El diálogo no disminuye las dudas sobre su utilidad y posibles resultados...

El diálogo no disminuye las dudas sobre su utilidad y posibles resultados @pppenaloza

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Analistas señalan que el principal obstáculo para que no haya avances en las conversaciones que se han tratado de establecer entre el la oposición y el régimen de Maduro, es que el chavismo no concibe la coexistencia con métodos democráticos

 

Como era de esperarse, el intento de negociaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición que tuvo lugar en República Dominicana los días 1ro y 2 de diciembre, no arrojó ningún resultado concreto.

Sin embargo, el presidente anfitrión, Danilo Medina, anunció que “el 15 de diciembre celebraremos una nueva reunión de negociación para lograr un acuerdo definitivo”. Medina brindó esta información tras asegurar que “el gobierno y la oposición declaran que se han producido avances en la búsqueda de un acuerdo que solucione la situación actual de Venezuela”.

El reinicio de las negociaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición en República Dominicana se ajustó al libreto esperado. Los garantes internacionales se muestran optimistas y destacan los aspectos positivos de la reunión. Las partes reconocen las dificultades, pero dicen seguir apostando por el éxito del proceso. Y Maduro –también como siempre- utiliza el diálogo para sembrar cizaña e intriga entre sus adversarios.

Dentro del país, nadie o muy pocos creen que de esas conversaciones saldrá algo bueno. Lejos de transmitir confianza, el régimen chavista atiza las dudas y el escepticismo con su discurso intransigente. Así como Maduro señala como “colaboracionistas” a los líderes de la oposición que acudieron a Santo Domingo, con el único fin de destruir su credibilidad y alebrestar a los sectores radicales, el ministro de Salud, Luis López, rechaza de antemano la posibilidad de instalar una canal humanitario, principal demanda que en materia social ha puesto la Unidad sobre la mesa.

En su balance sobre las jornadas de trabajo en Santo Domingo, la comisión asesora de la oposición –integrada por distintas personalidades de la sociedad civil- resaltó que “aún no se han alcanzado acuerdos firmes” y alzó su voz para “que el proceso continúe sin dilaciones, sin obstrucciones y sin perder de vista la urgencia”.

“El país está muy pesimista y desesperanzado con respecto a la negociación”, observa el politólogo Luis Salamanca. A pesar de ese sentimiento generalizado, el académico considera que la oposición debe participar en la negociación bajo la premisa de que es “otro frente de batalla en una situación de incertidumbre, razón por la cual debes utilizar cualquier posibilidad de que se abra porque, al final del día, nadie sabe cómo se puede producir el cambio político”.

Salamanca rescata las palabras del presidente Medina y del propio canciller de Chile y observador propuesto por la Unidad, Heraldo Muñoz, quien destacó como un “avance positivo” que este fin de semana se lograra la redacción de “un borrador que está siendo analizado por las partes y que será sometido a sus respectivas bases en consulta”.

El profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) es prudente al evaluar una negociación que está “en pleno proceso”, aunque no tiene grandes expectativas sobre su desarrollo básicamente porque “el gobierno no desea compartir el poder” y se niega en redondo a aceptar temas como el canal humanitario. Frente a la testarudez del régimen chavista, el analista opina que la oposición debe intentar traerse de República Dominicana la fecha de los comicios presidenciales, pautados para 2018, y las garantías electorales mínimas para tener una votación transparente.

Misión imposible

Desde una posición crítica con respecto a la participación de la Unidad en esta negociación, el politólogo Daniel Varnagy recalca que “chavismo y diálogo es un oxímoron”. “La razón para ello es que el chavismo no tiene dentro de sí la noción de democracia o alternancia de poderes, o de capacidad de una rectificación, dado que se trata de un sistema de pensamiento político destinado a preservarse”, apunta el catedrático de la Universidad Simón Bolívar (USB).

Varnagy descarta que el régimen consienta “algún espacio de diálogo que contemple su salida del poder en el corto, mediano o largo plazo”, o que sea capaz –frente a sus detractores – de reconocer sus errores y aplicar los cambios necesarios para frenar la debacle económica y social que sufre Venezuela. “El gobierno estima que dialoga con quien es el culpable de todas sus propias fallas y, por lo tanto, jamás admitirá posibles soluciones”.

“Para finalizar, el diálogo también es un oxímoron por cuanto jamás producirá la rectificación del modelo que ha conducido a esta catástrofe, sino a establecer promesas que solamente sectores movidos por los intereses intentarán seguir promoviendo”, concluye el experto de la USB.

Pedro Pablo Peñaloza – Diario Las Américas