Gladys Socorro: La fiesta de altos precios apenas comienza

Gladys Socorro: La fiesta de altos precios apenas comienza

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¿Se imagina pagar 18.950.000 bolívares por un pote de mantequilla? ¿Pasa por su mente pagar 34.803.500 bolívares por un cartón de huevos, lo que equivale a 1.160.116 por cada uno? Si le resulta complicado, intente pensar entonces si podría pagar 32.582.000 bolívares por un kilo de detergente. Hoy le puede sonar un disparate pero al cierre de año esos serán los precios, de continuar la espiral hiperinflacionaria que ahoga a cada hogar venezolano.

Hagamos un ejercicio de proyección matemática que, aunque sencillo en el papel, es demoledor para cada uno de los que intentamos sobrevivir a esta tragedia nacional. Tomemos como punto de referencia la inflación del mes de mayo aportada por la Asamblea Nacional. Seamos conservadores y confiemos en que no siga la tendencia de franco ascenso que lleva. Ese mes cerró con 110%, lo que se traduce en que diariamente los productos sufren un alza de precios de 3.66%. Es por esta razón que cuando compramos algo nos percatamos que de una semana a otra los precios pueden variar medio millón de bolívares, un millón y hasta mucho más.

Son muchos números y malas noticias juntas para poder digerirlas con sólo palabras. Saque papel, lápiz y una calculadora. Si hoy un cartón de huevos le cuesta 4.700.000 bolívares, aplíquele la inflación diaria de 3.66% ó, lo que es lo mismo, 172.020 bolívares que, multiplicado por 7 días, suman un incremento semanal de 1.204.140. Si este monto lo multiplicamos a su vez por las 25 semanas que faltan para cerrar el año, hace un total de aumento de 30.103.500 bolívares. Entonces, si a ese cálculo le sumamos el precio actual del producto sobre el que nos basamos para hacer la proyección, nos dará un gran total de 34.803.500 bolívares por 30 huevos.

Y así podemos seguir. Intentemos la misma proyección matemática con el kilo de detergente, artículo de primera necesidad para mantener el aseo elemental de una familia. Hoy su precio se ubica en 4.400.000 bolívares, con un incremento diario de 161.040, lo que a la semana suma 1.127.280. Hasta el cierre de 2018, a este producto como a todos, le faltan 25 aumentos semanales, es decir, 28.182.000 bolívares, para sumar un cálculo total de 32.582.000.

Insisto, estas proyecciones son conservadoras. Tienen como punto de partida la inflación de mayo. Es evidente que esta tendencia tiende a empeorar con el pasar de los días. Entre enero y mayo la inflación acumulada asciende a 1.995% y las proyecciones del Fondo Monetario Internacional estiman que para el cierre de año podría estar en 13.000% .

¿Y mientras tanto qué? No hay ingresos que aguanten esta mecha. El gobierno se empeña en intentar atacar la hiperinflación con aumentos de sueldo que no alcanzan ni para comer medio día. Apenas, hace unos días, el ingreso mínimo de los trabajadores subió a 3.000.000 y la cesta tiquet a 2.196.000, sumando un sueldo integral de 5.196.000 bolívares. Adicional a este monto, a todas luces insuficiente, el ciudadano común tiene que lidiar con la escasez de efectivo para movilizarse a sus puestos de trabajo, lo que los obliga a comprar los billetes con 300% de sobreprecio, es decir, si necesita, por ejemplo, 20.000 bolívares, tendrá que pagar 60.000 adicionales. Si a todo este desequilibrio se le suman la falta de transporte, el alto costo de los repuestos de los carros, la falta de agua y los constantes cortes de luz, entre otras cosas, no es de extrañar que cada vez sea más frecuente la deserción laboral que desemboca inexorablemente en el éxodo masivo de venezolanos que buscan un mejor vivir para ellos y para sus familias.

Pero ¿hasta cuándo podrá soportarse esta situación? Nadie puede predecirlo. Lo cierto es que cada vez se hace más cuesta arriba para la población acceder a los alimentos, y ni hablar de los artículos de aseo personal. Los ciudadanos estamos desamparados, a la buena de Dios. Mientras los líderes de la oposición hacen su guerra al gobierno desde sus cuentas de tuiter e instagram, algunos dentro del país y otros por fuera desde hace rato, el gobierno sigue eximido en sus materias prioritarias: empobrecer a la población para dominarla por el estómago, dividir a la oposición y desmoralizar cada vez más a los venezolanos. Dios nos agarre confesados.

Gladys Socorro
Periodista
Twitter: @gladyssocorro
Instagram: @gladyssocorro
Blog: gsocorro.wordpress.com

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