Dámaso Jiménez: Pasaportes en la mira

Dámaso Jiménez: Pasaportes en la mira

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No hay escándalo en Venezuela que no esté conectado al daño y la burla del venezolano común que es víctima a diario del engaño, la estafa, la burla y el bulling desde el poder.

Pasa con los pasaportes que deben ser renovados de forma automática como un derecho propio de cada ciudadano que desea salir y entrar nuevamente al país, pero las libretas vinotinto tampoco escapan de la “mano pelúa” que todo lo convierte en mercancía de tráfico para el mercado negro a cielo abierto que existe en la administración del gobierno chavocastrista.

Miles de venezolanos que han intentado renovar su documentación en el último año aún se encuentran en el limbo de la incertidumbre porque el Saime no tiene condiciones para dar una respuesta seria. Su burocracia solo puede anunciar promesas a futuro como la de una posible reducción de la espera a 15 días partir del mes de marzo, con prohibición incluida del director de este organismo, Juan Carlos Dugarte, quien exige a los usuarios no realizar el trámite si no tienen previsto viajar de inmediato.

Aquí hace tiempo que “de inmediato” no existe. En Venezuela es un vía crucis preparar un viaje. El pasaporte es solamente un trámite cada vez más incierto. Los pasajes son una inversión muy costosa y la gente tiene que vender sus pertenencias para acceder a un puñado de dólares en un mercado exageradamente especulativo, que le permita movilizarse austeramente a su destino; en algunos casos cambiando su vida por completo y dejando atrás familiares y logros obtenidos, para trabajar de lo que venga como fórmula de escape a la inseguridad, la persecución y la miseria.

Pero no es el trauma venezolano lo que llama la atención al mundo, sino la frecuencia con la que ciudadanos árabes son interceptados en aeropuertos de varios países como España, Chile, Panamá o Colombia, viajando como ciudadanos venezolanos que no hablan español ni han comido una arepa con queso y “Diablitos” en su existencia, pero portan los pasaportes que aquí niegan.
Una investigación de CNN en Español reveló el pasado lunes de forma global la existencia de una red de venta de pasaportes venezolanos desde oficinas gubernamentales del gobierno a ciudadanos de países de Oriente Medio, a cambio de una gran cantidad de dólares por documento expedida de forma original a personas que no son ciudadanos venezolanos ni saben dónde queda nuestro país.

Según el testimonio de un policía que fungió como ex consejero legal de la embajada de Venezuela en Irak entre 2013 y 2015, Misael López, la venta de pasaportes es un peligroso negocio que paga hasta 15 mil dólares por un documento que el gobierno quita a los venezolanos para entregarlo a personas interesadas en ocultar su identidad y país de origen, en un mundo cada vez más desconfiado y plagado por ataques terroristas.

A nadie sorprende que el embajador de Venezuela en Irak, Jonathan Velasco, ni la canciller, Delcy Rodríguez, den una respuesta al menos bien tramada sobre las acusaciones de tráfico de la nacionalidad venezolana, y del “bachaqueo” de pasaportes convertidos en un negocio ilícito mucho más lucrativo que el petróleo y las drogas en el llamado eje de la luna de cachito.

La investigación no solo revela el presunto fraude de pasaportes de Venezuela en Siria e Irak, sino lo desprevenido que se encuentra la seguridad mundial sobre lo que pasa en Venezuela, porque tal como lo testimonió Marcos Fereira, un exgeneral de la GNB que trabajó en el gobierno revolucionario como director de la fábrica de nacionalidades venezolanos en que terminó convertida la Dirección Nacional de Identificación y Extranjería, “funcionarios de alto rango ya emitían pasaportes a personas sin nacionalidad”, por lo que hacerse venezolano es desde hace tiempo una opción abierta, como comprar una entrada a un Disneylandia tercermundista sin colas ni trabas, en todo caso esas trabas solo quedan para los que si nacimos en Venezuela. “Es muy fácil hacerse venezolano o incluso inventarse haber nacido en Venezuela”, dijo el general que participó en el golpe de abril del 2002

Lo que no toca la investigación es como a partir del 2002 una alianza post-golpe entre Fidel Castro y Hugo Chávez entrega la dirección de identificación, pasaportes, datos bancarios, propiedades y registros a la inteligencia cubana que gobierna al país desde hace 15 años.

Según cifras presentadas por el diputado José Luis Pirela, cerca de 15 mil funcionarios cubanos invadieron con “el caballo de Troya” de la Misión Barrio Adentro, las áreas estratégicas como lo son los puertos, aeropuertos, registros, notarias, fuentes públicas, civiles, militares, la FANB en pleno y por supuesto la estrategia que expide, despacha, remite y envía cualquier pasaporte venezolano.

Para Pirela los agentes de Castro son una transnacional de la miseria que se enriquecen con la importación de alimentos, son los responsables junto a Maduro del 43% de escasez y todos los negocios habidos y por haber que involucra cualquier oficina del gobierno tanto dentro como fuera de Venezuela.

El reporte de CNN involucra a nada más y nada menos que al vicepresidente, Tareck El Aissami, en la emisión de pasaportes a individuos del Medio Oriente que comienzan a verse con más frecuencia en Venezuela y lo relaciona con grupos de extrema violencia, referencias por las cuales el nuevo factor visible de poder aún no ha dado una respuesta para aclarar la situación.

El ex gobernador de Aragua, ex ministro de interior y justicia con manejo de la inteligencia, los cuerpos policiales, e injerencia en las oficinas estratégicas, es una de las figuras con mayor presencia de funcionarios en el poder en importantes bastiones de decisión tanto dentro como fuera del país, y son principalmente de origen árabe.

En los pocos días al frente de su nuevo cargo ha acumulado bastante poder pero mantiene una actitud hermética, de poco verbo, su labor no es de diálogo sino de confrontación, de radicalización del modelo y se vislumbra como la cara visible de la continuidad del proceso iniciado por Hugo Chávez y Fidel Castro en Venezuela.

El Saime mantiene en el limbo a los venezolanos que no saben si alguna vez volverán a tener pasaportes, igualito pueden anularlos en Maiquetía sin ofrecer mayores explicaciones tal como ocurrió con los diputados Dávila y Florido.

Los pasaportes son solo la punta del iceberg de lo que ven desde afuera.

@damasojimenez