Hugo Delgado: La transfiguración social

Hugo Delgado: La transfiguración social

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El régimen del presidente Nicolás Maduro, está imitando el modelo cubano que ha caracterizado a los hermanos Fidel y Raúl Castro, advierte el ex presidente de España, Felipe González (La Patilla 2 de marzo de 2018). La opción electoral está cerrada. El circo de la reelección va a fracasar. Lo cierto es que ahora se entiende porque el trasplantado régimen cubano ha sobrevivido durante medio siglo y el país está a sus pies, como un animal domado. Han hecho daño en América y hasta respetados intelectuales lo han admirado, mientras los norteamericanos han sido permisivos –quizás para justificar su gasto en defensa- , dejando que la metástasis comunista se propagara. Nunca se atrevieron a extraer el cáncer que Rómulo Betancourt advirtió hace más de medio siglo, y que convirtió al continente en un torrente de sangre y atraso.

Ahora con una China envalentonada por su poderío económico y  la Rusia del corrupto agente de la KGB, Vladimir Putin, que advierte sobre triunfos brillantes en el futuro, el gobierno  presidido por Donald Trump, los agrega en su doctrina de seguridad como amenazas para los intereses norteamericanos y del mundo democrático ¿Cuan tarde fue esta advertencia? el tiempo lo dirá. Esa permisividad del continente americano ha generado daños sociales, políticos y económicos irreparables. La falta de continuidad de las políticas anti castristas facilitó la influencia, impulsado por aliados  como el corrupto ex presidente brasileño, Ignacio Lula da Silva, que aún enfermo de cáncer se coloca de primero en las encuestas para los próximos comicios; al ex guerrillero del M-19, corrupto e inepto ex alcalde de Bogotá-Colombia, Gustavo Petro; el futuro reelecto y  fraudulento, Nicolás Maduro; a los eternizados presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Bolivia, Evo Morales; y ahora por el favorito de las encuestas en México, Andrés López Obrador.

Mientras el escenario americano se complica, la titubeante diplomacia estadounidense aún no fija un rumbo fijo que contrarreste los nefastos pasos del castro comunismo.  De la mano de Fidel, Hugo Chávez se la jugó con la entrega de los intereses nacionales a los chinos y rusos, engranó al país en el eje del narcoterrorismo, mientras los gobiernos de George Bush,  Bill Clinton  y Barack Obama se hacían los de la vista gorda y mantenían sus intereses petroleros intactos, financiando la gestión del comandante eterno y sus filtraciones cubano-venezolanas  en cuanta nación quisieron, hasta que el problema se convirtió en un asunto de “seguridad nacional”.

Los comunistas aprendieron a jugar con la democracia. Putin intercala su presidencia con el cargo de primer ministro, mientras una marioneta le cuida el cargo y liquida a cuanta amenaza opositora lo amenace. Es lógico, con su formación en la KGB maneja todos los tentáculos de la corrupción y del poder ruso. Igual hizo Chávez, Evo, los Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, Ortega en Nicaragua y ahora se preparan dos grandes golpes en Colombia con Petro y México con López Obrador. Lo peor es que no existe respuesta coherente de parte del líder de la democracia mundial: Estados Unidos.

Hechos evidentes como el denunciado por David Morán  en su trabajo Antonio “Smarmatic” Mugica y su ignorada denuncia del “millón de votos” (Biendateao 2 de marzo de 2018) evidencian de lo que son capaces los comunistas, ante el silencio de la mayoría de las democracias latinoamericanas y europeas. “Atrás quedaron los abusos tramposos, el ventajismo oficial, el uso de militares politizados como custodios, del REP inauditable, la propaganda oficial infinita, las migraciones, las inhabilitaciones, el uso de recursos públicos para las opciones oficialistas, que son apenas “trampitas” ante la denuncia de Mugica quien testimonió que el CNE alteró el resultado “en al menos un millón de electores”. Ya el sistema “automatizado” no sirve para nada, sólo la voluntad expresa de las jefas del CNE. Ya el CNE de Tibi y sus compañeras, votan por todos nosotros”.

