El Maczul: una gerencia exitosa en contexto de crisis, por María Castillo...

El Maczul: una gerencia exitosa en contexto de crisis, por María Castillo Borgo

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El museo que se erige en los terrenos de la Universidad del Zulia acogió este año el Salón Jóvenes con FIA, hecho que lo consolida como plataforma cultural en el país.

Afuera el calor hace que todo se derrame en sudor. Puertas adentro el aire acondicionado no funciona y también arrecia la humedad. Los jardines exteriores están amarillentos, ásperos, secos. El agua no alcanza para un área tan grande: 3,6 hectáreas. Al otro lado de la calle, en una imagen desoladora aguarda a medio terminar la estructura de lo que iba a ser un aula magna. Son los terrenos de la Universidad del Zulia, en Maracaibo. Allí se erige, como una fortaleza, el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia.

Finalizaban los años ochenta. Entonces la idea inicial era construir una galería, pero al constituirse la Fundación Museo de Arte Contemporáneo cambió su destino. Inaugurado una década después con una colectiva de artistas zulianos, el Maczul comenzó su historia. Más de 500 exposiciones después y 10 salas conceptualmente delimitadas, se ha consolidado como una plataforma para el arte nacional.

En una época en la que los museos han perdido su institucionalidad, el que dirige la arquitecto y artista plástico Lourdes Peñaranda desde el occidente del país toma cada vez más fuerza.

Uno de los eventos que ha contribuido a la legitimación de este lugar recientemente es la edición 19 del Salón Jóvenes con FIA, que promueve, divulga y estimula la discusión sobre el arte emergente venezolano. Inaugurado el pasado sábado en su sede, permanecerá abierto al público hasta noviembre.

“Nos ha dado proyección y oportunidad a artistas a los que se les cierran las puertas en otros museos. Nosotros queremos seguir trabajando, seguir haciendo arte”, señala Jean Carlos Leal, coordinador de programación expositiva del Maczul.

Su infraestructura se haya distribuida en 13.000 metros cuadrados, de los cuales 5.000 corresponden a espacio expositivo. Además de las exhibiciones, la institución posee un proyecto de extensión comunitaria y el programa Amigo Maczul para la autogestión.

A pesar de la importancia que se ha ganado en el mundo cultural, el presupuesto que recibe es escaso. Proviene de tres fuentes principales: los aportes de la Universidad del Zulia, la Fundación Museos Nacionales y su propia fundación, además del patrocinio para exposiciones por parte del sector privado. Su vulnerabilidad financiera es alta y son muchos los gastos.

Infraestructura difícil. Horas antes de la inauguración del Salón Jóvenes con FIA no funcionaba el aire acondicionado de la Sala 1, con 1.500 metros cuadrados distribuidos en 2 niveles. Las filtraciones y goteras hacían estragos en el suelo, a tal punto que ubicaron las piezas en los lugares donde no cae agua.

“Llevar adelante el museo no ha sido fácil. Sobre todo porque el mantenimiento de estos espacios, que son inmensos, es complicado. Las bajas de luz que sufre Maracaibo son muy fuertes, casi a diario, y eso nos ha dañado los aires”, afirma Peñaranda, que cumple dos años al frente de la institución.

Asegura que la creatividad ha sido fundamental para continuar activos: “En cuanto a los dispositivos museográficos, los rótulos están impagables. Primero trabajábamos con rotulado, luego impreso, pero también aumentó el precio. Comenzamos a hacer dispositivos de papel bond con acrílico porque de otra forma hubiera sido imposible seguir con el ritmo de producción. Para las hojas de sala hemos conseguido resmas de papel reciclado. Con respecto a la iluminación, cuando me dijeron que había que comprar bombillos y que cada uno costaba 40.000 bolívares respondí que no podíamos.

Entonces diseñamos unas lámparas fluorescentes que colocamos a los plafones y las ubicamos en las salas cada vez que hay inauguraciones. Hemos hecho magia en todos lados para poder seguir”.
Pero la crisis no solo afecta la infraestructura, también otros programas. Por ejemplo, el de residencias con artistas internacionales ha sufrido bajas. En julio vendría al museo una artista de Singapur, pero decidió no hacerlo por la inseguridad, el zika y el racionamiento de agua. Además, un colectivo chileno canceló porque al pedir patrocinio en su país les dijeron que Venezuela no aplicaba.

Camino de logros. Sin embargo, a pesar de la profunda crisis, el Maczul es para muchos un ejemplo de gestión exitosa. “Apunta a una museotopía, a una realidad por venir. Hay un país que surge por debajo de las piedras y que lo veremos más temprano que tarde. Con esto van a converger las miradas de muchos en Maracaibo”, afirmó el investigador Gerardo Zavarce.

Así también lo señaló a finales del año pasado la curadora Lorena González en su columna de El Nacional: “Todo comenzó como si nada complicado estuviera pasando. Lo cierto es que, tan solo en un año, el vuelco que la mirada gerencial de la artista y docente universitaria Lourdes Peñaranda le ha dado a los caminos expositivos del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia han sido determinantes.

No solo por el carácter prolífico de una propuesta que ha llenado de exposiciones los inicios de este período, sino por una apuesta que demuestra que en contextos de crisis sí es posible desplegar el crecimiento de nuevos modelos de gestión, siempre y cuando estén claros los objetivos y establecidas las alianzas”.

Mª Angelina Castillo Borgo @Macborgo
MCASTILLO@EL-NACIONAL.COM

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