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Francisco Coello: Objetivo de las misiones es hacer propaganda y no solucionar los problemas sociales

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Nacieron con un fin equivocado muy alejado de la solución de los problemas de la población, pues sólo fueron instrumentadas para intentar rescatar la popularidad perdida por Hugo Chávez, quien debía enfrentarse al escrutinio público a través de un referendo revocatorio y necesitaba superar esa prueba a como diera lugar, siendo las misiones la fómula que le permitió mantenerse en el poder.

 

“Uno de los problemas con las misiones sociales del gobierno es que desde un principio se les dio un sesgo clientelar y político en el sentido de que se trataba de obtener el apoyo de la población a cambio de determinados beneficios y eso, por supuesto, distorsiona y afecta la realización final de los programas sociales así concebidos”.

Quien así lo considera es el profesor de Sociología Política y Metodología de la Universidad Católica Andrés Bello, UCAB, Francisco Coello, quien realizó una evaluación del desempeño de los programas sociales implementados por los dos últimos gobiernos, el del finado Hugo Chávez y el de su sucesor, Nicolás Maduro.

Coello, quien también dirige los Servicios Comunitarios de la citada universidad, explicó que las denominadas misiones no son otra cosa que los programas sociales que siempre han existido en Venezuela, de hecho, muy bien estructurados e implementados y con resultados bastante exitosos en administraciones anteriores.

En este sentido, los comparó que las actuales misiones quepresentan varios problemas, entre ellos, el haber surgido como una respuesta política más que como una política social de estado dirigida a la atención y solución de un problema determinado.

Entre otros problemas de origen de las misiones, Francisco Coello señala la razón de su puesta en práctica que atendía más amotivos políticos que a la necesidad de solucionar los problemas de la población.

“En el caso de las misiones hay varios problemas que considerar, uno de ellos es que surgieron como una respuesta política más que como una política de estado. No hay que olvidar que estas misiones tuvieron su origen en momentos en que se preparaba el referendo revocatorio al que fue sometido el entonces presidente de la república, Hugo Chávez”.

Recordó que para entonces, Hugo Chávez presentaba serios problemas de imagen ante la colectividad por su mala gestión de gobierno, lo que ocasionó que los índices de popularidad experimentaran una gran merma. Una situación que representaba un alto riesgo para el mandatario que debía someterse a un escrutinio ante la opinión pública nacional.

“Tanto el chavismo como el mismo Chávez sabían que el ejercicio de gobierno había sido malo, todas las encuestas de opinión lo desfavorecían y Jorge Rodríguez, desde el Consejo Nacional Electoral se encargó de retrasar por todos los medios posibles la consulta para permitir el montaje a la carrera de las famosas misiones. Tenemos entonces allí el primer problema, pues no surge como una política de estado, sino como una reacción política a una circunstancia de la persona que estaba en el poder”.

Del mismo modo, el experto hace referencia a otro de los inconvenientes que presentan las misiones sociales y es la poca competencia profesional y capacidad que exhiben los encargados de poner en práctica estos programas sociales.

“Se observan muy pocas competencias profesionales y capacidad y, en muchos casos, estos programassociales no fueron montados de la manera debida, pues cuando se revisan los mismos, quienes han investigado sobre eso, se encuentran con que muchos programas se solapaban unos con otros, se repiten esfuerzos, hay problemas de corrupción, no estaban bien focalizadas las poblaciones a las que se le quería llegar”.

Advierte que cuando esto sucede, los recursos se dispersan, se malgastan y la incompetencia manifiesta en su instrumentación ocasiona que dejen de tener el efecto que de ellos se esperaba.

Coello advierte que es imprescindible que el gobierno se asesore adecuadamente y recurra a profesionales especializados en la materia. En el país, acota, existen muy buenos especialistas en ello. “En la Universidad Central de Venezuela, en la UCAB, en la Universidad Simón Bolívar, hay gente que sabe perfectamente como diseñar programas sociales efectivos. Lo que pasa es que este gobierno no acepta la ayuda de nadie, y así es muy cuesta arriba resolver los problemas”.

