Escenarios de la abstención para el 20M

Escenarios de la abstención para el 20M

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El CNE informó que están convocados 20 millones 526 mil 978 ciudadanos y ciudadanas (20.526.978) para elegir al presidente, mientras que 18.919.364 ciudadanos y ciudadanas escogerán a sus representantes en los Consejos Legislativos Estadales.

La cifra de convocados para los procesos son distintas porque, para la elección presidencial, se cuentan a todos los venezolanos mayores de edad inscritos en el CNE, incluso a los que se encuentran en el extranjero. Sin embargo, para los Consejos Legislativos Estadales no podrán participar las personas en el exterior y los habitantes del Distrito Capital, debido a que cuentan con un régimen administrativo especial.

El corte del Registro Electoral se basa en la data de votantes hasta el 10 marzo, fecha en la cual cerró el proceso de inscripción de nuevos electores y la actualización de datos.

En el presente artículo comentaremos algunos aspectos del fenómeno de la abstención para el venidero proceso electoral presidencial, dejando las consideraciones más complejas para los comicios regionales y locales.

A partir del año 2006, la abstención en procesos electorales presidenciales ha sido respectivamente: 2006 (25,3%), 2012 (19,44%), 2013 (20,31%). En promedio, la abstención ha sido de 21,68 %.

Mientras tanto, en los dos últimos procesos electorales parlamentarios la abstención ha sido para ambos años de: 2010 (33,55%) y 2015 (25,83%), con un promedio de 29,62 %.

Llaman la atención ambos valores si los contrastamos con la abstención en las elecciones de alcaldes, ya que para el año 2017 la abstención fue de 52,68%, y para el año 2013 fue de 41,64 %. En promedio, la abstención fue de 47,16%.

Por último, la abstención para elegir constituyentes en el año 2017 fue de 58,47 %.

De estos resultados podríamos realizar la siguiente pregunta: ¿Cuál será el comportamiento del patrón de abstención/participación para los próximos comicios presidenciales? ¿Mantendrá la línea de tendencia históricamente baja de las anteriores elecciones presidenciales? ¿En qué parámetros se ubicará? ¿Cuáles son las consecuencias políticas de tales resultados para el sistema político y electoral venezolano?

En los últimos dos meses diversas encuestas han explorado estas cuestiones.  Para Saúl Cabrera (Consultores 21) siete de cada diez venezolanos piensan que es mejor votar que abstenerse y no están de acuerdo con que se llame a la abstención en las elecciones.

Para Félix Seijas hijo (Delphos) el proceso del 20 de mayo no es percibido como confiable por buena parte de los opositores e independientes. En este sentido, solo 36% dijo para el mes de abril estar muy dispuesto a votar. De modo que el valor de quienes no quieren ir a votar rondaba entre 64-72%.

Para Rubén Chirino (Meganalisis) en un estudio realizado entre el 9 y el 14 de abril por la encuestadora se determinó que 67.5% del electorado venezolano no participará en las elecciones presidenciales convocadas para el 20 de mayo.

Para Luis Vicente León, presidente de Datanálisis y analista político, una elevada abstención impactará en la cantidad de votos que la oposición podría obtener en los comicios presidenciales del 20 de mayo. De este modo: “la probabilidad de triunfo opositor es directamente proporcional a la participación”.

 

Las encuestas de Datanalisis arrojan resultados muy distintos si consideran para efectos de resultados finales el hecho de que sea la población general o solo los potenciales votantes o seguros a votar los que participen. En el pasado la correlación de resultados se daba entre los muy dispuestos a votar (que para el mes de abril son la mitad de los que fueron en elecciones presidenciales del pasado) dando como conclusión que el clima electoral para el 2018 es atípico.

Es llamativo entonces que las encuestadoras proyecten altos niveles de abstención, en elecciones donde históricamente han ocurrido altos niveles de participación. La mayoría de los sondeos señalan que solo 30% de la población quiere ejercer su derecho al voto este 20 de mayo.

Para Oscar Schemel (Hinterlaces) votar o no hacerlo es el dilema de muchos venezolanos y el asunto más crucial para la oposición de este país ante las elecciones presidenciales. Para Hinterlaces en un estudio realizado entre el 2 y 18 de abril indica que 54% de los consultados irían a votar, mientras 16% probablemente lo haría y solo 18% no participaría. Aquí el resultado de la abstención sería 46 %.

Para el mes de mayo de 2018, en el caso de la encuestadora Delphos, el segmento de los “muy seguros de votar” se ubica en 51,3% (lo que equivale a 10,2 millones de votantes).  Si se utiliza el escenario de “muy seguros” + “quizás votaría” la participación pudiese llegar a 65%. Es decir una abstención de 35 %.

Si se unen las categorías de muy dispuestos y algo dispuestos More Consulting estima que la participación será de 52,8%. Es decir una abstención de 47,2 %.

Consultores 21 ubica la participación (muy seguros y algo seguros) en 56,5% y la abstención en 43,5 %.

