Hugo Delgado: Aguante

Hugo Delgado: Aguante

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 “Maduro puede aguantar toda la vida. El problema es hasta cuándo aguanta el pueblo. Maduro es Maduro. Cuando la gente está en el poder hace lo que sea. El tema es el pueblo. ¿Quién aguanta una inflación del 2.800 por ciento? ¿Quién aguanta una devaluación? ¿Quién aguanta tres años con un PIB que ha caído consecutivamente al 15 por ciento? Claro, EE. UU. Y los países de la región también hacen lo suyo al imponer sanciones”. (Entrevista realizada al ex presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez, por la subeditora internacional de El Tiempo, Sandra Ramírez, Bogotá 4 de febrero de 2018)

En la entrevista hecha al ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, que durante una década fue el aliado más  confiable del desaparecido, Hugo Chávez, el personero justificó plenamente la obra del comandante eterno, como si ese legado no fuera el causante de la crisis que vive Venezuela. Criticó al ilegítimo Nicolás Maduro y su camarilla de cómplices y dijo que “se rodeó de un grupo de interés poderoso y políticos que Chávez hizo a un lado y que se agazaparon detrás de la figura de Maduro y ahora lo convencieron de que él tiene que hacer su propia historia. Y la está haciendo, efectivamente. Y lo está haciendo muy mal…Maduro no representa el chavismo ni representa el legado del presidente Chávez”.

El ahora perseguido del régimen justifica plenamente la obra de Chávez, argumentando el crecimiento del Producto Interno Bruto que tuvo el país bajo su mandato, pero nunca explicó que ese globo inflado por el ingreso petrolero, era una fantasía que se esfumó cuando los precios internacionales cayeron y la deuda de  US $ 180 mil millones afloró en plena época de las vacas flacas de la revolución.

Ese legado es  el que ahora golpea a quienes irresponsablemente contribuyeron con sus votos y apoyos al  comandante eterno. Tres  ingenieros imbuidos  por la revolución se marcharon, dos para Argentina, uno para el odiado imperio a lavar platos. Otras dos fieles defensoras de los ideales rojitos, agobiadas por la crisis, huyen hacia Perú en busca de  nuevos horizontes.  Un periodista que muchas veces no pudo comer, se fue a Bogotá, defendiendo a ultranza el legado  chavista. Lo cierto es que en la estampida de más de 4 millones y medio de venezolanos (según reciente estudio de Consultores 21), el Zulia aportó   1 millón 100 mil. Lamentable es que muchos de los que huyen  aún defienden la obra  del gobierno  que hundió  al país en su mayor desastre, dejándolo endeudado, con su aparato productivo destruido, la institucionalidad resquebrajada, enclavada en el eje del narcoterrorismo y con la mayor red de corrupción jamás vista.

Cuenta un periodista residenciado en la Gran Bretaña que los tentáculos de la corrupción venezolana llegaron a Vietnam, un país en el que este fenómeno es poco sancionado, pero el escándalo fue tan grande que ya hay condenados por sus negocios turbios con Pdvsa.  Por eso Ramírez es peligroso para el régimen.  El aprobó y firmó los cheques con Chávez, para abrir el grifo corrupto que ya llegó al sudoeste asiático,  inundó de petrodólares los bolsillos de políticos izquierdistas latinoamericanos y de Europa. De esa red clientelar, el ahora enemigo de Maduro, es cómplice.

Sin embargo, para los incrédulos venezolanos, incluyendo a los críticos y reyes del dedo maiameros,  que nada les parece bueno, las cosas para el régimen no están muy bien, a pesar del control que tiene Nicolás sobre la estructura del Estado. Ya lo advierte Ramírez, así gane nuevamente las elecciones no tiene la estabilidad garantizada. Más ahora cuando el  secretario de Estado  Rex Tillerson (ex directivo de Exxon Mobil)  realiza una gira por Latinoamérica planteando mayor acción y menos preocupación diplomática para contrarrestar el avance del régimen de Nicolás Maduro, apoyado por Cuba y otros aliados del Acuerdo de Sao Pablo, liderados por el corrupto ex presidente de Brasil, Ignacio Lula da Silva.

