Hugo Mendez: De cómo el Padre Gustavo José Ocando Yamarte encendió en...

Hugo Mendez: De cómo el Padre Gustavo José Ocando Yamarte encendió en mi alma el fuego sagrado del amor a mi Patria.

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En homenaje a sus 79 años recién cumplidos.

¡Oh tu Lago! donde en ti nació  el amor a la patria, porque allí te bautizaron  Alonso de Ojeda y Américo Vespucci, y entonces nació tu nombre: Venezziola, ¡Venezuela!

Yo aprendí a amar a mi patria en Niños Cantores del Zulia, allí  brotó en el alma mi frenesí por Élla. Allí aprendí a conocerla, a enamorarme perdidamente, a correr y recorrer por el laberinto de su historia,  a entristecerme por sus miserias y entusiasmarme por sus grandezas, a admirar con devoción sacramental las proezas de nuestros libertadores, quienes fueron la que la parieron.  ¡Cuánto te amo madre mía, cuanto te amo Venezuela, te amo hasta la locura!

El mundo es nuestra Patria grande, la chica, la pequeña es donde decidimos echar raíces. Amar a la patria, es como amar a nuestra madre.

Patria es un compromiso de amor con el tiempo y el espacio: con el ciclo vital, con su geografía, con su suelo pues. Los egipcios decidieron sembrase y echar raíces en el desierto y con el Nilo. Nosotros aquí, y cada quien en su terruño hasta que Dios quiera.

Amor a la patria es un compromiso concreto ante los valores; es definición ante la historia; es ubicación del hombre en el espacio.

Si observamos con atención, se habla con frecuencia de los tiempos con escasa referencia a los espacios, pero el tiempo de cada uno de nosotros se encarna, se ancla y se clava en los espacios para encontrar su sentido. El espacio y el tiempo del hombre se sintetizan en su Patria, porque idea y materia son alma y cuerpo de toda realidad.

En el espacio el tiempo se pega al alma de los pueblos, de cada uno de nosotros porque en él los sentimientos, los sueños, las ideas, la tierra, el suelo, se hace existencia real, histórica.

Por ello la lógica del corazón hace que nosotros amemos los espacios donde han nacido nuestros padres, la patria, donde han comenzado a sembrase los criterios, los valores, los ideales; donde han quedado cuajadas nuestra primeras verdades, nuestras primera impresiones; donde florecen siempre las raíces, nuestra infancia pues, para recordar a Freud.

No basta  con ser hombre de nuestro tiempo; es preciso ser también hombre de nuestro espacio, de nuestro suelo, de nuestra tierra, de nuestro terruño pues.

El hombre sin conciencia de patria flota, gravita perdido, distante del escenario concreto de los hombres. Ese espacio es la patria. Por ella los pueblos construyen y destruyen; aman y odian, ángeles y demonios pues. La patria clava en el corazón la mística que aprieta el pensamiento, suma, multiplica la fuerza, y procrea los héroes, los referentes.

El amor a la patria es una armonía de círculos concéntricos. Es imposible amar un continente, el mundo si no se ama primero el terruño, el país propio, y eso es quimera sin el amor a lo que Bolívar llama el “país nativo”.

Luego de haber estado un largo tiempo en Roma, 12 años para ser exactos, y de regreso a mi ciudad natal en 1996, tuve la fortuna de tener en mis manos la Homilía pronunciada por el Padre Gustavo José Ocando Yamarte en la Catedral Metropolitana de Maracaibo en la Celebración Litúrgica del Sesquicentenario de la muerte del Gran Mariscal Antonio José de Sucre, 4 de junio de 1980.

Y es en esta extraordinaria homilía, con la cual me identifico plenamente,donde radica mi amor a la Patria, por su belleza evocadora y poética, por su musicalidad, por su colorido, por su concepción sentida y profunda de la fauna y flora de su patria, es uno de los escritos “más” excelso que yo haya leído sobre Venezuela. Es el cuadro más hermoso, la obra maestra que de Ella se haya pintado. Me gustaría algún día tener un cuadro que dibuje así a esaVenezuela.

He aquí un pedacito de su candor y de su belleza exuberante:

“La Patria es presencia en su geografía: ella respira en el Auyantepuy entre las espumas violentas de su salto; se asoma a los cristales del Bolívar y se mira en El Espejo; vigila en El Ávila, atrapa al viento en el Naiguatá; ríe en La Concha; ora en el cerro anacoreta de Santa Ana de Coro a la Virgen de leyendas; es magia en sus cuevas llenas de mitos; reposa en los morros; recibe el sol en el Turimiquire y lo esconde en los Montes de Oca.

La Patria se subleva en el Orinoco; chispea en el Caroní y murmura en el Zulia; ella es vena en el Chama y en el Apure; es arteria en el Meta y en el Torbes; la Patria tiembla en el Caura y unge su pecho en el Guárico; susurra queda en el Sarare y se ondula en el Catatumbo.

