Carlos Subero: En la OEA todo tiende al aislamiento de Venezuela

Carlos Subero: En la OEA todo tiende al aislamiento de Venezuela

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Los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) tendrán una papa caliente en su encuentro para discutir sobre la situación de crisis política en Venezuela el próximo miércoles 31 de mayo.

¿Cuáles son las opciones que tienen los cancilleres? ¿Qué más, además de lo hecho hasta ahora dentro de la Carta Democrática, pueden hacer la OEA con un país que mantiene un discurso contra esa institución interamericana y ha iniciado su proceso de salida del organismo? ¿Qué consecuencias políticas y diplomáticas para Venezuela puede acarrear la actuación de la OEA en este caso?

Hay dos puntos destacables:

A pesar del inicio de la salida de Venezuela de la OEA, el organismo interamericano mantiene su derecho a pronunciarse y tomar medias acerca de un miembro de está técnicamente activo.
Por las tres últimas votaciones, se evidencia que, entre los 35 miembros, hay una mayoría conformada que tiende a tomar -y ha tomado ya- medidas ante la situación que se vive en Venezuela y particularmente sobre las actuaciones de su gobierno nacional.
El encuentro de cancilleres es la continuación de la política prevista por la mayoría de la OEA el 3 de abril pasado cuando, aplicando la Carta Democrática, declaró que en Venezuela hubo una “violación del orden constitucional”, cuando despojaron a la Asamblea de sus atribuciones, además de una “grave alteración del orden democrático”.

Fracaso en la Celac

La reunión de Cancilleres del 31 de mayo se realiza después del fracaso del gobierno del presidente Maduro en la reciente reunión de la Celac (con Cuba y sin EE UU ni Canadá) que no pudo tomar una determinación su favor debido a la ausencia de 7 miembros al encuentro de San Salvador.

La oposición al Gobierno de Maduro ha demostrado tener el control de la OEA en este asunto. Pero dependiendo de lo que plantee el grupo liderado por México puede lograr el respaldo en sus medidas o perder los apoyos que hasta ahora ha logrado.

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La OEA está obligada a hacer alguna propuesta al gobierno de Maduro. La primera idea de lo que puede hacer es lo que plantea la oposición venezolana: crear un Grupo de países amigos de Venezuela”, que se encargue de posicionarse mejor sobre el asunto que, para la OEA, está en la “violación del orden constitucional”. Este grupo pondría sus “buenos oficios” (términos de la Carta Democrática) para gestionar una salida al conflicto político en el país.

Esta propuesta podría contar con los respaldos en la OEA (18 votos) para ser aprobada.

Surgen varios asuntos: ¿Qué países se consideran amigos?, ¿Participarían los aliados del gobierno de Maduro? ¿Aceptaría Maduro discutir con ese ente?

Maduro no quiere saber de la OEA

El mandatario venezolano ha declarado que la OEA intenta “forzar un golpe de estado en Venezuela”, por esto el vaticinio es que el gobierno no admitirá visitantes en el país para actuar en nombre del organismo interamericano del que, por demás, está de salida.

Una eventual respuesta negativa del gobierno venezolano para discutir con la OEA, tendería, a mediano plazo, al aislamiento de la administración en la región, y podría convertirse en el piso para decisiones más drásticas, en la idea de la mayoría de los países de la OEA sobre que el gobierno de Maduro está fuera de la Constitución.

La OEA tiene en sus manos jugar la carta diplomática que ya ha aplicado Colombia, que fue el retiro de su embajador; el retiro masivo de la mayoría de los embajadores de la OEA implica un impacto diplomático trascendente que mostraría a una Venezuela aislada en el continente.

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Lo cierto es que con una OEA dispuesta a tomar medidas, ante lo que considera una “grave alteración del orden democrático”, y un gobierno negado de antemano a discutir con ella, lo que se vislumbra es el aislamiento diplomático, como siguiente medida. Esto es lo lógicamente estimable que ocurra, y que conlleva consecuencias que no son inmediatas, pero que pueden extenderse al ámbito económico.

El pasado 3 de abril, cuando declaró a Venezuela fuera de la democracia, La OEA sentenció también su intención de realizar “gestiones diplomáticas adicionales para fomentar la normalización de la institucionalidad democrática”. Eso es lo que viene.

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