Hugo Delgado: Grandes pérdidas

Hugo Delgado: Grandes pérdidas

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Tres lamentables noticias sacudieron el entorno personal durante la
última semana. La muerte por el virus chino, Covid19, del doctor
Mario Babilonia (10 de septiembre de 2020), esposo de mi tía
Margarita Arévalo de Babilonia, en la localidad colombiana de
Sahagún-Córdoba. Médico de profesión echó raíces en esa localidad, en
donde deja un gran legado producto de su calidad profesional, humana y
entrega al mundo de la medicina.


La segunda nota lamentable, fue la muerte por Covid19, de un viejo
conocido y excelente gerente en el área aduanera: Rubén Jáuregui (31
de agosto de 2020), quien se desempeñaba como docente de la Escuela
Nacional de Administración y Hacienda Pública. Fue Intendente Nacional
de Aduanas del Seniat. También se desempeñó como Gerente de la Aduana
de Maracaibo, por allá a finales de la década de los noventa. Con
exigentes normas, disciplinó la actividad en las distintas sedes del
Zulia, estimuló la formación profesional del personal bajo su
responsabilidad, logró marcar su gestión impulsando el cumplimiento de
las mismas por parte de las empresas operadoras vinculadas con esta
importante actividad económica. Sus decisiones gerenciales se
fundamentaron en las tendencias mundiales referentes en este campo.
También dirigió las sedes de San Antonio del Táchira, La Guaria y
Puerto Cabello.


La tercera noticia, fue la muerte en la ciudad de Houston-Texas
(Estados Unidos), de la ex decana de la Facultad de Odontología de la
Universidad del Zulia (LUZ) y gran amiga, la doctora Alexis Morón
Borjas, el pasado 7 de septiembre de 2020. Egresada de LUZ, se
especializó posteriormente en Inglaterra, conocimiento que nunca dejó
en los libros, sino que los convirtió en sus herramientas de trabajo
para consolidar su obra académica y gerencial, cuando le tocó asumir
responsabilidades en ambas funciones.
Su experiencia y creatividad permanente impulsaron su trabajo en el
Instituto de Investigaciones de la Facultad de Odontología de LUZ
(1993-1996), luego como decana durante el período comprendido entre
1996-2008, su obra se reflejó en la recuperación de su infraestructura
física, académica y administrativa, logrando la primera certificación
internacional de una facultad de LUZ, producto de su trabajo gerencial
y el nivel alcanzado en materia de investigación y docencia.

Siempre fue exigente, impulsadora de la formación de equipos de
trabajo desde la fase de estudiantes hasta los docentes, a quienes
también estimuló para que mejoraran su nivel formativo, entiendo que
este reto haría en el futuro un efecto positivo, personal e
institucional. Sus permanentes retos la llevaron a asumir uno de los
proyectos epidemiológicos más importantes de Venezuela, en el que se
integraron instituciones universitarias y organismos públicos
nacionales e internacionales relacionados con el área de la salud,
este proyecto actualizó científicamente los fundamentos
epidemiológicos bucales locales, pero sus resultados se extrapolaron a
otros países del continente.


Era una demócrata por convicción, exigente y respetuosa de la norma,
las cuales consideraba fundamentales para el buen funcionamiento de la
organización y del país. Aspiró al Vicerrectorado Académico en el
período 2008-2012, lamentablemente las maquinarias políticas
impidieron que alcanzara su meta. En conversaciones personales su
intención era llevar a la institución a los exigentes parámetros de
calidad internacional para certificar integralmente los procesos de
formación de sus profesionales egresados, docentes y su producción
investigativa. Pensaba que esto se lograría comenzando por los
pequeños detalles (desde el responsable de atender a la comunidad o
limpiar las áreas académicas) hasta alcanzar los niveles estratégicos
de la organización.


Esa notable experiencia la convirtió en certificadora académica
internacional, responsabilidad que la llevó a recorrer el continente
latinoamericano y conocer profundamente las corrientes de pensamientos
y gerenciales de sus instituciones universitarias.


También entendió que la producción científica debe divulgarse, y en la
propia sede de la Facultad de Odontología LUZ creó la unidad de
comunicaciones dotada de modernos equipos de grabación y un grupo de
producción eficiente, que le permitió organizar el programa “Sin
Fronteras”, con el cual recogió el legado del conocimiento
institucional y de otras latitudes.
Su última lucha contra el cáncer la perdió, pero su legado académico y personal enriquecerá a la LUZ y a Latinoamérica.

Paz a su alma, amiga.

@hdelgado10

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