Hugo Delgado: El espíritu del pesebre

Hugo Delgado: El espíritu del pesebre

COMPARTIR

 

En época navidad,  la sociedad busca el espacio para el rencuentro familiar, la armonía, la paz y el amor. En la homilía del 24 de diciembre, el padre enfatizaba en llevar la simbología del pesebre al corazón de cada uno de los feligreses ¿Qué implicaba tamaño compromiso? Trasladar al día a día la enseñanza de Jesús que antes de nacer en un palacio, resguardado por soldados, lleno de comodidades y riquezas, y con poder, decidió venir a la tierra en un pesebre, rodeado de ovejas, caballos, vacas y humildes pastores.

En una sociedad impregnada por el consumismo desmedido, el aspecto humano queda relegado a un segundo plano; más en un país como  Venezuela acostumbrado a tradiciones basadas en demostraciones de apreció con “presentes”, cenas tradicionales, intercambios de regalos, etc., ahora reducidas a la mínima expresión, producto de su peor crisis  económica y moral. Es deducible que esa  humilde enseñanza del sacerdote se  cumpla parcialmente, cuando la mayoría angustiada, priorice  sus preocupaciones y enfatice en su alimentación, salud y seguridad, y dejen en un segundo plano lo espiritual.

Solo voces angustiadas rezan con fe, buscando respuestas salvadoras ante la angustiante realidad.  Las conversaciones y las redes sociales, son expresiones de esa tendencia que impide la salida sensata, que ilumine verdaderamente el camino de la sociedad, que espera soluciones mágicas o mesiánicos líderes salvadores. Una salida rápida con la que el ciudadano no asumiría compromisos reales para que de una vez por todas, se supere ese modelo mesiánico,  rentista petrolero, agonizante   y nefasto, que ha permitido encumbrar a un gobierno dominado por una “nomenklatura” corrupta e incapaz, que en vez de corregir desde hace casi dos décadas las aberraciones del sistema, las profundizó .

Y esa profundización se demuestra cada vez más cuando desesperados niños en Carabobo acuden en masa a esperar la dádiva del  gobierno todopoderoso del “regalo de navidad” que termina con atropellos y vejaciones, o en las protestas, cada vez mayores, ocurridas en las diferentes ciudades de Venezuela cuando no llega la mísera y corrupta caja del Clap para atenuar las necesidades de alimentos  de la población. En vista de la escasez de divisas, producto de la suspensión del  financiamiento yanqui, el ilegítimo presidente, Nicolás Maduro, ordenó a su guardia pretoriana, la Guardia Nacional, saquear  diversos negocios para que en su afán de “circo” desvíe la atención de los problemas reales,  y en enero los negocios cerrarán y muchos se quedarán desempleados.

En la película Gladiador, el asesino emperador, Cómodo, tratando de afianzarse en el poder,  ordenó la celebración de juegos (lucha de gladiadores) para desviar la atención de los romanos, mientras liquidaba a sus enemigos y controlaba la estructura formal del imperio. Antes de realizar las sangrientas confrontaciones, inmensos carruajes llenos de pan  y frutas, las antecedían para que fieles servidores las lanzaran a las multitudes; una expresión histórica emerge de la producción cinematográfica: “pan y circo”.

Desde que se instauró el régimen de Hugo Chávez en 1999, el guión elaborado en Cuba y ejecutado en Venezuela por leales pretorianos políticos acomplejados y revanchistas, académicos, militares y la masa utilizada vilmente para ganar elecciones, es similar al de la citada película. Antes, el pan y el circo iban de la  mano porque gracias a la bonanza petrolera, los dólares permitieron la importación desmedida de cualquier producto, poco importó la destrucción del aparato productivo nacional y tampoco el desangre económico producto del robo desmedido del erario público y de empresarios y venezolanos comunes y corrientes, que aprovechando el nefasto control cambiario desangraron al país.

Chávez es expresión de los males venezolanos. Su hijo político Nicolás Maduro solo continuó torpemente el guión cubano. Ahora cuando Estados Unidos decide, luego de avalar sospechosamente la revolución  durante casi dos décadas,  rompe el flujo financiero que permitió afianzar el control social, político y económico,  el  gobierno ilegítimo comienza a flaquear y su creatividad lo lleva a ofrecer  solo circo. En estas navidades, más allá de ese espíritu reconciliador y de paz, el régimen decidió arreciar sus ataques y buscando reconocimiento de su Asamblea Nacional Constituyente intenta darle desesperadamente legitimidad a un sistema que se derrumba.

En medio de la desesperanza y de la crisis institucional  y económica, el ciudadano venezolano busca respuestas en un mar tormentoso, en el que políticos de ambos lados muestran su impotencia para solventar la compleja realidad nacional. Todavía no entiende que su irresponsabilidad encumbró a Hugo Chávez,  que el creer que Venezuela es un país rico que se lo merece todo fácilmente y que su falta de compromiso con la generación de riqueza por la vía del trabajo, la educación  y el respeto a la legalidad, son responsables de lo que ocurre.

Dos de los tantos twists publicados por Biendateao el 25-12-2017 resumen  la realidad que vive Venezuela. En @rojasyarenas “Un gobierno que no se da por enterado del sufrimiento de los venezolanos. Una oposición que sabe lo que pasa, pero no sabe como asumir su responsabilidad. Y los venezolanos que no sabemos que hacer, porque esperamos que alguien lo haga por nosotros. @luiscarlos “No existe el madurísimo. Todo lo que ves es resultado de medidas de Chávez que aplaudiste: controles de cambio, precios, producción y consumo; estatización de importaciones, expropiaciones, mayor dependencia de la renta, clientelismo, endeudamiento, morosidad. Dos visiones interesantes que en pocas líneas desnudan una realidad.

2017 es un año clave para la debacle chavista y del modelo rentista petrolero. Todas las aberraciones salieron. Es evidente que existen conversaciones de alto nivel  tratando de darle una salida sin violencia, pero es lógico que el chavismo (ya lo grita a cuatro vientos) exija impunidad y garantías para evitar las  temidas sanciones penales. Igualmente es innegable el impacto de la presión internacional y en especial del bloqueo financiero ordenado por Donald Trump que cortó el flujo de divisas frescas para mantenerse en el poder.  Soltar el nudo gordiano no va hacer fácil, los intereses son vitales para la nomenklatura rojita  y no van a ceder si no tienen garantía.

Lo más difícil  para el país es “dar a luz”, así como ocurrió en el humilde pesebre de Belén,  el nuevo modelo inminente que se avecina, basado en el ciudadano responsable y comprometido con el país. Una expresión sublime de amor por Venezuela que encierra el verdadero reto.

NO COMMENTS