Jesús Salom: El gobierno mágico

Jesús Salom: El gobierno mágico

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“El buen funcionamiento de las sociedades se basa en la confianza, y esta, a su vez, depende de la solidez de las instituciones”, escribió recientemente Carlos Alberto Montaner (Los gobiernos estúpidos, El Nacional 4 de septiembre de 2018), dos variables fundamentales para el desarrollo de las sociedades, y ambas están desaparecidas en el régimen que gobierna a Venezuela hace 20 años.

Difícilmente las medidas oficiales tendrán el efecto de revertir la situación, por el contrario, se agudizará en los próximos días (ya ni siquiera se puede hablar de meses porque no da tiempo), todo por la insistente intención de mantener el control social, político y económico, utilizando el poder que durante décadas fortaleció el Estado para convertirse en el regente de la renta petrolera, e inicialmente, garantizar la distribución de una riqueza que a la larga facilitó le imposición de un régimen que deambula en una tormenta ideológica obsoleta e inoperante.

El paquete económico sin orientación clara, no generó la confianza esperada, lo único que busca es ganar tiempo y mantener el control del gobierno sobre la actividad económica y social. Cualquier sensato especialista o ciudadano común, sabe que después de la embriaguez de dinero inorgánico vendrá el vendaval, que ya se asoma, con un aluvión de precios descontrolados que liquidarán el andamiaje ofertado por el Gobierno, cuyo principal portavoz, el presidente Nicolás Maduro, lo anunció como una revolución económica mundial, pero que en esencia solo prolongará la agonía de un país enfermo de soluciones mágicas.

Sin confianza, la inversión  nunca llegará, sin instituciones democráticas respetuosas de la ley tampoco se garantizará el éxito de cualquier plan económico, político o social. Venezuela está entrampada en sus propios males, la esperanza se deteriora, su población solo espera la acción de actores externos para que se haga posible un cambio real, porque aquí el vacío de líderes es evidente.