Jesús Salom: 127 años de lucha

Jesús Salom: 127 años de lucha

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El 11 de septiembre de 1891, el Zulia se convirtió en referencia académica para Venezuela,  con la creación de la Universidad del Zulia. Dirigiendo aquella magna apertura su primer rector, Francisco Ochoa. El clamor de la sociedad pujante e inquieta se materializó gracias al trabajo de los intelectuales de la región, conscientes de la necesidad de abrir una institución en la que confluyeran las distintas corrientes del pensamiento universal.

Era evidente, intelectuales y jóvenes zulianos en su interacción con el mundo latinoamericano y europeo principalmente, a través del Puerto de Maracaibo, pugnaban por contar con un aliado educativo que canalizara las discusiones de las teorías  sociales y las ciencias exactas, buscando respuestas a las incógnitas individuales y de una sociedad que ya comenzaba a sentir el impacto de su comercio e industria.

Entre 1891 a 1904, la Universidad del Zulia se convierte en el referente académico de la región, pero como lo expresa su historia, en su interior confluían sus aliados y detractores. Es lógico que el conocimiento y la crítica generen enemigos; aquellos que detentan el poder autocráticamente y controlan la economía de manera amañada, reaccionaron y lograron su cierre temporal,  hasta que la presión social logró reabrirla el 1 de octubre de 1946, de la mano del intelectual y primer rector de la reapertura, Jesús Enrique Lossada.

Su historia está llena de experiencias positivas por los grandes aportes que han salido de sus aulas y laboratorios, pero también su esencia crítica y democrática ha generado adversidad en los grupos que controlan el poder. La confrontación constante fructífera es su dinámica y hoy en pleno siglo XXI, cuando nuevamente el oscurantismo se cierne sobre la sociedad, la comunidad universitaria tiene el reto  de conducirla por el camino que permitirá sacarla de la miseria, la mediocridad y la corrupción, a la que el régimen gobernante la ha llevado, en ese afán por controlarla y encerrarla  en un modelo ideológico obsoleto, que debe ser vencido con sabiduría, conocimiento y democracia, haciendo honor a la frase que acompaña su escudo: después de las nubes el sol.

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