Douglas Zabala: El 19 de abril y la libertad sin condiciones

Douglas Zabala: El 19 de abril y la libertad sin condiciones

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Quienes armaron la conspiración de aquel 19 de abril, cuando al grito de ¡Fuera, muera, no lo queremos!’ acorralaron a Emparan y lo hicieron renunciar. Los caraqueños de ese día se habían conformado en un grupo, no tanto de revolucionarios radicales, más bien eran un conjunto de hombres a los que ya no les interesaba para nada, el monopolio económico de una España, en trance de perder todo el poderío que había ostentado por siglos. Querían la independencia de la patria, siempre y cuando ese gesto, no les significara poner en riesgo sus intereses.

La Junta que se formó aquel día era muy moderada y no tenía el acento republicano que se desarrollaría un año después con los sucesos del 5 de julio. De allí que echado Emparan del poder lo que se constituye será la “Junta Conservadora de los Derechos del Rey. Bolívar no estuvo presente en esa revuelta, es más, ni siquiera estaba en Caraca ese día.

En Caracas para esa fecha conviven varios grupos sociales, cada uno con sus intereses económicos y políticos. En primer término, estaba el funcionariado generado por la colonia y su administración, compuesto por españoles y venezolanos, unidos a ellos los pequeños propietarios de tierras, los grandes comerciantes y los hacendados más prominentes del país. El otro factor y el de mayor incidencia política, lo integraban los muchachos rebeldes, hijos de la nobleza caraqueña, tocados por las ideas libertarias de los revolucionarios franceses, entre ellos, el joven Simón.

Muy distantes de estos grupos de opinión, se arremolinaban los humildes, el pueblo llano, el negraje; sobre quienes recaería todo el peso de lo que se avecinaba, y donde los protagonistas de los sucesos de ese día, jamás pensarían que sucedería. Los hechos del 19 de abril, promovieron estrepitosamente los del 5 de julio, donde, por cierto, Bolívar, sin esperar tantas condiciones otorgadas por el enemigo, y muy al contrario de lo que sucede en la Venezuela actual, donde algunos “libertadores” le exigen todas las condiciones al régimen, en aquel Congreso a los timoratos les increpo:

“Lo que queremos es que esa unión sea efectiva, para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad. Unirnos para reposar y dormir en los brazos de la apatía, ayer fue mengua, hoy es una traición. Se discute en el Congreso Nacional lo que debería estar decidido. Y, ¿Qué dicen? Que deberíamos empezar por una Confederación: ¡Como si todos no estuviésemos confederados contra la tiranía extranjera! ¿Qué debemos esperar los resultados de la política de España? ¿Qué nos importa que España venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve si estamos resueltos a ser libre? Esas dudas son triste efecto de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse con calma! ¿Trecientos años de calma no bastan? ¿Se quieren otros trecientos todavía?

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