Julio Portillo: Esbirros

Julio Portillo: Esbirros

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Motivo de preocupación cada vez mayor son las denuncias que en el país e internacionalmente se van haciendo contra la dictadura venezolana en materia de torturas. El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, anuncia que en el informe que presentará en los próximos días abordará el tema en el organismo. Y el relator de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el británico Nigal Rodley, ya ha denunciado esta situación.

 

El Instituto CASLA de Praga ha presentado en la Corte Penal Internacional 55 testimonios de venezolanos que han sido torturados por la cadena de mando del régimen de Nicolás Maduro. Amnistía Internacional en el cuadro de países que presenta como practicantes de la tortura de manera sistemática señala a Venezuela y a Cuba.

 

Aunque en Venezuela existe una Ley para prevenir y sancionar la tortura, los tratos crueles, inhumanos y degradantes, el gobierno hace caso omiso de este estatuto legal. El llamado Foro Penal Venezolano ha desarrollado una labor encomiable en defensa de los detenidos políticos sometidos a toda clase de tormentos.

 

La situación en Venezuela no se reduce solamente a las certeras denuncias sobre torturas, sino a la realidad de que los médicos forenses no dependen de los jueces sino de la policía judicial, lo que compromete seriamente la objetividad de los informes. Mientras la flamante Ministro de Penitenciarias, Iris Valera, presentaba a Venezuela en Ginebra como uno de los países ejemplo en materia de derechos humanos, se publicaba la noticia de quince cadáveres hallados en una fosa común en la Penitenciaría General de Venezuela. Ante el estupor de los delegados de la ONU en Suiza, asistentes a esa reunión, fueron calificados de descarados en privado, los gobiernos de Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador que aprobaron el informe de la ministro conocida como “la fosforito”.

 

Pero no es solamente la situación de hacinamiento en que viven los presos en las cárceles lo que ha venido denunciándose, sino igualmente la impunidad de los esbirros que practican los tormentos. Todavía no se conoce por parte de la Fiscalía la apertura de juicio a algunos de estos torturadores denunciados. Los esbirros se hicieron famosos en tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez con la Seguridad Nacional. La pagaron muy cara cuando derrocaron el régimen. Y a los torturados sobre todo del partido Acción Democrática se les dio el nombre de “mártires por la democracia”. Hay nuevos mártires.

 

El diputado Rosmit Mantilla recién excarcelado después de dos años y medio detenido, ha revelado los términos en que fue torturado, las condiciones en que funciona la cámara de suplicios llamada “La Tumba” ubicada según él en sótanos en la Plaza Venezuela de Caracas y donde hay estudiantes detenidos que llevan meses sin ver el sol. Terrorismo de Estado.

 

Con Pablo Neruda diremos “podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”. Haga lo que haga, la dictadura de Nicolás Maduro tendrá su final.

 

 

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