El cuerpo de la Patria se estira pródigo en la Gran Sabana y es seda ocre en los médanos de Coro.

La Patria afina sus cantares madrugadores en el pico de plata; canta en la paraulata mañanera; saluda al alba con la salmodia del arrendajo y del turpial; retoza cantarina en los tucusitos, ronronea en la pava de monte, aturde en las guacharacas y despierta el patio en el alcaraván. La Patria se zambulle en el pájaro bobo y picotea las aguas en la garza atigrada; es duelo en las viuditas, majestuosa en el cardenal y alaba a Dios en el Santo Cristo.

La Patria salta en la marimonda; ruge en el cunaguaro; corre en los venados y vuela en los cóndores; ella teje en la araña, vacila en el cangrejo; brilla en los cocuyos del monte y vibra en los temblores del Amazonas.

La Patria es perfume en el melón maduro; color en los almendrones morados; es dulzura en los nísperos, manjar divino del trópico; es sangre en el caujil y pirámide de azúcar en la chirimoya; es lujo en la semilla de los zapotes y compañera del aguacate inmaduro; la Patria se ensangrienta en la patilla, brilla en el ajonjolí y se nutre en la tapirama; la Patria es algodón en la guanábana y perla en la granada; es unidad en los mamones y urna triste en el tamarindo; ella es afable en la parchita de monte y soberbia en la corona de sus piñas.

La Patria es sombra en el cedro, color nacional en el araguaney; firmeza en el algarrobo y caricia en el algodón; ella es elixir en el coco y sed en el dividive; es matiz en el achote y éxtasis en la caña de azúcar; es vida en la quina y en la cañafístula; es hielo en el frailejón y calor en el abrojo de soles; es historia en el Samán de Güere y paz en la dormidera; ella es sinfonía en los mil ruidos de la selva y secreto en el metal de su entraña; abundancia en sus venas negras; vigilia en los luceros y terror aborigen en el relámpago… Ella es suplicio en la sequía y plegaria agradecida en las gotas millonarias de la lluvia.

La Patria es el oro en el pargo, alegría en la sardina, danza en la corvina, óleo en la guabina, regalo de Dios en el carite, coquetería en la estrella de mar y espuela en la raya.

El cuerpo de la Patria, creado por Dios, está sostenido por los arcoíris de la unión: el puente de Angostura y el puente del Coquivacoa.

Pero la Patria tiene alma: está en la copla de la mañana y en el galerón de la velada; está en los juegos de los niños y en perfiles humanos de sus casas; el alma de la Patria está en los rostros donde se citan el blanco con el negro y con el indio; está en la ingenuidad de los tapices y en el alma antigua del anciano; está en las pupilas de la madre y en los labios del orante; está en el recuerdo de los hombres inmolados en el holocausto terrible de la libertad; está en la cruz del misionero y en sus sandalias que marcaron las fronteras del cuerpo nacional; está en los altares de sus templos y en la memoria del amor; está en el himno nacional y en la tricolor; está en las haces del escudo y en el caballo de la libertad; el alma de la Patria está en la pena de los hijos y en la conciencia del ayer; está en el precio de nuestra independencia; está en el hollín de las batallas y en el sacrificio de su juventud.

Es simplemente extraordinaria esta fisionomía, este rostro “geoantropomórfico” de Venezuela.

Sin embargo, el Padre Ocando no sólo es un As en su capacidad creadora y creativa, que eleva los saberes espiritualesdesligándolos de los lugares comunes, efímeros y circunstanciales, sino que también los radicaliza, sembrándolos en un tiempo espacio preciso: Venezuela, su patria grande, el Zulia su patria chiquita. Porque como dice el Dr. Fernando Chumaceiro, el padre Ocando es un zuliano universal de Venezuela.

Así que, por sus frutos los reconoceréis” (Mateo 7:16), reza el texto bíblico.

Las dos cualidades, los dos talentos del Padre Ocando: la de pensador exquisito y la de hacedor estético tienen un punto de convergencia:Jesucristo, razón por cual ha dedicado y desgastado toda su existencia. Frutos cosechados en su amada Venezuela, en su amado Zulia: sus dos grandes amores.

Su producción intelectual abundante se pierde de vista. Son 23 producciones en un las diferentes áreas del saber: Obras históricas, Obras teológicas,Obras teológico-antropológicas, Obras folklóricas, Obras de teatro y Obras ecológicas. Toda su reflexión está anclada a partir del hombre inserto en la Historia de la Salvación como el escenario en donde el “homo”unidimensionalpuede encontrar su realización plena. Pero una realización para que sea tal, debe pasar necesariamente por el compromiso concreto ante los valores; por la  definición ante la historia; por la ubicación del hombre en el espacio, en su suelo.