Si solo se considera la categoría de “muy seguros” en Datanálisis la participación llega apenas al 30,5% de la población; no obstante, si se une al segmento de muy seguros y seguros, la concurrencia puede superar el 50%.

En el caso de Datincop, su último estudio público, que corresponde al mes de abril, ubica la participación en 62% y la abstención en 38 %.

En el estudio sobre Percepciones Ciudadanas del Clima Electoral que el Centro de Estudios Políticos de la UCAB realiza cada año, se concluye que para el proceso del próximo domingo, 51% de los electores están “muy dispuestos” a votar y 14% “quizás lo haga”.  Este estudio se realizó entre el 9 y el 23 de abril y es uno de los pocos que analiza en detalle las causas de la abstención. En este sentido, el estudio concluye que solo el 14% de los electores tiene mucha confianza en el CNE, mientras 10% sostiene tener “algo de confianza”. Por otra parte, 60% dice no tener nada de confianza y 13% reconoce que el árbitro electoral le genera “poca confianza”. Este cuadro da una abstención entre 35-49 %.

Si se consulta los resultados ofrecidos por la herramienta desarrollada por el grupo Opinión Venezuela (la consulta se hace a través de la APP para Smartphone llamada Taima) el 51,2% de los ciudadanos dice que participará el 20 de mayo.

Según la firma ICS Internacional el 67,5% de los ciudadanos está “definitivamente convencido” de votar el 20 de mayo, lo cual proyectaría una abstención de 32 %. Para esta firma 13,9 millones de ciudadanos acudirán a las urnas.

Si tomamos un promedio de las proyecciones de abstención en las encuestas mencionadas (tanto alineadas generalmente a la oposición como las que han estado alineadas al gobierno) el promedio de abstención estaría en 55 %, cifra muy alta comparada con los promedios históricos de 21,65% en los últimos tres procesos electorales presidenciales.

Si eliminamos los valores extremos en una distribución de frecuencias, el resultado promedio de la abstención sería de 37 %, lo que en valores absolutos implicaría una competencia entre candidaturas de un campo electoral de 13 millones de votantes.

Sin embargo, sobre esta variable también concurren otros factores como la más reciente migración internacional de venezolanos sin posibilidades de votar en el exterior. En un escenario como ese la participación electoral estaría entonces entre 11 millones y 13 millones de votantes.

A partir de estos resultados surgen algunas conclusiones:

a) El clima electoral parece apuntar a unos niveles de abstención atípicamente altos con relación a procesos electorales presidenciales anteriores.

b) Dados los niveles de descontento hacia el gobierno que proyectan las encuestas, una baja participación favorece a las opciones opositoras si y solo si se presentan unidas en una candidatura contra el gobierno.

c) Con una Oposición dividida entre candidaturas que compiten en el campo electoral, junto a un sector de la oposición que llamaría a la abstención, la ventaja se maximiza hacia la candidatura del Gobierno por ser la “minoría organizada” con mayor grado de consistencia en términos de maquinaria, organización y potencial de participación electoral.

d) Si alguna candidatura de oposición se convierte en un polo de atracción mayoritario y unitario para un súbito aumento del caudal electoral o de participación, y por tanto, para una abstención cercana a los valores obtenidos en las elecciones parlamentarias (30 %) esta candidatura podría poner en riesgo la victoria de la candidatura de Maduro y la continuidad del Gobierno.

e) La zona crítica de riesgo electoral para el gobierno de Maduro comenzaría con un 60 % de participación, dados los siguientes factores 1) Los actuales niveles de descontento hacía el Gobierno; 2) El cuadro de candidaturas competitivas entre sí en la propia oposición que si participará (Falcón-Bertucci); 3) La ausencia de una candidatura de peso en el llamado “chavismo disidente”; y 4) Dada la campaña abstencionista del resto de los sectores de oposición que giran alrededor de la cada vez más menguada MUD.

f) No hay que descartar en ningún análisis de escenarios la posibilidad de ocurrencia de acontecimientos y contingencias que puedan alterar en último momento una situación de fluidez e inestabilidad política, dada la gravitación de estrategias no leales a lo dispuesto por la ANC y el CNE en el país, así como tampoco acontecimientos que puedan configurar un cuadro favorable para un polo opositor de gran rechazo electoral hacia el Gobierno, ya que las condiciones sociales de malestar pueden ser capitalizadas en una estrategia semejante. Existen algunas condiciones objetivas para que el gobierno pueda perder la ventaja en el terreno electoral y no deben ser minimizadas.

De modo que en las actuales condiciones aparece claramente dibujada una suerte de regla y consejo de Maquiavelo de doble cara para la eficacia política de unos y otros actores:

“Mientras más se abstengan los opositores y presenten más divisiones, más posibilidad tiene el Gobierno de conservar su ventaja en el terreno electoral, aun dada la situación de descontento social existente”.

Supuesto Negado

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