Hugo Méndez: De cómo Venezuela será en el Tercer Milenio: ¿atrapada sin...

Hugo Méndez: De cómo Venezuela será en el Tercer Milenio: ¿atrapada sin salida?

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Esta reflexión la realice exactamente el 31 de diciembre de 1999, luego de la tragedia de Vargas. Creo que aún es vigente y la quiero compartir, siempre en mi afán de sumar, de aportar. Sólo la razón y la verdad nos hará libre.

El siglo está viejo: el novecientos llegó a su fin, ya tiene noventa y nueve años y, como si eso no fuera suficiente, tiene también sobre sus espaldas el fin de milenio. Por tal razón vivimos en un momento de decadencia, impotencia, dificultad y parálisis en lo económico, artístico, político, religioso. Existe una gran resistencia al cambio y a la innovación. No hay héroes. No existen nuevos paradigmas. No tenemos puntos de referencias. Necesitamos inventar un “mundo nuevo”, no un nuevo mundo.

Si observamos con atención lo que sucedió durante la historia del arte moderno, es decir desde la Edad Media hasta el Novecientos, vemos que los grandes fenómenos, los que determinan los acontecimientos, suceden siempre en la primera mitad del siglo. Hace tiempo Eugenio Busmante escribió un artículo sobre una muestra de los años treinta realizada en Milán, y comparó nuestros años treinta, siempre vivos y estimulantes, con los años treinta del trescientos, con los años treinta del cuatrocientos, con los años treinta del quinientos, con los años treinta del seiscientos, setecientos. Aún más si nosotros pensamos en los años diez de cada siglo encontramos a Giotto en el trescientos, los inicios de Masaccio en el cuatrocientos, Rafael y Miguel Angel en el quinientos, Caravaggio en el seiscientos, Tiépolo en el setecientos, Canova en el ochocientos y los futuristas en el novecientos. Vemos por lo tanto, que la gran energía y fuerza, en este caso del arte, se desarrolla, se desata al inicio del siglo; y que al final del siglo anterior se paraliza.

Hoy notamos, según una comparación señalada por Giambatista Vico, que como los cuerpos también los siglos envejecen y vemos que todo está paralizado. Ciertamente, algunos personajes, del ámbito económico, artístico, científico, político, religioso continúan haciendo aquello que siempre han hecho por años, y ellos tienen una energía vital y extraordinaria, inagotable, desbordante, como un río que no tiene límites físicos ni cronológicos, y no sufren de aquella impotencia que, en cambio, aflige a otros como al grande López García, para el cual la tradición es un peso que paraliza.

Para los otros personajes la tradición es como una fuente que nunca se termina, un manantial profundo al que podemos continuamente acceder.

Pero la verdad es que el mal de nuestro tiempo es la incultura que tiene al pensamiento en receso. Lo que nuestro tiempo ha perdido es la cultura, el pensamiento.

Mientras países del mundo desarrollado, tales como U.S.A. Francia, Alemania, Japón, Suecia, Noruega o Dinamarca, por citar algunos ejemplos, reflexionan, diseñan un porvenir, frente al Tercer Milenio, en el campo de lo educativo, científico y tecnológico. Venezuela está sumida en un absoluto desastre, donde el hambre y la miseria reinan, soberanamente, como expresión o signo mortal y patético de la decadencia. [Antes AD y COPEI, ahora PSUV. Nos equivocamos, estamos equivocados y seguimos equivocados].

Un gobierno que personifique el hambre y la miseria, está destruyendo el eje vital de un país, de una nación, está obligando, sumiendo y sumergiendo a su población a una forma inferior de vida: la reduce a su mínima y primaria lucha por la sobrevivencia, a la negación de la vida, que significa hambre y miseria. [Y por eso el éxodo].

Nuestro sistema de pensamiento empezó a configurarse en Atenas, hace XXV siglos, se enriqueció con las nuevas concepciones sobre el hombre. Se nutrió y se nutre de la filosofía, de la ciencia, las artes y las culturas, y observamos hoy, expresiones tanto en el campo de las ciencias del hombre, como en el campo del arte, de las telecomunicaciones y la cibernética, como desafía el porvenir. Me pregunto: ¿qué estamos haciendo los venezolanos ante el Tercer Milenio?

Una radiografía, una revisión elemental, básica muestra la decadencia educativa, social y política que vivimos. Tenemos hambre de pensamientos fuertes, vencedores, creativos, contundentes. No estamos concibiendo un mañana basado en la educación, en las formas superiores del saber, que nos conduzca a diseñar, a visualizar una historia, antítesis del hambre, la miseria, la cultura y la degradación que vive el país. Existe una ausencia de un diseño creador y creativo, en áreas que condicionan el porvenir, como son la educativa y la planificación de nuestra derretida y deteriorada economía, por allí pasa nuestra transformación y por lo tanto nuestro porvenir. Nuestra economía, está amenazada por la ignorancia, incultura, el desatino y la falta de creatividad y planificación, frente a problemas esenciales, fundamentales del país.

Venezuela inició el Tercer Milenio hace ya 18 años. Ningún período de la historia venezolana ha tenido y administrado tanta riqueza, como los gobernantes de nuestro sistema democrático: puntofijista-chavista.

Los puntofijistas con 500 mil millones de dólares y los chavistas-socialistas con más 800 mil millones de dólares, es decir, la albicoca de 1 billón 300 mil millones de dólares que han servido para crear, nada más y nada menos, que tres cosas: Hambre, Miseria y Corrupción, en vez de haber creado: Bienestar, Seguridad y Orden.

Resulta triste, muy triste, que cuando el mundo, gobernado por estadistas, por políticos eficaces, capaces y exitosos, se prepararon para entrar al Tercer Milenio, y se siguen preparando, los venezolanos nos debatimos en una profunda crisis educativa, hospitalaria, económica, política, cultural y ética. El hambre, la miseria, la incultura, el atraso como fea y brutal condena de gobernantes y políticos degradados por la historia. Son la antihistoria, la antipolítica, la anticultural, el antiprogreso: lo que no califican para el Tercer Milenio, ¡estan aplazados, raspaos!

El reto de los lideres nuevos, y por allí veo algunos, es de cambiar radicalmente esta historia y crear, construir la historia, vencedora, exitosa, ascendente y afirmativa de lo mejor de los venezolanos.

Nuestro momento es muy difícil, complejo porque debemos todavía reencontrar nuestro ubi consistam, y tenemos que aceptar el hecho de que eso se expresa por fragmentos, pedacitos de mosaico que son la Biogenética, la Cibernética, el Cyberespecio, la Información, la Ecología, la Filosofía, la Teología.

Quien sobreviva verá, quizás, iniciar a perfilarse el próximo siglo antes del 2030.

Isla Dorada, Maracaibo 5 de mayo de 2018.

5 y 15 de la mañana.

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