César Morillo: El Teodoro que yo conozco

César Morillo: El Teodoro que yo conozco

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Contaba yo con apenas 14 años de existencia y aun era un rebelde sin causa, cuando la tarde de un viernes nos escapamos del liceo donde estudiábamos y nos fuimos al centro, como era la costumbre, a jugar “maquinitas”, corría el año 1.975.

De regreso para tomar el autobús y ya de noche, divisamos una multitud en el estacionamiento del mercado en el centro de la ciudad, era un mitin del MAS, de aquellos que se dieron en llamar “mitines por la Patria”. Me cautivó tanto que decidí quedarme hasta el final junto con otro de mis compañeros de estudio.

Escuchamos a todos los oradores, pero hubo uno que me impactó especialmente. Su tono fuerte y verbo incisivo hizo vibrar a la concurrencia, hablaba de justicia y libertad, y de como una no podía darse sin la otra y proponía construir una sociedad justa en democracia. Pregunté a alguno de los concurrentes por quien hablaba, era Teodoro Petkoff.

Dos años después lo conocería muy de cerca cuando ya militaba en el MAS. Luego de la temprana muerte de Luis Hómez, heredé la labor logística de atenderlo cada vez que visitaba al Zulia. Era para mi un disfrute especial, me daba la posibilidad para preguntarle casi sobre cualquier tema. Hablábamos del MAS, por supuesto, pero también de beisbol, él de la Guaira y yo de las Águilas, de política internacional, de literatura, de sus escapes de la cárcel y tantas anécdotas mas, era sin dudas un privilegio para mi.

En una ocasión presencié como atendió en Caracas a una docena de corresponsales internacionales que le pidieron el favor les declarara en su lengua, pues lo hizo en ingles, en francés y en dos lenguas mas ademas del español. En el año 2010 lo acompañé a República Dominicana a reunirse con Leonel Fernandez, presidente en funciones para ese entonces, a pedirle que intercediera para evitar la persecución iniciada por Chávez contra Manuel Rosales, fueron seis horas de reunión, Teodoro y Fernández conversaron del tema previsto y éste se comprometió en hablarlo con Fidel Castro que era su manera de abordar asuntos complejos con el mandatario venezolano, según nos hizo saber, ya sabemos que sus gestiones no dieron resultado.

Lo he visto reír y también llorar. Se quebró como un niño cuando Luis Hómez murió, lo quiso como a un hijo, y como un padre sufrió desgarrado su muerte. He tenido muchas vivencias con Teodoro, primero por sus múltiples visitas al Zulia y luego en Caracas donde pasé cuatro años de mi vida, he compartido con él episodios importantes de la vida política contemporánea, el referéndum revocatorio donde aportó su experiencia y capacidad estratégica para el triunfo en el 2007. Tengo presente tantas conversaciones entre ambos.

Alguna vez le pregunté sobre su predilección literaria entre Garcia Marquez y Vargas Llosa, y no dudó en decantarse por su amigo el Gabo, según Teodoro su prosa es superior a la del otro premio Nobel. Para muchos, Teodoro es hombre de difícil carácter. Sin embargo, los que hemos traspasado su barrera coralina donde suele protegerse del bullicio, sabemos de su infinita condición humana, de su solidaridad a toda prueba, su lealtad a la amistad y a sus afectos, su sensibilidad social. Muchos lo admiramos y lo queremos tal cual es, fuerte, honesto, de pensamiento complejo, de actuar sencillo, convincente, solidario, brillante.

Ese es Teodoro, nuestro Teodoro. Hoy celebramos su 85 cumpleaños, sin ceremonia alguna, discreto como siempre ha sido, oculto en su pequeño lar, contemplando, pero atento. Que bueno saberme entre tus amigos, aunque para mi eres mas que un amigo.

@cesarmorillo7
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