Jesús Salom: Cierre de un ciclo

Jesús Salom: Cierre de un ciclo

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Cada cierto tiempo de su trayectoria vital, el caminante debe hacer un alto en el camino. Volver la mirada atrás y observar que tanto avanzó. Escuchar la voz del viento. Oír el murmullo de la voz interior. Una evaluación que permite saber dónde está y hacia dónde dirigir sus pasos. En el último año tomé decisiones trascendentales. Solicité al Consejo Universitario mi jubilación como profesor titular de LUZ.

Al poco tiempo me encontré en una encrucijada. La decisión más difícil y dolorosa que debía tomar porque involucraba dejar atrás todo por lo que había luchado durante 26 años. Una rica experiencia que me llevó a mejorar mi formación profesional y elevarme académicamente. Asumir el reto de ejercer responsabilidades administrativas en épocas complejas. Desarrollar los sentimientos de pertenencia e identificación con LUZ. Debía considerar continuar por el camino andado o cambiar de dirección, sin perder de vista el objetivo vital. Decidí lo segundo.

En un día que me pareció tormentoso opté por el bienestar de mi hermosa familia. Darle a mi hijo una vida más digna y con oportunidades que no podrá tener en el país. Una difícil decisión acicateada por la crisis que azota y asola a Venezuela. Resolví pasar a ser parte de los millones de venezolanos que conforman la diáspora criolla que anda por el mundo trazando caminos a la esperanza y el corazón pendiente de un hilo por el destino de esta tierra amada que vive los días más duros y oscuros.

De tal forma, estimado lector, que esta será mi última columna como Vicerrector Administrativo de la Universidad del Zulia, cargo al que he renunciado después de casi dos años de mi designación por el CU, en calidad provisoria, dado el repentino deceso de nuestra inolvidable profesora María Guadalupe Núñez.

Fueron 26 años de vida universitaria en LUZ. Obtuve los más altos honores a los que puede aspirar un profesor y eso me enorgullece. Mi más profundo agradecimiento al alma máter y a quienes con sabiduría me orientó. A las autoridades rectorales que con su apoyo me permitieron prestar un mejor servicio a LUZ, en medio de la más severa y profunda crisis universitaria de la Venezuela contemporánea.

También agradezco a cada uno de los decanos de las facultades y núcleos; así como a los directores académicos y administrativos. Especialmente, saludo a la gente de la Facultad de Ingeniería. A los gremios universitarios y a la Federación de Centros Universitarios. Un lugar especial en mi corazón y en mis oraciones tiene el equipo que me acompañó en todos los años que estuve en el VAD. Con su poyo hicieron más llevadera mi tarea. ¡Hasta luego! No me desligaré de LUZ.