Daniel Castropé: Señalan a Cuba de “puente” para lavado de dinero de...

Daniel Castropé: Señalan a Cuba de “puente” para lavado de dinero de las FARC

COMPARTIR

Un investigador de la Universidad de Defensa Nacional en Washington asegura que en ese esquema fraudulento se estaría utilizando a PDVSA y a dos de sus filiales en Centroamérica

Douglas Farah, investigador del Centro de Operaciones Complejas de la Universidad de Defensa Nacional en Washington, quien el año pasado reveló nexos entre el desmovilizado grupo guerrillero de las FARC y la empresa estatal petrolera de Venezuela (PDVSA), afirmó que existen “serios indicios” sobre un “millonario movimiento” para lavar dinero de la hoy agrupación política colombiana a través de Cuba, como “primera escala” en un intrincado esquema de corrupción.

Según Farah, que participó en el foro “Amenazas para Estados Unidos en el Hemisferio Occidental”, organizado por el Instituto Interamericano por la Democracia (IID), “tenemos algunas investigaciones que nos indican que ese dinero sale o ha salido de Colombia hacia Cuba, y de ahí a El Salvador y Nicaragua, y de ahí a empresas fantasmas en Panamá”.

En el 2017 Farah había denunciado ante el Senado de los EEUU que la principal estructura de lavado de dinero de las FARC es PDVSA, a través de una “red paralela” que involucra a la compañía petrolera venezolana y a sus aliadas Albanisa, creada en Nicaragua con fondos aportados a través del Alba, que controla el Gobierno de Daniel Ortega, y Alba Petróleos, con capital del mismo origen, en El Salvador.

Confirmar la participación de Cuba en este entramado, según dijo, no ha sido fácil para el investigador debido a que el sistema bancario de la isla no tiene “mayor acceso al mercado internacional”. Al momento de presentar la denuncia ante la Cámara Alta de los EEUU, la intervención de Cuba en este asunto aún estaba en entredicho.

El también experto en temas de crimen organizado y antiterrorismo agregó que este “esquema tenebroso” ha sido muy útil para mover dinero hacia las FARC, que hoy es un incipiente grupo político en Colombia, bajo la protección de Nicaragua y El Salvador, y la participación de la cúpula del chavismo en Venezuela, cuyos miembros tienen presuntos nexos con el narcotráfico y el crimen organizado.

Además, se refirió a que el trabajo de campo realizado en Colombia revela una “gran posibilidad” de que el dinero manejado por las FARC ha sido lavado mediante “exportaciones de petróleo ficticio o con precios sobrevalorados” para permitir un flujo de capital que le permita la financiación de sus actividades al que hoy se presenta como un movimiento político.

“Ahora las FARC tienen dinero limpio, y ahí estamos hablando de unos cuantos miles de millones de dólares. Es obvio que están sacando todo ese dinero para utilizarlo en su nueva vida política, con un ala militar muy fuerte en el que se encuentran los disidentes que no están directamente desvinculados del secretariado de ese grupo”, aseguró.

Farah, como lo dijo en un primer momento, reiteró que se debe investigar las actividades conjuntas y vínculos entre PDVSA, Albanisa y Alba Petróleos, y sugirió mantener a las FARC en la lista de organizaciones que promueven el terrorismo con una amplia participación en el negocio del narcotráfico.

Dijo, además, que una prueba fehaciente de lo que ha venido investigando es el movimiento de dinero entre PDVSA y Albanisa, hecho que –a su juicio– “no es sostenible de ninguna manera, porque no han tenido una gran actividad económica”.

Pero también cree que hay una “total falta de transparencia” en esas compañías dado que, según informaciones que asegura haber recabado en Colombia y en otras partes, los dineros que les han entrado proceden de la fuente de las FARC.

Varios líderes opositores del Gobierno de Daniel Ortega, en Nicaragua, denunciaron el año anterior que a ese país ingresaron más de 4.000 millones de dólares del convenio petrolero con Venezuela, sin que ese dinero entrara al Presupuesto General de la República y sin que nunca se rindiera cuentas al respecto.

En su denuncia presentada el año pasado, Farah resaltó las relaciones que existen entre José Luis Merino, exjefe guerrillero y actual viceministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, que maneja Alba Petróleos en ese país, el presidente Daniel Ortega, en Nicaragua, y las FARC.

Acorde con el periodista estadounidense, la movida para lavar el dinero de las FARC no solo es del conocimiento del dictador venezolano Nicolás Maduro, su vicepresidente Tareck El Aissami y el ministro Elías Jaua, sino que estos dirigentes también tienen participación en esa acción.

La “importancia” de las FARC

Por su parte, Joseph Humire, director de Center For a Secure Free Society, aseguró que las FARC tienen una alta importancia y repercusión dentro del llamado “socialismo del siglo XXI”.

De acuerdo con su tesis, este grupo ha sido clave en la aplicación de los modelos de guerra que han denominado “revolución” en algunos países del continente, a lo que se suma la capacidad de esa agrupación para captar dinero a través de actividades ilícitas, que sirve para capitalizar sus intereses y los de sus aliados.

Para Humire, las FARC sigue representando la misma “amenaza para el Estado colombiano”, debido a una alianza que tiene con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que en los últimos meses ha aumentado su actividad terrorista por desacuerdos con el Gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos, que han truncado las negociaciones de paz con ese grupo.

“Las FARC ha traspasado todo al ELN y ahora este es un conciliador nuevo, con las Bacrim (Bandas Criminales, un grupo al margen de la ley en Colombia), que hace toda la parte del narcotráfico, terrorismo y tráfico de oro, y muchas otras. Las FARC lo que ha hecho es diversificar sus actividades y legitimaron su presencia”, subrayó.