Como tercer escollo que presentan las misiones, el catedrático cita el sesgo clientelar y político que se le imprimió a estos programas desde el momento mismo de sus concepción y, en tal sentido, recuerda que el objetivo que persiguió el gobierno con ellos no fue la solución de los problemas sociales, sino la obtención del apoyo de la población a cambio de determinados beneficios, algo que a todas luces, distorsiona y afecta la realización final de dichos programas.

Estas misiones, montadas inadecuadamente y con un propósito que las desvirtuaba desde su diseño inicial se constituyeron, de hecho, en el caballo de batalla, en el estandarte exhibido por el gobierno durante la campaña electoral previa a la realización  del referendo revocatorio contra Hugo Chávez en el año 2004.

—Jorge Rodríguez se encargó de demorar lo máximo posible con todo tipo de argucias, la realización del referendo revocatorio para que entonces le diera tiempo al gobierno, con la ayuda también muy interesada de los cubanos,de montar esas misiones.

Los programas sociales no pueden ser indefinidos

Por otra parte, el profesor Francisco Coello subraya que las misiones no pueden instrumentarse por un tiempo ilimitado. “No se pueden mantener programas sociales de manera indefinida y tratar de abarcar a toda la población, pues hay que establecer prioridades”.

La atención debe dirigirse a segmentos de la población muy bien definidos, es decir aquellos sectores más vulnerables que requieren que se les atienda en la resolución de determinados y específicos problemas y, en este sentido, deben ser finitos yno extenderse más allá de lo estrictamente necesario. “Hay que tener claro que no se puede estar financiando indefinidamente esos programas sociales con gasto del estado, eso no es viable”.

Entonces, Coello hace referencia a un asunto que considera vital: el que los gobiernos, a la par de brindar asistencia a la población más vulnerable, tienen que poner en práctica un conjunto de políticas y medidas dirigidas a la reactivación de la economía. “Es imprescindible activar el empleo de calidad, controlar la inflación y lograr que la población asistida se incorpore a la vida productiva. Es decir, hay que crear las condiciones para que sean las mismas personas las que resuelvan su problema con el fruto de su trabajo”.

De igual forma se refiere al exagerado número de misiones sociales instrumentadas por el gobierno nacional, por lo que insiste en la necesidad de focalizar a las poblaciones que han de recibir asistencia y concentrarse en aquellos grupos que son más vulnerables.

“A esas personas hay que necesariamente asistirlas, literalmente hay que ser asistencialista con ellas por la magnitud de sus problemas. Pongamos el caso de niños en sus primeros años de edad que pertenecen a familias muy pobres con bajísimos ingresos, bueno, a esos niños no hay quien los cuide, quien los proteja, porque sus propias familias están muy indefensas. Entonces ahí hay que ser asistencialistas. Igual en el caso de personas de la tercera edad que sufren enfermedades crónicaso tienen lesiones. Hay que asistirlas”.

Francisco Coello se detiene en un asunto que estima muy importante de destacar, y es el hecho de que los estudios han determinado que un sector de la población, específicamente el grupo integrado por personas jóvenes y con necesidad de trabajar, quieren, más que asistencialismo, una reactivación de la economía, “quieren que se generen empleos, oportunidades. La aspiración de esta gente es poder tener calidad de vida y generar soluciones a sus problemas”.

Programas para la gente específica

Por estas razones Francisco Coello advierte que el asistencialismo no es malo per se, siempre y cuando se dirija a un segmento específico con una limitación o necesidad determinada.

“Hay estudios al respecto. Hay que dirigirse en específico a quien lo necesite. La gente del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB ha realizado estudios que han identificado a las poblaciones más vulnerables yha determinado dónde están ubicadas. A esos grupos es a quien hay que dirigir la atención, a quienes hay que beneficiar con los programas sociales”.

Eso sí, alerta que al estado le corresponde acompañar ese tipo de políticas sociales con políticas económicas dirigidas a estimular la inversión privada nacional y extranjera y a promover el intercambio comercial.

