Gervis Medina: ¿Dónde está Dios en medio de la crisis venezolana?

Gervis Medina: ¿Dónde está Dios en medio de la crisis venezolana?

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Los problemas o situaciones inesperadas, nos llegan sin avisar, una mañana que pareciera como cualquier otra pueda terminar convirtiéndose en un día con eventos que no veíamos venir que golpean fuertemente nuestra vida y nuestro corazón.

La muerte de alguien cercano, la pérdida del trabajo, la crisis antropológica que vivimos. Para muchos el ver a Dios en esos días no es tan sencillo y más de uno nos hemos preguntado: ¿Dónde estabas Dios cuando esto sucedía? Hay una verdad mayor a cualquier crisis que nosotros podemos enfrentar y que brilla más fuerte que nuestros días más obscuros.

Esta verdad va de la mano con una igual de cierta y firme; vendrán buenos días y malos días pero en el momento en que sucedan no siempre podrás identificar cuáles son los buenos y cuáles los malos. ¿Por qué? Porque muchas veces lo que creemos que es un evento terrible “Dios” lo usa para transformar nuestra vida de maneras que nunca hubiéramos imaginado.

¿Dónde encontramos la fuerza interior para soportar los miedos, las tragedias, los desastres? ¿Hasta dónde podemos contar con Dios? ¿Hasta qué punto podemos confiar en que Dios va a estar con nosotros? ¿Es alguien a quien podemos recurrir en cualquier situación de crisis, así como en momentos de calma?

Dios es el Creador del universo y está deseando que le conozcamos. Es por esta razón que estamos todos aquí. Es su deseo que confiemos en Él y tengamos la experiencia de su poder, amor justicia, santidad y compasión. Así que Él está diciendo a todos los que quieran, “Ven a mí”.

Dios ha creado la humanidad con la habilidad para elegir. Esto significa que no estamos forzados a tener una relación con Él. Él permite que le rechacemos y que cometamos también actos malvados. Podría forzarnos a ser personas de amor. Podría forzarnos a ser buenos, pero entonces, ¿Qué tipo de relación tendríamos con Él? No sería una relación en absoluto, sino obediencia totalmente forzada y controlada. En cambio nos dio la dignidad de tener voluntad propia.

A medida que nos acercamos a “Dios” en oración, ¿No nos hacemos pequeños, paralizados por la sensación que Dios tiene total conocimiento de nuestros pensamientos, acciones y egoísmo? A través de nuestras vidas y nuestras acciones, nos hemos distanciado de Dios.

A menudo hemos vivido la vida como si pudiéramos manejarla tranquilamente sin su ayuda. Nuestro pecado nos ha separado de Dios, y este hecho afecta más que simplemente nuestra vida sobre esta tierra. El castigo por nuestro pecado es la muerte, o estar separado de Dios por la eternidad. Aun así, Dios ha provisto una forma para que podamos ser perdonados y conocerle. Déjame decirte que Dios sí tiene un lugar mejor para nosotros. Será un sistema completamente diferente en el cual será su voluntad la que se lleve a cabo.

La fe que no hemos desarrollado en los días de paz y tranquilidad difícilmente nos sostendrá en los días de crisis. La fe de un hijo de Dios está construida sobre una relación personal con Él, de modo que entre más conozcamos su amor, su poder, su sabiduría y su soberanía más fácil nos será sostenernos de Él cuando todo tambalea y encontrar esperanza en medio del dolor.

Pero si nuestra relación con Dios es religiosa y un mero ritual, ¡no representará ninguna ayuda en el día de las pruebas! Por el contrario podríamos terminar culpando al cielo por nuestra situación y abriendo las puertas al resentimiento que nos separará de Dios más tiempo de lo que nos imaginamos.

¿Dónde está Dios en nuestras crisis? Donde dijo que estaría: a nuestro lado. ¿Nos ha dejado de amar Dios y por eso nos permitió pasar por este dolor? ¡Es imposible! Dios es todo el amor, no puede dejarte de amar porque sería dejar de existir y ¿entonces qué está pasando? Dios está dirigiendo nuestra vida de maneras que no nos gusta ni escogeríamos nosotros y sin embargo, Él que nos conoce bien y conoce nuestro pasado, presente y futuro sabe que esta crisis tiene que suceder, está sucediendo de acuerdo a su sabiduría, su voluntad y sus planes.

Nuestro consuelo es, que Él nos ama siempre, por lo que es un hecho que dentro de sus propósitos, tiene también ya listo un plan para nuestra sanidad y restauración, tiene trazada ya una vida donde veremos su amor y fidelidad, a tal nivel que el dolor quedará atrás y lo que hoy está siendo un fuerte golpe para nosotros, será el inicio de una vida a su lado donde, la realización de su voluntad en nosotros nos dará una vida de plenitud más allá de lo que pensamos o imaginamos alguna vez.

La santidad no es un proceso instantáneo. Toma su tiempo. Utiliza tu oración para pedirle a Dios que te de fuerzas y paciencia en el proceso de sanidad y restauración de tu corazón. Es un paso a la vez, tómate fuerte de su mano, derrama tu corazón delante de Él y acércate a personas que amen a Dios para encontrar en ellos consuelo, y salir de esta crisis.

Gervis Medina

Abogado-Criminólogo

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