En su artículo La Doctrina Tillerson, el analista argentino, Héctor Schamis, escribe que este giro en U del Secretario de Estado  es un llamado a la acción a la burocrática diplomacia latinoamericana. Evocando la Doctrina Monroe de seguridad y la Alianza para el Progreso de John F. Kennedy de integración y desarrollo comercial,  Estados Unidos buscará una alianza para aumentar la presión sobre Venezuela y Cuba, más en estos momentos cuando el veterano subsecretario de Asuntos Hemisféricos, el moderado Thomas Shannon, luego de 36 años  en el Departamento de Estado, abandona  el cargo y deja abierta la opción del endurecimiento de las  políticas contra ambos regímenes. Incluyendo las sanciones a los crudos venezolanos lo que se traduciría en la quiebra financiera para el gobierno de Maduro y  el lógico impacto sobre la población en general.

A la presión norteamericana se le une la efectiva sanción de la Comunidad Europea,  fuentes del viejo continente, indican que ya familiares de la cúpula chavista  están impactados por el endurecimiento de las políticas contra el régimen, especialmente por las cuentas que tienen en Francia, España y Andorra, entre otras.

¿Qué opciones quedan para el régimen? Revisando episodios históricos, hay hechos que se han dado en los últimos años que desnudaron progresivamente la naturaleza del gobierno de Maduro.  La detención arbitraria de Leopoldo López, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos y otro centenar más, mostró la existencia de los precios políticos; el llamado de Henrique Capriles a mantenerse en el camino de la institucionalidad como opción democrática evitó la salida de fuerza; las protestas callejeras de 2017 confirmaron el carácter dictatorial; y la victoria en las elecciones de diciembre de 2015 cuando se ganó la Asamblea Nacional, contribuyeron en conjunto en la crisis que hoy afecta al chavismo.

En su análisis de las negociaciones en Santo Domingo, Michael Penfold (Prodavinci  2 de febrero de 2018) señala la confusión existente  en el gobierno y la oposición, en este momento. Entre los detalles está la insistencia de Nicolás de mantener las conversaciones, mientras adelanta las elecciones. O el querer mostrar un acta de reunión como un acuerdo. La presión que tiene el chavismo por el ambiente hiperinflacionario agresivo pone en riesgo su victoria, entre más tiempo pase, por  eso acelera el  llamado a la contienda presidencial.

Los mensajes del chavismo van dirigidos al sector militar y a su coalición oficialista, mientras busca desalentar a los demócratas  y que estos cuestionen  a sus representantes de la Mesa de la Unidad Democrática, que a fin de cuentas son los únicos que ponen la cara en los momentos duros, a pesar de los críticos maiameros. El tema electoral es complejo, pero la MUD exige mejoras  de las condiciones, modificación de fecha y observación internacional.

Para el chavismo el tema de las sanciones  y el desconocimiento del resultado de la elección presidencial son amenazas latentes, pero también en el seno de sus adeptos hay preocupación por la grave situación económica y los efectos devastadores  de las acciones de Estados Unidos y la CE. Ya lo declaraba, luego de su liberación, Enrique Aristigueta Gramcko (El Nacional 4 de febrero de 2018) “Les quiero revelar que mientras estuve en El Helicoide palpé lo que sienten en su corazón algunos funcionarios policiales y judiciales, que rechazan estas prácticas totalitarias (…)  Ellos también quieren un cambio, desean ser liberados de este yugo junto a sus familiares, que sufren las mismas penurias que todos nosotros”.

Lo cierto es que acuerden o no,  o el gobierno gane las elecciones, la presión internacional se agudizará en los próximos días, más ahora que desde Argentina, su presidente Mauricio Macri y Tillerson anuncian la posibilidad de sanciones contra la única fuente de ingreso de divisas que tiene el gobierno. Mientras,  la lava volcánica de la hiperinflación  y el éxodo de venezolanos  sigue  su  violenta ruta hacia el cráter del volcán, hace prever una explosión que nadie detendrá, tal como lo advierte uno de los artífices del desastre: el ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez.

Hugo Delgado

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