Jesús Castillo: ¿Que más tiene que pasar?

Jesús Castillo: ¿Que más tiene que pasar?

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A solo cuatro semanas de celebrarse en Venezuela unas elecciones presidenciales en medio de una terrible situación económica y del colapso de los servicios públicos, el presidente Maduro desea con ansiedad que llegue ese día  para poder ser reelecto gracias a que su adversario que capitaliza el 70% de los votos se encuentra dividido, débil y además atacando al candidato presidencial que lo enfrenta que es Henri Falcón, por lo que la mesa está servida para que el presidente sea reelecto no porque tenga apoyo popular sino porque esta desactivada la estructura electoral opositora.

Existen rumores que las elecciones serán suspendidas, lo cual sería un gran riesgo para las pretensiones del presidente en el futuro, porque daría tiempo para que la oposición política (Frente Amplio) se reconcilie  y se organice para enfrentarlo en un  solo bloque, que sin duda sería el más fuerte. La intención de voto a Henri Falcón y el Pastor Bertucci  han crecido en los últimos días, esto debido a la negación de los ciudadanos a quedarse en sus casas el 20 de mayo y no hacer nada, dado a que experimentan que su situación económica familiar se agudiza y cada día están peor, de allí que deciden votar en contra del presidente quien es el responsable del debacle.

Sin embargo, el gobierno a pesar de los evidentes conflictos internos que mantienen entre el madurismo y el chavismo termina organizándose para contar con una estructura electoral muy afinada que le permita movilizar y garantizar el 30% de sus votos duros. Los que promueven la abstención se convierten en aliados circunstanciales del gobierno porque los ayuda a ganar siendo minoría. ¿Qué más tiene que pasar para comprender que el gobierno no tiene intenciones de corregir nada?, si por el contrario cada día la situación se hace insostenible, el aumento en el costo de los productos es diario, los cortes al servicio eléctrico son mayores causando pérdidas económicas incalculables (solo la gran Caracas es privilegiada de no sufrir los castigos de cortes diarios), el transporte público desaparece poco a poco, los servicios públicos de agua, aseo, gas, salud, educación, seguridad se encuentran deteriorados, lograr conseguir dinero en efectivo es un milagro.

Sin embargo, la clase política que gobierna tiene poca credibilidad, solo les cree el 30% de la población que recibe algún beneficio directo, mientras que la clase política opositora a pesar de contar con un 70% de la población muy molesta con el presidente se encuentra fragmentada en un grupo que promete que al presidente le falta poco (que es el mismo grupo que en enero de 2016 prometió que el presidente en 6 meses se iría, que además planteó un antejuicio de mérito al presidente por abandono de cargo en enero de 2017 y ya con eso se iría, el mismo que convocó a un plebiscito el 16 de julio de 2017 para pedir la renuncia presidencial, el mismo que evitaría la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, el mismo que prometió durante cuatro meses de protestas entre abril y julio 2017 que el gobierno se marcharía y que se aplicaría el artículo 350 de la constitución, el mismo que llamó a no votar el 10 de diciembre de 2017 en las elecciones a alcaldes y por lo que hoy hay 308 alcaldes del oficialismo en el poder, el mismo que dijo que la O.E.A. aplicaría la carta democrática, el mismo que planteó que el grupo de Lima doblegaría al gobierno, el mismo que hace poco días apertura un nuevo ante juicio penal contra el presidente y que acompañado de la ex fiscal que humilló a la oposición durante muchos años, afirma que el presidente ya esta destituido), otro grupo más radical que afirma que la única salida es con intervención internacional y otro grupo que promueve el voto como mecanismo de vencer al gobierno, lo lamentable es que todos esos grupos son opositores y no logran coincidir en una estrategia unitaria para vencer al presidente.

Por su parte, las fuerzas armadas juegan un rol protagónico en esta etapa de la crisis, en la que sus cuadros de comando bajos están sufriendo las consecuencias del alto costo de la vida y la baja capacidad de abastecimiento a los comandos, quienes también padecen la escasez de alimentos, medicamentos e insumos. Mientras la guerra de micrófonos internacional continúa el gobierno sigue avanzando. Como lo dijo Paula Avellano “Mientras los cochinos coman habrá pernil para la navidad”.

articulosjesuscastillo@gmail.com                     @castillomolleda

S.H. Jesús Castillo Molleda (Politólogo, Profesor, Emprendedor, Locutor)

 

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