He aquí algunos de sus frutos intelectuales, por no citar sus discursos, participación a Congresos internacionales, diseño de la Estatuilla del Premio Mons. Pellín como dato curioso, entre otros.

Obras históricas:

  1. Historia Político-Eclesiástica de Venezuela (2 vols.).
  2. Historia General de la América (Venezuela 1810-1869).
  3. Historia del Zulia (tres ediciones).
  4. Horno ardiente.
  5. Historia Político-Eclesiástica del Zulia (12 vols. en revisión final).
  6. La Iglesia y la cultura en Venezuela (en revisión final).
  7. Historia crítica de Nuestra Señora de Chiquinquirá (inédita).
  8. Biografía de Mons. Miguel Antonio Salas (inédita).

 

Obras teológicas:

  1. Este es el Misterio, la Eucaristía en la anáfora IV.
  2. Dios Semiota.
  3. El Sacerdocio Ministerial (Inédita).
  4. Los Discípulos de Emaús (inédita).
  5. La Virgen de Tierra Negra.

 

Obras teológico-antropológicas:

  1. Papel de la Iglesia y los movimientos espirituales en la deuda social.
  2. Ética y Miedo.

 

Obras folklóricas:

  1. Roñoquero y Mamblea, dos genios populares.

 

Obras de teatro:

  1. Testigo de su tiempo.
  2. Santo Tomás de Aquino.
  3. Muere el sol.
  4. El Querubín y el Hombre (auto sacramental).
  5. Rosa del Cielo (auto sacramental).

 

Obras ecológicas:

  1. La invasión verde.

Dice un refrán muy español “Obras son amores y no buenas razones”: nunca tan poco expresó tanto. De hecho las buenas intenciones no preñan y el infierno está lleno de éllas, digo de las intenciones. Esterefrán me lleva a desvelar su segunda cualidad, el segundo talento del Padre Ocando: hacedorestético de realidades.

El Padre Ocando no sólo es un profundo, agudo y brillante pensador,es además un gran fundador, hacedor de obras materiales que han tenido, tienen y tendrá impacto en nuestro amado Zulia y en Venezuela. Cabe destacar que en sus obras el Padre Ocando no acostumbra a colocar la primera piedra, sino la última.

Para mencionar solo algunas de las que yo recuerde:

  1. Instituto Niños Cantores del Zulia, Maracaibo – Estado Zulia.
  2. Teatro Escuela Niños Cantores, Maracaibo – Estado Zulia.
  3. Complejo Deportivo Niños Cantores, Maracaibo – Estado Zulia.
  4. Ciudad Cantores, El Moján – Estado Zulia.
  5. NC Estudios (Estudios de Grabación), Maracaibo – Estado Zulia.
  6. Universidad Católica Cecilio Acosta, Maracaibo – Estado Zulia.
  7. Niños Cantores TV – Zulia, Maracaibo – Estado Zulia.
  8. Niños Cantores TV – Lara, Barquisimeto – Estado Lara.
  9. Niños Cantores TV – Carabobo, Valencia – Estado Carabobo.
  10. Templo Bautismal Rafael Urdaneta, Maracaibo – Estado Zulia.
  11. Museo Arquidiocesano Obispo Lasso, Maracaibo – Estado Zulia.
  12. Biblioteca Pública V Centenario, Maracaibo – Estado Zulia.
  13. NC Stereo FM, Maracaibo – Estado Zulia. Hoy Chiquinquireña.
  14. Museo Ciudad de Dios, Maracaibo – Estado Zulia.
  15. Hospital Madre Rafols, Maracaibo – Estado Zulia.
  16. Policlínico Ciudad de Dios, Maracaibo – Estado Zulia.
  17. Policlínico Los Claveles, Maracaibo – Estado Zulia.
  18. Policlínico Los Modines, Maracaibo – Estado Zulia.

Por estas y muchas otras razones el Padre Ocando, con su ejemplo intelectual y creador,me encendió en el alma el fuego sagrado del amor a mi Patria.

Y para finalizar, con nuestro padre común, nuestro Padre, el padre de la Patria: Bolívar, nos remueve con numinosidad:“Estoy resuelto a todo por Venezuela (…) ella es mi madre, de su seno ha salido mi ser y todo lo que es mío; a ella, pues, debo consagrar todos los sacrificios, hasta el de la gloria misma”, esto en Carta al General José Antonio Páez, Bogotá, 15 de noviembre de 1826, cuatro años antes del derrumbe, del cataclismo del Gran Sueño.

¡Viva la Patria, viva Venezuela¡

Isla Dorada, Maracaibo 22 de marzo de 2018.

5 y 15 de la mañana. Día del cumpleaños 79 del Padre Gustavo José Ocando Yamarte.

 

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