existiendo el mercado paralelo. Todavía sigue existiendo control de cambio. Esto tiene dos tasas: el Dicom y el mercado negro.

Se trata de una medida tardía, de una medida que hoy por hoy sus efectos de diluyen; principalmente, porque el gobierno no tiene excedentes de dólares para atender al sector; que es donde tú pudieras ver el beneficio de la devaluación; entonces, de alguna forma esta tasa, probablemente, pudiera beneficiar al sector petrolero; que lo ayude en sus cuentas; algo de presión en la inflación, sobre todo, en servicios que estaban muy rezagados. Pero el efecto de corrección de las distorsiones y, propiamente, lo que tú me preguntas del mercado cambiario, es poco lo que ayuda.

Porque la razón de fondo, estructural, es que no hay dólares; es la clave. Entonces, resulta imposible estabilizar un mercado cambiario, si no hay dólares. No tienes capacidad de ventas, para tumbar expectativas. De modo que el problema de fondo, que tiene Venezuela, es de balanza de pagos; gravísimo, de flujo de caja. No tiene dólares o son escasos, y la gente, como es obvio, en una economía inflacionaria busca protección y entonces hay una presión muy fuerte en términos de precios.Eso es lo que vas a terminar viendo, que esa brecha entre la tasa Dicom y la tasa paralela se va seguir ampliando, mientras el gobierno no vaya al fondo del asunto; como es la corrección estructural y profunda de todas estas distorsiones.

“El gobierno está pensando es en un esquema de pagos que le permita aliviar las fuertes restricciones que está teniendo hoy el Estado venezolano”

¿Qué ha pasado con la Petromoneda?

– Ahí en el tema del Petro hay unos elementos, que todavía no están muy claros. Apenas han publicado el llamado Libro Blanco; que es el punto base de una criptomoneda. Pero yo creo que el Petro no es una criptomoneda; porque está amparada o detrás el Estado. Adicionalmente, pareciera más bien que el gobierno con el Petro lo que está buscando es legalizar todo lo que es la minería, ligada a otras criptomonedas, como el
Bitcoim.

Además intentar llevar a cabo un nuevo sistema de pagos, que utilice el Petro; porque lo que yo creo que va a terminar pasando es que muchas operaciones, sobre todo, ligadas al sector público, van a empezar a moverse en esta moneda, y allí lo preocupante es, obviamente, el tema de que están comprometiendo el petróleo a futuro; porque recuerda la circunstancia del respaldo.

De hecho, los juristas señalan que, más que una criptomoneda, se trata de un endeudamiento disfrazado; que está comprometiendo los recursos a futuro. Yo creo que más que eso, yo lo que creo es que el gobierno está pensando es en un esquema de pagos; que le permita aliviar las fuertes restricciones en términos de pagos; que está teniendo hoy el Estado venezolano, producto de las sanciones financieras; que se decretaron en agosto del año pasado por parte de EEUU.

Enrique Meléndez – La Razón

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