Es entonces cuando el profesor Coello recuerda el grave error cometido por difunto presidente Hugo Chávez, quien retiró a Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones, un mercado que le era altamente favorable al país. “A Chávez durante un programa de televisión se le ocurrió que el país saliera de la CAN aun cuando habíamos sido fundadores de la misma. Perdimos esos mercados y eso dañó severamente a los empresarios venezolanos y a nuestra economía. Chávez tomó esa decisión de manera irresponsable aun cuando Venezuela tenía una balanza comercial favorable con respecto a Colombia, por ejemplo, y no sólo por exportaciones petroleras.

Quiso el mandatario que Venezuela se incorporara al Mercosur lo cual, estima, no era malo, siempre y cuando se hubiera hecho de la manera adecuada.

—¿Vincularnos a Mercosur era correcto? Sí, pero como parte de la Comunidad Andina de Naciones, pues al asistir solos, aislados, la asimetría entre economías como la de Brasil o Argentina con Venezuela se hace aplastante. Pero si se hubiera propuesto una negociación del bloque andino con Mercosur, ahí la situación habría sido radicalmente distinta. Fueron dos locuras, una, salirnos de la Comunidad Andina de Naciones donde teníamos una posición importante y donde nuestros empresarios tenían mercados para expandirse y, dos, irnos a meter solos en Mercosur donde, evidentemente, no teníamos posibilidades de desarrollar un intercambio comercial satisfactorio con economías tan grandes como la de Brasil y Argentina.

¿Por qué hace estas observaciones el profesor Coello? Pues para subrayar la importancia de que las políticas sociales no solamente sean asistencialistas o políticas de promoción, sino que estas vayan acompañadas de medidas de carácter económico que contribuyan a reactivar y desarrollar el aparato productivo del país.

Y es que la asistencia debe brindarse mientras paralelamente se trabaja para solucionar los problemas.

—Por ejemplo, si bien hay que atender a los niños con problemas de desnutrición con carácter de emergencia a través de todos los medios de que disponga el estado, al mismo tiempo hay que generar las condiciones para que la familia de esos niños se incorpore al mercado de trabajo y puedan generar los ingresos necesarios para su subsistencia.

Para Francisco Coello,la mejor y más efectiva política social es el control de la inflación, puesto que lograr este cometido permite a la población acceder a los bienes de consumo que necesita para satisfacer sus necesidades. Es decir, la asistencia debe estar acompañada de una política económica que propicie el mejoramiento de las condiciones de vida de la población.

El profesor de la UCAB sentencia entonces que el límite de los programas sociales está dado por la solución de los problemas que pretenden asistir. “Ese es el objetivo final. Las políticas sociales tienen que operar como un puente para lograr procesos de transición en la gente, habrá casos, como los de las personas de la tercera edad, que se encuentren enfermas, a las que hay que asistir permanentemente, pero la idea es que, en general, al dar solución a un problema se ponga fin al programa o misión que estos asistían”.

Aquí hace un aparte y destaca que, sin embargo, esto es relativo, pues si el estado cuenta con un adecuado programa de pensiones y un eficiente y efectivo sistema sanitario, “nuestros ancianos no tuvieran que estar pidiendo limosnas ni ayudas, pues esas personas que cotizaron durante toda su vida activa pudieran acudir a un hospital bien dotado para que los atiendan como se debe y merecen y solucionen sus problemas de salud. Es que si el estado hiciera su trabajo muchas de estas cosas, de estos programas, no serían necesarios”.

—Pero parece que solucionar los problemas de la sociedad no es el interés del anterior ni del actual gobierno, pues los programas sociales le funcionan como propaganda para su gestión.

—Exactamente. Lo que pasa es que cuando uno compara lo que se hacía antes con lo que se hace ahora, no hay parangón.El gobierno de Chávez tuvo ingresos petroleros por el orden de los cien dólares por barril, y con tal cantidad de dinero no se solucionaron los problemas del país. Hay que recordar que en el gobierno de Caldera se montaron programas sociales teniendo ingresos petroleros de 6 u 8 dólares por barril. Y eran muy buenos programas. Habíamos tenido inflación, pero nunca esta locura que estamos viviendo.

Francisco Coello finalizó reiterando la urgente necesidad de aplicar políticas sociales conjuntamente con políticas económicas que propicien un clima de bienestar y calidad de vida en la población. “Ese siempre será siempre el mejor programa social a implementar”.

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