Qué queda por hacer. En medio de la desesperanza y la huída desenfrenada, el venezolano está obligado a transfigurarse socialmente para enfrentar la amenaza mundial comunista. Lo decía Wiston Churchill en plena II Guerra Mundial, hay que cambiar las formas de pensar para poder cambiar las cosas. No es Nicolás Maduro o el chavismo en general el enemigo a vencer,  es un contrincante que penetró el alma nacional y ahora necesita una nueva forma de concebir ideas y actuar para contrarrestarlo.  No vasta citar una de las obras de Martin Luther King Jr.  leídas por Leopoldo, durante sus cuatro años en prisión, para combatirla. “La injusticia debe ser expuesta, con toda la tensión que su exposición provoca”, escribió Wil Hilton en el New York Time el  1 de marzo de 2018, en su entrevista con el líder de Voluntad Popular.

En su interesante entrevista, Leopoldo López: “Si me censuro, la dictadura me derrota”; el periodista del NYT  contextualiza el papel del prisionero político número uno de Venezuela y advierte sobre la enorme presión que tiene el régimen ahora que Estados Unidos, 19 países de América y 28 naciones de la Comunidad Europea, comienzan a tomar medidas sancionatorias contra la nomenclatura rojita; sin embargo, la amenaza de Trump de suspender la compra de petróleo puede generar una hambruna generalizada o una explosión social grave. “Una muestra del régimen autoritario es la presión sobre Leopoldo López”. Denunció el aparataje de seguridad que controla su vida y la forma cómo logró realizar su trabajo, durante varios meses.

Hylton dimensiona la crisis venezolana, narra la diáspora y la crisis humanitaria, la detención de los adeptos a Voluntad Popular, la presión de los cuerpos de seguridad, el populismo de Chávez y su aceptación social, en el que obvia críticamente el uso corrupto de la renta petrolera para liquidar las instituciones democráticas y generar la mayor red de cómplices –vía dádivas- para lograr su aceptación.

El silencio de López  es obviado por los extremistas opositores y manipulado por los agentes de la nomenclatura chavista.  Sin embargo, en la entrevista deja clara su percepción de lo que viene.  “En el pasado, me confrontaba con las visiones diferentes”. “Ahora entiendo que todas son necesarias para salir de este desastre”. La Europa de la posguerra y en el surgimiento de Sudáfrica después del apartheid, y se dio cuenta de que Venezuela nunca será estable mientras se mantengan las divisiones”. El líder de VP deja claro que “nuestra responsabilidad es ir más allá del resentimiento personal”.

Acepta que no es fácil lograr la unión  pero sin esta confluencia de fuerzas, tal como se hizo en 1958 con el Pacto de Punto Fijo, difícilmente se recuperará el país y que luego de esta crisis debe estabilizarse el bolívar, incentivar la inversión privada, sanear a Pdvsa y atraer capitales para su reactivación reorientando su función estatal. Advierte que a  “medida que se profundiza la crisis, el camino hacia una transición parece más oscuro que nunca”.

La falta de coherencia para enfrentar la amenaza chavista, la ha fortalecido: sin embargo, los tiempos se acortan y observando el panorama electoral, político y económico del continente se hace necesario pasar de la preocupación diplomática a la acción verdadera y contundente.  La flexibilización de López para buscar la unión y la transición es un aviso positivo para los demócratas venezolanos, más ahora que la  opción electoral falló, porque el show de abril no va a ser la solución y tampoco le dará legitimidad al gobierno de Maduro. La madurez del líder de VP incluye todas las opciones posibles, incluso  a pesar de adversar la salida de fuerza, no descarta le lección de 1958 cuando “hubo un golpe militar que comenzó la transición a la democracia”. “Y en otros países de América Latina hubo golpes de Estado que convocaron elecciones. Entonces no quiero descartar nada, porque la ventana electoral se ha cerrado.

La suspensión de las sanciones mundiales a la nomenclatura chavista, es la exigencia central del gobierno. Esta petición negada en República Dominicana, la confirma el congresista Marco Rubio, cuando anuncia la visita del gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, denunciado recientemente por el diario español El País de ocultar fondos en Andorra y Suiza,  para buscar una negociación que elimine las medidas sancionatorias. Se interpreta entonces que el régimen en medio de su crisis, siente el impacto del bloqueo de sus cuentas. Mientras en el otro lado de la acera, los grupos demócratas están obligados a dejar de lado sus intereses personales, cambiar de forma pensar y actuar como lo dijo Churchill, si aspiran a mantenerse vigentes luego de la caída del régimen. El venezolano del futuro, si aprende  de la penosa experiencia, será exigente y demandará de un país distinto al rentista.

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