Hugo Delgado: Choque de trenes

Hugo Delgado: Choque de trenes

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¿Por qué está costando salir del nefasto régimen chavista en Venezuela? Hugo Chávez logró convertir al país centro geopolítico de la izquierda latinoamericana liderada por el castro-comunismo. Es el último bastión ideológico de un modelo implantado por Fidel Castro hace poco más de medio siglo, que ha sobrevivido a la guerra fría y ahora intenta mantenerse con un modelo capitalista al  estilo chino, dominado por una nomenklkatura controladora del poder.

Chávez alimentó el sueño de Fidel, subsidió la economía de su quebrada isla, que luego de caída la Unión Soviética buscó un salvavidas para mantenerse a flote.  El regalo diario de petróleo  pagado con servicios de distinta índole de médicos o entrenadores cubanos,  fue el mecanismo corrupto para disfrazar el entrega  de miles de millones de dólares que el obnubilado comandante le entregó a su gestor ideológico,  para que a su vez, el longevo dictador vendiera en el mercado spot miles de barriles de hidrocarburo y mantuviera sus finanzas operativas.

A la par del regalo de dólares, Chávez también ofreció al país para que fuera trampolín para la política expansionista de Fidel  Castro, hacia Colombia principalmente, el Caribe,  y el resto de Latinoamérica, de la mano de los socios del Foro de Sao Pablo. Con lo petrodólares y el suministro petrolero, Venezuela se convirtió en el comprador de conciencias más efectivo en estos países mediatizados por la necesidad de tener hidrocarburos a bajo costo y líneas de crédito flexibles, a cambio silenciaban los atropellos a la democracia y la intervención en los asuntos internos en el continente.

Pero ¿cuál es el temor del chavismo de abandonar el poder? Los intereses que están en juego.  En primer lugar, y eso lo ratifican los sobrinos de la primera combatiente, Cilia Flores,  detenidos en Estados Unidos, bajo cargos de narcotráfico, demuestran la vinculación de militares y políticos rojitos con el narcotráfico y el terrorismo, específicamente con  las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional.  El ex presidente colombiano, Álvaro Uribe, lo denunció poco antes de salir del cargo y se lo hizo saber al mismo Hugo Chávez, cuando obtuvo la información del computador del guerrillero, Raúl Reyes, muerto en la frontera colombo-ecuatoriana.

La reciente denuncia de la justicia norteamericana contra el general, Néstor Reverol, por vínculos con el narcotráfico, engrosa la lista de denuncias  contra militares cercanos  a difunto comandante eterno. Otra muestra más de la penetración de la corrupción y el negocio de las drogas en el estamento castrense. Sin embargo, el ilegítimo presidente, Nicolás Maduro, y sus secuaces luchan por atornillarse al poder, aliándose con el último baluarte que le da un toque de fuerza para mantenerse el poder.  El padre SJ, Luis Ugalde lo escribía recientemente (Elogio a la Política, El Nacional 23 de junio de 2016) “Cuando reinan las armas, la soberanía no está en el pueblo sino en quien tiene el fusil. Es la muerte de la política.”

Nicolás solo busca consolidar una posición de fuerza para negociar impunidad. El uso del Tribunal Superior de Justicia, las fuerzas militares y policiales, las gobernaciones,  la red de medios de comunicación y  las finanzas públicas, como mecanismos de presión, muestran a su vez, debilidad, porque el poseer la formalidad no se traduce en control social y ya el deterioro económico está afectando las necesidades  de alimentación, salud y el deterioro a la vida de la población.

El chavismo busca prolongar, además, su estadía en el poder con la cesión de gran parte del poder ejecutivo al ministro de la Defensa, Padrino López, una demostración de fuerza que solo ratifica la corresponsabilidad  militar en el desastre económico, político y social provocado por el comandante eterno y su socialismo del siglo  XXI. La dilación del referéndum revocatorio y de la liberación de los presos políticos encabezados por Leopoldo López, Manuel Rosales y  Antonio Ledezma, la presión contra la Asamblea Legislativa, la represión ante cualquier manifestación pública,  son señales coercitivas que buscan, en el trasfondo, evadir la derrota inminente del chavismo.

En el exterior y los demócratas locales aspiran a una salida dialogada, El Vaticano exitoso en el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, y el diálogo de paz en Colombia, ya comienza su faena y un Nicolás entrampado negociará duro para que su nomenklatura goce de lo robado y no pague por sus violaciones a los derechos humanos.

El certero golpe dado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la izquierda liderada por Fidel Castro y  los miembros del Foro de Sao Pablo, la caída de Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, los escándalos de corrupción que arrinconan a Cristina Kirchner en Argentina,  el atropello de Daniel Ortega a la democracia nicaragüense, la derrota  en Bolivia de Evo Morales en el plebiscito reeleccionista y la caída de la popularidad del autócrata ecuatoriano, Rafael Correa, ya muestran las costuras de un modelo que desaprovechó los recursos de la bonanza de las materias primas, que los  favoreció para mantenerse en el poder, pero no solucionó los problemas estructurales  de sus naciones.

El triple golpe norteamericano a Cuba, Brasil y Argentina presagia el choque de dos trenes, uno agotado por el autoritarismo y la corrupción y el otro más proclive a crear un modelo capitalista más cercano a los intereses norteamericanos, que permita la construcción de un verdadero bloque económico y político estable, productivo y que genere mayor riqueza y bienestar  y poder de consumo  a su población.

Dos visiones  que muestran las razones por las que Venezuela se encuentra entrampada entre intereses  ideológicos y políticos ajenos a una mayoría que hoy solo aspira a encontrar alimentos y medicinas, y que la inflación no alcance el 740%  pronosticado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2016, porque de lo contrario no habrá armas, ni diálogo, ni partido que pare el huracán que se avecina. Ya en algunos sectores humildes de Maracaibo comenzó la verdadera revuelta, cualquier camión que pase con carga, es saqueado sin que la fuerza pública lo impida. Es la anarquía pura.

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