Dámaso Jiménez: La expectativa Rosales

Dámaso Jiménez: La expectativa Rosales

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I

 

14 meses de encierro y 8 años de exilio después el líder de UNT regresa emocionado al Zulia pidiendo lo que más le gusta, un baño de multitudes en una región que ha cambiado mucho y ahora luce diferente, más golpeada y abandonada a su suerte, con industrias y comercios cerrados, hatos improductivos, bachaqueo implacable, calles y avenidas oscuras, largas colas y una inflación agobiante. Será un encuentro emocional pero lleno de preguntas.

 

Su capital Maracaibo, antes la ciudad más limpia de Venezuela, arrastra un pesado y atorrante tufo tercermundista. Está sucia y abusada por la desidia y la inseguridad, ya no es la misma de cuando su partida poco después que el expresidente Chávez se la juró en cadena nacional y le soltó los perros rabiosos.

 

El regreso de Manuel Rosales podría ser leído como una estrategia del gobierno para abrir las grietas entre los partidos de la MUD con unas regionales retrasadas por el CNE. El exgobernador del Zulia, Pablo Pérez, asegura que Rosales no viene ni a hablar de candidaturas ni imponerlas porque su principal preocupación es resetear su partido y fortalecer los lazos en la unidad regional. Siendo así Rosales no haría ruido en el panorama nacional aunque algunos analistas que dicen conocer a Rosales no se crean el cuento.

 

Dentro del chavismo lo ven como un mensaje a García. Dos hombres de Maduro se le acercaron al gobernador Arias Cárdenas para reforzarle el compromiso de su candidatura a la reelección, porque no quieren a ningún líder del 4F merodeando por Miraflores. El padre José Palmar asegura en su cuenta Twitter @padrejosepalmar que el gobernador Arias se replantea su candidatura al Táchira ante retiro de Vielma Mora, mientras el ministro Néstor Reverol lo intentaría en esta región, ¿quién sabe? UNT no niega su disposición de ir a primarias ¿quién cree? Se desconoce lo que dirá Rosales en la 72 y por supuesto la reacción de la gente una vez termine el show de este jueves que en el Zulia y buena parte del país no pasará inadvertido.

 

II

 

 

Quienes lo acusan de corrupción se basan en el escrito de acusación de Katiuska Plaza Brito, fiscal 11 nacional del Ministerio Público, que señala que Rosales se habría enriquecido con 147 millones 389 mil 966 bolívares durante su gestión como alcalde de Maracaibo entre 2004 y 2008.

 

Es lógico hacer frente a todas las irregularidades y las autoridades deben investigar y presentar las pruebas de estas acusaciones, pero llama la atención que cierta oposición se enfoca más en las redes sociales sobre los señalamientos contra Rosales que en casos emblemáticos de la administración chavista como por ejemplo los 25 mil millones de dólares que desaparecieron de Cadivi, o los 11 mil millones de dólares en irregularidades endosados a un solo hombre según informe Rafael Ramírez-Pdvsa de 105 páginas, o los 717 mil 903 millones de dólares que se gastó el gobierno de Maduro en inversión social en un país sin alimentos ni medicinas.

 

Hay que decir en torno al caso imputable a Rosales que tanto el juez Aponte Aponte como el acusador y actual diputado José Luis Pirela, ambos ahora en aceras políticas distintas a los de aquellos días, revelaron al poco tiempo de terminado su amor por la revolución, que todo había sido parte de una sucia componenda hecha en socialismo y facturada en Miraflores.

 

Una justicia adversa a la posición política del odiado pero también querido paladín zuliano no ha logrado aún tramar los argumentos suficientes para condenarlo de forma definitiva, sin embargo logró encerrarlo de un tajo sin cuidado por las formas ni los derechos humanos, como ha ocurrido con tantos presos políticos políticos como López y Ledezma, los PM o los estudiantes del 14F, que aún se encuentran presos hasta que las circunstancias jurídicas de un país sin estado de derecho y la mano que mece la cuna así lo requieran.

