El cine venezolano cumple 121 años en su peor crisis rememorando viejos...

El cine venezolano cumple 121 años en su peor crisis rememorando viejos tiempos

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El cine venezolano alcanza 121 años de historia con una notable diversidad en las temáticas abordadas así como una mayor variedad de los géneros cinematográficos desarrollados.

También suma en calidad técnica, discursiva y dramática, que lo ha hecho no solamente foco de atención del público en las salas de cine comercial, de arte y ensayo, igualmente ha sido merecedora de los premios internacionales más importantes en las últimas dos décadas.

Este domingo 28 de enero, el séptimo arte venezolano conmemora un nuevo aniversario desde la proyección en Maracaibo, en el occidente del país, de las primeras películas venezolanas: “Muchachas bañándose en la Laguna de Maracaibo” y “Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa”, realizadas por el pionero Manuel Trujillo Durán.

Se proyectaron en 1897 en el Teatro Baralt de la capital zuliana, repleto de un público asombrado por las inéditas imágenes en movimiento, acontecimiento que se produjo apenas dos años después que se proyectara la primera película en la historia del cine por parte de los hermanos Lumière, en París, Francia, en 1895.

Viviendo en el pasado

Juan Carlos Lossada, quien fuera presidente del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (Cnac) en dos oportunidades, considera que el 2014 fue uno de los mejores años de la cinematografía nacional en las dos últimas décadas, como una nota publicada en el portal del Ministerio de Comunicación e Información.

Además de estrenarse aquel año 25 largometrajes, el cine venezolano alcanzó un récord histórico de audiencia, destacó Lossada.

Dijo que nunca antes en más de un centenario de trayectoria del séptimo arte en Venezuela se pensó en llegar a unos 4,5 millones de boletos vendidos.

Ese año, el 2014, se estrenó la película más taquilleras del cine nacional, “Papita, maní, tostón” de Luis Carlos Hueck.

Una historia de amor ambientada en una de las mayores pasiones deportivas nacionales, el béisbol. Esta película logró sentar a 2 millones de espectadores en las salas de cine del país.

También se proyectó “Pelo malo” de Mariana Rondón, una de las cintas venezolanas más premiadas con los reconocimientos internacionales de mayor prestigio en el mundo, como el Premio Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián en España (2013).

Ese año, igualmente, se estrenó “Libertador” de Alberto Arvelo, que forma parte de una de las sagas más exitosas del cine venezolano, la histórica, junto con “Bolívar, el hombre de las dificultades” (2013), “Miranda regresa” (2014), “Azú” (2013) y “Taita Boves” (2010) de Luis Alberto Lamata.

En esta saga histórica, una de la más reconocidas del cine nacional, también sobresale “Francisco de Miranda” (2006) y “Manuela” (2000) de Diego Rísquez, así como “Zamora, tierra y hombres libres” (2009) y “La planta insolente” (2017) de Román Chalbaud.

El cine venezolano, en las dos últimas dos décadas, ha obtenido sus reconocimientos internacionales más importantes: el Premio Goya a la Mejor Película Hispanoamericana de España con “Azul y no tan rosa” (2013) de Miguel Ferrari y el León de Oro del Festival de Venecia (2015) con “Desde allá” de Lorenzo Vigas.

El cine nacional también ha registrado avances en materia jurídica y la plataforma para la producción de trabajo de ficción y documental.

En el ámbito jurídico destaca la reforma de la Ley de Cinematografía del 2005, que promovió la asistencia del público a las salas de cine, ayudado también en buena medida por las nuevas historias, su calidad técnica y argumentativa.

La producción cinematográfica nacional igualmente recibió un gran impulso con la creación de la Villa del Cine en el 2006, complejo cinematográfico promovido por el gobierno bolivariano, que trabaja junto a la productora Amazonia Film.

La Villa se ha involucrado en la producción de más de un treintena de películas, largometrajes y cortometrajes, documentales y de ficción, que se han realizado en la última década.

Se trata de películas que han ganado más de 130 premios internacionales y nacionales, así como el reconocimiento del cine venezolano como uno de los de mayor crecimiento en América Latina y el mundo en las dos últimas décadas.

Crisis actual

Productores y directores de diferentes organizaciones del cine en Venezuela tienen la misma preocupación: una crisis financiera que no permite el crecimiento de la producción y distribución en el país.

Edgar Narváez, presidente de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC), afirmó que el cine venezolano siempre ha superado todas las dificultades desde el nacimiento del gremio.

“Hoy se nos presenta una situación compleja que el cine ha tenido que remontar (…) El dinero que se nos da no alcanza para hacer películas, es por eso que debemos ser más creativos”, expresó.

“Hay artículos en la Ley de Cine que no han sido activados, como el que hace posible la inversión privada para las películas”, agregó.

En lo que va de año la asistencia del público a las salas ha sido de 14.420.010 espectadores, lo que representa una leve mejoría con respecto a 2016.

Bernardo Rotundo, presidente del circuito Gran Cine, ofreció en detalle las cifras de los últimos tres años: solo a partir de abril de 2017, se comenzó  a ver un repunte de 46% comparado con 2016. Sin embargo, la cifra se mantiene por debajo del número de espectadores alcanzados en 2015.

Las ganancias obtenidas siguen dejando una brecha de dificultades. “Las autoridades cinematográficas informan que los ingresos en bolívares superan las unidades presupuestarias por la inflación. Sabemos que los ingresos son insuficientes para la producción de películas”, apuntó.

No solo los cines profesionales se han visto afectados, también los independientes y los alternativos. Rotundo recordó que varias salas alternativas de cine en todo el territorio nacional han cerrado sus puertas en los últimos dos años: entre ellas comentó la del Centro Plaza, La Previsora, Cine Prensa y Cine Celarg.

Los festivales de cine también han perdido público. Desde 2013 se han incrementado la producción y la participación de películas en los festivales. No obstante, 2017  ha reunido hasta la fecha alrededor de 39.000 espectadores, una disminución si se compara con 2016, que contó con 65.000 asistentes.