Hugo Delgado: Antonio Marcano

Hugo Delgado: Antonio Marcano

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Irreverente ante el poder y la riqueza, Vivió a plenitud la vida intelectual. Fanático de la buena lectura, profunda y reflexiva. Crítico permanente de los vaivenes de la humanidad y en especial de los fenómenos sociales, políticos, económicos y culturales de Venezuela, a los que dimensionó con variables psiquiátricas para entender el comportamiento de sus dirigentes empresariales y  políticos, la injerencia militar en la vida republicana y de la masa. Así se formó, Antonio Marcano, así se fue, dejando un legado en quienes compartimos los innumerables momentos de discusión de incalculable valor.

Comencé ese andar de la mano del señor Antonio, cuando en un encuentro fortuito entablé amistad con mi amigo y hermano, Jairo Lugo, hoy exitoso académico de la Leeds University de Gran Bretaña, mientras cursábamos estudios de periodismo en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia. De esa confluencia nació la oportunidad de crear un grupo de discusión que aún con la distancia se mantuvo hasta el 12 de mayo de 2018, cuando en los frágiles brazos de su incondicional esposa, Luisa, lanzó su último aliento para irse a la dimensión celestial.

A ese grupo inicial, en ese largo camino que se extendió durante más de dos décadas, se unió otro periodista e investigador de gran valía y ahora catedrático de la Universidad del Externado en Bogotá-Colombia, Gustavo Valdivieso. También compartieron momentos de nutrida discusión otros periodistas como Alirio Rodríguez y Julio Rivas. Fue un sinfín de una relación que combinó saber con amistad plena y transparente.

Hace pocas semanas y como presintiendo el desenlace, mi amigo y excelente fotógrafo, Gustavo Baüer, inquieto como siempre se ha dedicado a rescatar notables figuras del periodismo zuliano y venezolano, y me llamó para insistirme en realizar un trabajo con el señor Antonio para eternizarlo en el sitio noticioso Biendateao de nuestro compañero de andares periodísticos, Dámaso Jiménez. La imagen que hoy acompaña este homenaje condensó la figura del amigo que se marchó.

Baüer resumió en  su sección perfiles,  su vida: El señor Antonio nació en Churuguara estado-Falcón, el 17 de agosto de 1939, y se crió en  Maracaibo. De padre margariteño y madre falconiana. Estudió Comunicación Social y Filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia). Fue Jefe de Prensa y Relaciones Públicas de la compañía Shell de Venezuela. También se desempeñó como Asesor de la Oficina Central de Información durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Como emprendedor fundó las empresas especializadas en asesoría corporativa, Interconsult y Alto Nivel Asesores. En sus años de estudio fue comentarista de la  United Press International (UPI). Durante muchos años fue columnista de los diarios El Nacional, Panorama y El Universal de Caracas. Fungió como asesor de la Fundación Servicio para el Agricultor (Fusagri).

Su densa formación fusionada con  su infinita capacidad para leer lo llevó a superar las barreras de la clásica forma de hacer periodismo. Entró en el nivel del análisis y la proyección de los hechos, basando sus predicciones en sólidos hechos que le permitían visualizar el futuro en asuntos que iban desde la dinámica del poder mundial hasta  el medio ambiente y la supervivencia del hombre. Esa notable virtud interpretativa le facilitó entender lo que estaba ocurriendo en Venezuela y presagiar la caída del modelo petrolero con todas las aberraciones del poder y la corrupción que lo caracterizó. Esa constante preocupación lo convirtió en un duro crítico del sistema hasta sus últimos días.

Durante su estadía en Caracas hace amistad con otro periodista y diplomático venezolano, egresado de la Harvard University, Pablo Bassim, con quien funda Interconsult, en la que se dedica al manejo de la alta información confidencial. Era otra dimensión del periodismo que demandaba de una sólida formación y una capacidad de interpretación que superaba lo enseñado en las escuelas tradicionales de comunicación social. Él fue el intermediario para que Jairo y yo conociéramos a ese extraordinario periodista de origen libanes, pero de corazón venezolano y su esposa Ana.

El señor Antonio y Pablo Bassim fueron periodistas fuera de serie. Dimensionar sus capacidades y virtudes, su obra, su amplia experiencia y olfato periodístico no tienen referencia en el periodismo venezolano. Su capacidad predictiva es poco común y será la historia la que se encargue de reivindicar su obra. Ya los dos se fueron pero sus lecciones de vida nos marcaron y solo nos queda valorar el aprendizaje producto de años de conversaciones.

En medio del dolor del amigo y discípulo, Jairo Lugo y Gustavo Valdivieso, difícilmente encontraban palabras para encerrar en alguna frase lo que el señor Antonio representó para nosotros. Era una combinación teórico práctica fusionada en cada acto de su vida, reflejada en su familia (en especial sus hijos Gaby –ya fallecida-, Rubén y José David), enseñanzas y en la densidad de sus obras leídas, referidas a estudios de filosofía clásica, historia, psiquiatría,  política, asuntos internacionales y militares, jurídicos, teológicos, del poder y su naturaleza, tema que siempre le preocupó por su influencia en la conducta humana.

Gracias Gustavo Baüer por tu oportuno homenaje al señor Antonio. Gracias Jairo y Gustavo por ser dignos discípulos. Gracias Dios por habernos colocado en el camino al señor Antonio y  al señor Pablo, grandes amigos… grandes maestros.