 

III

 

Por supuesto que la salida de Rosales desparramó una gran cantidad de rumores adversos sobre una posible vinculación del político zuliano con el gobierno, al punto que ha sido señalado de haber negociado su salida entorpeciendo la escogencia de los nuevos rectoras del CNE cuando el TSJ ya había decidido imponer ilegalmente a sus fichas con período vencido, también de minar un referéndum revocatorio por el que nadie en el momento más crítico salió a la calle para exigirlo y defenderlo luego del grito de diálogo del Vaticano.

Cuando el  representante del Vaticano llegó al país convocando el declamado diálogo que en resumidas cuentas fracasó, hubo fuertes críticas pero la mayoría se paro firme  cuando fue ratificado por Ramos Allup, Borges y Capriles. “Nunca está demás abrir una hendija de mínimo entendimiento”, fue más o menos la frase lapidaria ahora extraviada. Por supuesto que como todo ocurre tan rápido ya lo olvidamos, sobre todo porque a fin de cuentas el diálogo no produjo la salida instantánea de Maduro que tanto vendió la oposición y cundió de nuevo el pánico.

 

Las reacciones nunca se hacen esperar. El diálogo salió mal pero principalmente no hubo claridad en el mensaje. “Si el RR es para el 2017 no cuenten conmigo”, dijo María Corina y desde entonces  dieron por hecho la división de la Unidad. Preguntas fueron y vinieron: ¿Eran elecciones generales o Referendum Revocatorio? ¿A ninguno realmente le interesaba avanzar con las regionales? ¿El tema económico no parecía tener dolientes a pesar de los cuadros de hambre, desesperación y miseria? ¿Por qué hay tantos apostadores del “todo o nada” en los partidos de oposición? ¿Quién es el director de esta orquesta?

 

Fijense que los radicales que no fueron invitados al diálogo en primera instancia, Cabello y El Aissami, terminaron minándolo, abortándolo, volteando el juego a su favor, conspirando cualquier entendimiento para una transición, y lo lograron gracias entre otras cosas al trabajo de los atomizados comandos individualistas de la oposición que solo desean una salida inmediata, instantánea, mágica y fácil, en la que una pléyade de inescrupulosos autócratas con exceso de poder renuncian sin condición alguna a sus recursos acumulados, las armas que los protegen, la FANB que es el partido político que los sostiene y un Estado obediente y sumiso, para someterse voluntariamente a la justicia, el escarnio público y pagar por sus delitos sin ningún tipo de amparo ni defensa. Esa película no cabe en ninguna cabeza.

 

IV

 

Por ahora el efecto Maduro ha logrado sus objetivos a pesar de sus atrocidades y errores garrafales. Ahora todos odian a Ramos Allup, Borges y Rosales pero temen el próximo movimiento de El Aissami, Cabello y todos los radicales que se aferran a toda costa al poder.

 

Quizás el único que vemos buscando una salida para bien o para mal por el lado de los acuerdos sea Rosales, el ejecutor político vilipendiado, criticado y ahora responsabilizado por todos las frustraciones, errores cometidos y traiciones. El único que interpreta el precario equilibrio de las fuerzas del oficialismo y su enorme necesidad de encontrar una salida a través de las negociaciones. ¿Podría ser Rosales la ficha de la oposición que continuará con el proceso de diálogo ante el nuevo llamado del Vaticano? ¿Tendría un costo nefasto dentro de la MUD y la oposición? Es la expectativa que existe con Rosales. Sin duda alguna, nadie confía en el gobierno por las acciones a la vista, pero Rosales al parecer sigue creyendo en esta opción para conseguir el ansiado camino electoral y la libertad de todos los presos políticos, aunque la montaña se le venga encima.

 

Estamos en una situación de no democracia y como nunca antes la FANB tiene un desprestigio inédito, como bien lo señaló esta semana un editorial del diario londinense “Financial Times”, la oposición tiene la fuerza moral, la buena voluntad internacional y el apoyo popular, pero no son suficientes para amenazar al gobierno, ni siquiera para sostener el orden constitucional, para que eso cambie hay que ofrecer una salida a los aliados de Maduro, principalmente al ejército que en resumidas cuentas es el gran péndulo de la balanza.

 

Algunos que saben de estas cosas me dicen: o es eso o esperamos que se desate lo peor.

 

@damasojimenez