Jesús Castillo: Que se vayan todos

Jesús Castillo: Que se vayan todos

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¡Que se vayan todos! fue un lema surgido espontáneamente en el curso de las protestas populares, piquetes y cacerolazos que caracterizaron a la crisis de diciembre de 2001 en Argentina. La consigna expresaba la crisis de representatividad y el desencanto de la población en relación con sus dirigentes, exigiendo la renuncia masiva de los gobernantes. Encuestas y análisis políticos concluyeron que en esos días el 70% de la población apoyaban la consigna “que se vayan todos”. En la Venezuela de hoy el rechazo de la población no solo se expresa en los aliados al gobierno, el rechazo se trasladó igual a la mayoría de la dirigencia política opositora que se quedó sin argumentos, sin discursos que no son capaces de lograr ni siquiera una unión para lograr vencer al gobierno. ¡Que se vayan todos! es lo que se escucha en el autobús, en los mercados, en los lugares de trabajo, en los comercios, en las escuelas, liceos, universidades, condominios, empresas, aeropuertos, puertos, terminales, en los hogares, pues los ciudadanos están fatigados, hastiados, obstinados de tanta inoperancia gubernamental y política que tienen al país sin efectivo, sin seguridad ciudadana, con una hiperinflación ya inexplicable por los estudiosos de la economía, sin servicios de luz, salud, educación, ahuecada vialidad, apagado alumbrado público, putrefacto aseo urbano, dan pena. Y es que en Venezuela nada funciona bien y todo depende de pagos a gestores, funcionarios, representantes de empresas y comercios que quieren cobrar comisiones a todo el que requiera un servicio o producto difícil de lograr por las vías normales.

El país se encuentra en un dilema para las elecciones presidenciales, el 70% que rechaza al gobierno se encuentra desactivado en el voto prefiriendo abstenerse y dejar que quienes tienen 18 años gobernando muy mal sean reelectos por seis años más con solo el 30%; es decir, prefieren no participar que intentar vencerlo como decían los argentinos en la crisis, con el 70% de rechazo no hay trampa que haga el gobierno que pueda detener su derrota. La crisis argentina es un buen ejemplo de cómo una sociedad unida puede vencer a los malos gobiernos y sacar del juego a los malos políticos. Muchos sueñan con golpes de Estado, con intervención militar internacional (Muy lejos esta opción pues están entretenidos en Siria), con que la O.E.A, Grupo de Lima, los presidentes de Canadá, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Chile vengan a Miraflores a acorralar al presidente Maduro para que renuncie, que exista un embargo petrolero, que exista un embargo comercial, que el T.S.J de Washington con la Asamblea Nacional logren abrirle un antejuicio de mérito que saque de la silla presidencial al presidente, que cambien a los rectores del C.N.E.,  que se produzca una explosión social, que los santos hagan milagro. Mientras todo eso ocurre, qué se va a hacer para poder soportar es desmadre económico, qué familia (que no tenga ayuda de las remesas internacionales que envían sus familiares, que no gane en moneda extranjera, que no tenga una empresa, comercio, negocio próspero), va a poder soportar el acelerado deterioro de la calidad de vida cuando un kilo de carne se encuentra entre los Bs. 890.000 y Bs. 1.500.000, un pollo entre los Bs. 800.000 y Bs.1.600.000, un kilo de queso entre los Bs. 900.000 y Bs.1.900.000, un pan francés entre los Bs. 13.000 y Bs. 25.000, un kilo de papa entre los Bs. 200.000 y Bs.400.000, una batería para vehículos entre los Bs. 13.000.000 y Bs. 34.000.000, esos precios varían diariamente y solo pueden ser más económicos si el comprador posee dinero en efectivo.

Que se vayan todos los que no están trabajando por mejorar al país, que se vayan todos los que están desmantelando los bienes públicos, que se vayan todos los políticos ineptos, que se vayan todos los matraqueros, ladrones y corruptos, que se vayan todos los que no aportan nada para solucionar la crisis, para que puedan volver todos los que por esta difícil situación se vieron obligados a salir del país. Venezuela está llena de gente buena, productiva, trabajadora; por ello, con un viraje en la política económica la confianza vuelve y con ello se reactiva la economía, regresan los capitales nacionales e internacionales, Venezuela volvería a recuperar su poderío económico como potencia petrolera, agrícola, pecuaria, vale la pena seguir intentándolo. Como lo dijo Tulio Arias “Para que un mal gobierno persista en el poder solo necesita de malos electores”.

articulosjesuscastillo@gmail.com                       @castillomolleda

S.H. Jesús Castillo Molleda (Politólogo, Profesor, Emprendedor, Locutor).