Douglas Zabala: Hacia una nueva política

Douglas Zabala: Hacia una nueva política

COMPARTIR

Si quisiésemos tener la repuesta inmediata acerca de cuál es la Nueva Política que ha de aplicarse de ahora en adelante para la sociedad del futuro, la respuesta habrá que descansarla, en primer término, en las viejas políticas que no han de repetirse y en segundo lugar, ir tras la búsqueda de un nuevo ciudadano, más informado, más formado y más exigente. Estas variables son claves a la hora de repensar los nuevos paradigmas para una creíble y exitosa política, que haga devolver la mirada, de quienes hoy se sienten fatigado de tantos ofrecimientos y quiebre de expectativas, por parte de aquellos personeros, que, llegados al poder, lo usan para usufructuarlo más en función de sus interese que de la colectividad.

 

Desde los tiempos del primer contrato entre el Estado y las compañías petroleras, el rentismo petrolero entró como rio en Conuco haciendo estrago para siempre en la conciencia nacional. Arturo Uslar Prieti con su consabida frase de “Sembrar el petróleo” desesperada y machaconamente nos prendió las alarmas del peligro en cierne, pero el país no le hizo caso, y hoy tenemos a una Venezuela quebrada y más dependiente de este mineral.  Una Nueva Política debe comenzar por generar una cultura distinta en cuanto a este fenómeno muy típico en esta nación petrolera. La mayoría de países exportadores de hidrocarburos, no fueron víctimas de ese encanto tenebroso, y hoy sus economías lucen sanas y pluriproductivas.

 

Otro de los factores a lo que una Nueva Política debe oponerse es al populismo. Esta distorsión del accionar político apareció con fuerza en los regímenes socialistas fracasados en la Europa Oriental, con la Rusia revolucionaria de Lenin a la cabeza, en la Alemania Nacional Socialista de Hitler y hasta en las conductas Macartistas del liderazgo político de los Estados Unidos. En América Latina este duendecillo diabólico reapareció con mucha fuerza con Hugo Chávez y rápidamente invadió a casi todo el continente, a través de la ola “liberadora”, expresada en gobiernos como el de Lula, Ortega, Evo y los Kirchner.  En Venezuela, Maduro bajo el argumento de su antiimperialismo y el cuento de la guerra económica, golpea severamente a quienes dice más defender en sus discursos populistas.

 

En este esfuerzo por generar una Nueva Política, estamos obligados a buscar alternativas al centralismo burocrático y militarizado, que con la llegada de la “revolución” chavista, frenó todo el proceso de descentralización, iniciado en Venezuela a través de la elección directa de Alcaldes y Gobernadores. Con el Comandante eterno comenzó la militarización de la administración pública, incorporando con ello todo su baje cultural militarista y centralizador, pero con el heredero, una caterva de militares corruptos terminó asaltando todas las esferas de la administración, acentuando el proceso de destrucción de las iniciativas descentralizadoras tuteladas por la propia Constitución Nacional.  La Nueva Política debe reivindicar la Descentralización y la Autonomía Regional.

 

En contra partida a la vieja forma de asumir la política, debemos promover una Nueva Política que tenga como epicentro al ciudadano. Construir ciudadanía hoy pasa a ser una tarea urgente para quienes se propongan el sueño y la esperanza de encarar estos nuevos retos. De allí, que una nueva política pasa por fortalecer la cotidianidad de las luchas del ciudadano de a pie, y poner todo el empeño en lograr sus exigentes demanda planteadas.  Al lado de este propósito, debemos convertir las luchas sociales en los centros pilotos donde se desarrolle e impulse la nueva democracia.  Vamos hacia Una Nueva Política, imponiendo nuevos estilos y formas de relacionarse con la ciudadanía, depositaria irrevocable de la soberanía popular.