Johel Salas: Se abren dos puertas

Johel Salas: Se abren dos puertas

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Dos puertas se abren en esta Venezuela sin sosiego, de constantes sobresaltos y de angustias que se acumulan hasta saturar los espacios de tolerancia. Dos llaves diametralmente opuestas tenemos para ingresar a un nuevo país en los días sucesivos. Una de ellas abre la puerta de una confrontación violenta en la que no alcanzará el café para tantos velorios y ríos de lágrimas maternas no serán suficientes para limpiar la savia roja de infinitos muchachos asesinados por un  poder que decidió quedarse a sangre y fuego. Es la llave que hará polvo cósmico la ruina del país que hoy somos. Es la puerta al infierno de la pobreza, de la inseguridad, de la libertad conculcada, del futuro negado, de las emigraciones al por mayor, de la estupidez extrema frente al timón del navío que nos lleva a la autodestrucción, es la puerta al borde del abismo para lanzarnos en un suicidio colectivo. Es la puerta que prefieren abrir algunos sectores del extremismo oficialista y algunas voces del extremismo opositor. Ellos amantes de lo sombrío y carentes de grandeza espiritual, son los enemigos número uno de la Nación. Ellos con gozo de odio instan a una pelea de gallos cuya única regla es: gana el que quede vivo. Es la estrategia del todo o nada que en política se traduce como guerra, es decir, significa llanto y destrucción. Ellos fans de José Millán-Astray tienen como consigna ¡Viva la muerte!

La otra llave abre una segunda puerta que nos muestra una luz al final del oscuro túnel, es la llave del entendimiento y de la negociación política. Es la llave de la sensatez, del lema ¡No más muertos!, de la arenga amorosa ¡Viva la vida!, la llave de la reconciliación, la de negociar sin claudicar, la llave para vencer convenciendo que le hace honor a Unamuno. Es la llave que tiene algunos adeptos en el alto poder constituido y que es mayoría en el pueblo soberano que con desesperación viene gritando: ¡Basta de peleas comida ya! ¡Basta de peleas, medicina ya! La segunda llave representa la civilidad, la compasión, el retorno al sistema de libertades, y de la paz política que permita sentar las bases de la reconstrucción económica, social, moral e institucional de la patria. La segunda puerta se abre concediendo posiciones sin relajar los principios, es la llave que nos lleva al cambio del poder sin más pólvora fratricida empeñada en llevarse las almas juveniles. Es la puerta para el retorno de los que se han ido, para la libertad de los que están en prisión. Es la puerta que como decía el cantor “siempre ha estado abierta a la vida". Es la puerta para posponer y reducir las penas con el compromiso que dejen el coroto y se vayan con su música a otra parte. Es la puerta para que otros rostros y otras formas conduzcan los destinos del país. Es la puerta para la coexistencia diversa siempre sujetos al pacto social. Es la puerta para el nunca jamás sin el pueblo.

Los del oficialismo y los de la oposición que prefieran esta llave serán tildados por los bebedores de sangre, de allá y de aquí, como traidores, salta talanqueras, HDP y demás, pero nada importa lo que digan los que orgásmicamente se regocijan cuando escuchan “que brille para él la luz perpetua”, porque con que esta puerta nos asiste la razón y la fuerza moral para actuar desde el más profundo sentido ético, que no es otra cosa que pensar en la existencia, en la vida, la de todos.

Yo apuesto por esta segunda puerta que promete libertad con bienestar. Que vislumbra tiempos mejores de abundantes banquetes, de vida sencilla, pacífica y libre, en la que podamos ser lo que deseamos sin tener que soportar a tantos pendejos locos y dispuestos a matarse.