Eugenio Montoro: Líbreme Dios de volver

Eugenio Montoro: Líbreme Dios de volver

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Creo que fue Luis Herrera Campins, quien fuera presidente de Venezuela, el que utilizó, como buen refranero, eso de “líbreme Dios de volver a ser lo que ya he sido” al responderle a la pregunta de un periodista sobre si volvería ser candidato a la presidencia.

     Pero la frase da para otros usos así que empecemos.

     Los petroleros se preparan para un rescate de la industria en cuanto caiga este régimen pirata y malhechor. Muchos de ellos se preguntan si deberían regresar a posiciones similares a las del pasado o simplemente decir “líbreme Dios de regresar a lo que ya hice”.

     Pero lo cierto es que todo cambió. Por una parte, los petroleros que fueron suspendidos en 2002/3 han crecido como ciudadanos y también en competencias de todo tipo. No hay duda que están capacitados para una posición mucho más alta que la que ocuparon hace 17 años. Pero, por otra parte, (cosas de la vida) la posición a desarrollar, aunque fuese aparentemente la misma no lo es pues el trabajo a realizar es ahora de unas dimensiones enormes. Algo así como si el nuevo alto nivel de la persona se volvió el apropiado para la nueva retadora posición, aunque pudiera llamarse igual.

     Imaginemos al antiguo supervisor de una planta de compresión en el lago de Maracaibo. Tiene ahora 17 años más de experiencia, vivencias y nuevos talentos; él como persona está sobre clasificado para la antigua posición, pero resulta que el estado de abandono en que hoy se encuentra la planta de compresión va a requerir no solo de toda su experiencia anterior sino también de la nueva para poder poner a funcionar la instalación.

     Otra área donde cabe una reflexión acicateada por el “líbreme Dios de volver al pasado” es en relación a estos gobiernos que no respetan la Constitución y se descomponen en una banda capaz de ejecutar delitos atroces con tal de permanecer en el poder por siempre. No hay duda que nadie quiere regresar eso, pero mientras existan organizaciones imitadoras de gobiernos como el cubano, ese peligro existirá.

     ¿Debería un sistema democrático reformar su Constitución para prohibir las ideas comunistas?, ¿deberíamos excluir a los partidos que simpatizan con el castrismo? La respuesta es no, pues la libertad es la esencia de la democracia y algo así sería atentar contra su virtud. La misma decisión de Chávez de bautizar la república como “Bolivariana” es una necedad pues es cercenar la libertad de los ciudadanos a los que, por ejemplo, no les gusta Bolívar sino Páez. Casi tan idiota como llamarla República cristiana de Venezuela, pues, aunque la mayoría sea cristiana, irrespetaría el derecho de otros ciudadanos a ser budista, hinduista, musulmán o ateo.

     Pero lo que si puede hacer el sistema democrático es informar a sus niños y adolescentes sobre la mala experiencia que tuvimos por aceptar estos sistemas que prometen el cielo y terminan en un infierno. La democracia si puede y está en la obligación de protegerse y la vía correcta es la educación e información de sus ciudadanos.

     Por lo pronto sigamos empujando el cese de la usurpación y ánimo a los petroleros y también a otros de las muchas empresas a recuperar. A los políticos también ánimo para lograr que empiece pronto el gobierno de transición y, eso sí, que “nos libre Dios de volver a repetir este drama”.





                                                            Eugenio Montoro

                                                          montoroe@yahoo.es  

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