La carta de renuncia de Rafael Ramírez al gobierno de Maduro: “La...

La carta de renuncia de Rafael Ramírez al gobierno de Maduro: “La lealtad a Chávez no es negociable”

COMPARTIR

Rafael Ramírez  se desempeñaba en el cargo de Embajador de la ONU desde el 5 de enero de 2015. Una vez conocida la decisión expresa del presidente Maduro coloco su cargo a la orden, alegando que era una decisión difícil en lo personal, sobre todo por la situación política-económica que atraviesa el país.

El Gobierno venezolano decidió remover de su cargo a Rafael Ramírez el pasado 30 de noviembre.  La decisión se produjo luego de que Ramírez cuestionara el manejo económico del Gobierno, posición que le valió  críticas del ala dura del chavismo.

“Fue destituido anoche (del pasado martes)”, dijo a Reuters una de las fuentes familiarizada con el hecho. Maduro informó, en un acto ese mismo día, que presentaría nuevas pruebas de supuestas “mafias” compuestas por “traidores” dentro de la industria petrolera, en lo que parecía una referencia a funcionarios que ocuparon cargos dentro de la estatal.

“La lealtad no es negociable. Debe ser un ejercicio pleno y activo (…) de apoyo y defensa de los principios e intereses más sagrados de nuestra patria, por los que tanto hemos luchado y que tanto esfuerzo ha costado, incluso por los que el comandante Chávez, entregó su vida y la misma me ha llevado a expresar permanentemente mis opiniones  con respecto a las difíciles y complejas situaciones que estamos confrotando en el país”, expresó Ramírez en su carta.

Reveló que “se me ha removido por mis opiniones, me mantendré, pase lo que pase, leal al Comandante Chávez!”.

La carta va dirigida al ministro para las relaciones exteriores, Jorge Arreaza, en la que indica que “mi renuncia al cargo de Embajador Representante Permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas el cual he desempeñado desde el 5 de enero de 2015 hasta la fecha”.

 

Aquí la carta completa:

 

Nueva York, 4 de diciembre de 2017-12-05

Ciudadano Jorge Arreaza.

Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores.

Presente.-

Tengo a bien dirigirme a Usted, con el objeto de notificar mi renuncia al cargo de Embajador Representante Permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cual he desempeñado desde el día 5 de enero de 2015, hasta la presente fecha.

Esta decisión responde a los acuerdos alcanzados en nuestra conversación, una vez recibida la instrucción del Ciudadano Presidente de la República, de separarme del cargo para que cese, según ha sido su deseo manifiesto, de representar a nuestro país frente a este Organismo Multilateral.

Debo señalar que he desempeñado mis funciones, como siempre lo he hecho, apegado estrictamente a nuestro ordenamiento jurídico, político y administrativo, así como, a nuestras posiciones nacionales en cuanto a los temas de política exterior. De manera particular, hemos defendido nuestros derechos como país oportunidades de actuación, las ideas, principios y convicciones políticas que siempre guiaran nuestros pasos, y que son parte esenciales del legado de nuestro Comandante Hugo Rafael Chávez Frías y de la Revolución Bolivariana. Valores que son patrimonio de todos los venezolanos y venezolanas.

Durante nuestra labor en el seno de este organismo multilateral, escenario político por excelencia que tiene una influencia definitiva en el relacionamiento entre las nacionales del mundo, hemos logrado posicionar a nuestra patria, restableciendo y profundizando los lazos con todos los países y diferentes órganos y agencias de las Naciones Unidas.

Durante el periodo 2015- 2016, desempeñamos la representación de nuestro país ante el Consejo de Seguridad, como Miembro No Permanente de este organismo,  probablemente el más importante de la Organización de las Naciones Unidas. Fuimos reelectos ante la comisión de los Derechos Humanos en Ginebra, ejercimos durante dos años consecutivos la Presidencia del Comité de Descolonización y, durante este 72° periodo de Sesiones de la Asamblea General, fuimos electos como Presidentes de su Cuarta Comisión. Hemos tenido presencia activa en todos los espacios de la ONU, desplegando una intensa actividad política, siempre basado en nuestros principios soberanos, firmes e innegociables.

He contado con el apoyo profesional y político de un destacado grupo de funcionarios de nuestra Misión Diplomática, provenientes, tanto de Cancillería, como del Ministerio de Petróleo. A todos ellos, agradezco su trabajo y los recomiendo como excelentes profesionales en el ámbito del trabajo multilateral.

Para mí en lo personal, esta decisión resulta muy difícil, pues significa cesar en mis funciones como servidor del Estado Venezolano, especialmente cuando atravesamos una situación de crisis político-económica donde el frente internacional ha adquirido una relevancia extraordinaria. No obstante, ante la decisión del presidente no he tenido otra opción. Quedo a la dispoción de mi país y de la Revolución, siempre estaré del lado del Pueblo.

Luego de haber ocupado tan altas responsabilidades al servicio del Estado Venezolano, especialmente durante doce años como Ministro del Poder Popular de Petróleo y Presidente de PDVSA junto al Comandante Chávez; luego de participar  las profundas transformaciones que nuestro país requiere; luego de participar de manera activa en la derrota del sabotaje petrolero, enfrentando la desestabilización política y económica que sufriéramos desde inicios de la Revolución Bolivariana; luego de haber conducido con el apoyo irrestricto el manejo soberano de nuestro recurso natural más importante, el Petróleo; luego de haber participado de manera directa en los extraordinarios esfuerzos políticos-sociales del Comandante Chávez, para adelantar las profundas transformaciones que nuestro país requiere; luego de haber acompañado, hasta sus últimos días, al Comandante en todas las batallas políticas de nuestra Revolución, no concibo otro curso de actuación distinto al que me mantenga del lado de la Revolución Bolivariana y de los más altos intereses de nuestro país.

He jurado lealtad al Pueblo, a nuestro país, a la Revolución y al Comandante Chávez. La lealtad no es negociable, debe ser un ejercicio pleno activo, de apoyo, y defensa de los principios e intereses más sagrada de nuestra patria, por lo que tanto hemos luchado y que tanto esfuerzo ha costado incluso, por los que el Comandante Chávez entregó su vida, y la misma me ha llevado a expresar permanentemente mis opiniones con respecto a las difíciles y complejas situaciones que estamos confrontando en el país.

Con base en mi experiencia de gobierno y dirección de un área tan sensible y compleja como la del sector petrolero, con un indudable impacto en el devenir económico, político y social de nuestra patria, he querido compartir las razones y actuaciones de la dirección de la industria petrolera y del sector económico, durante el gobierno del Comandante Chávez. No con el animo de escudarme en su nombre, sino para compartir una experiencia que a todas luces fue exitosa y que le brindó al país un periodo de más de una década de estabilidad, crecimiento y desarrollo. Todo el país reconoce los aportes que nuestro sector hizo en esos años extraordinarios de progreso económico-social. No reconocerlo y atacarlo, es solo producto de un cálculo político, egoísta y mezquino.

Todas mis observaciones las he hecho honestamente, desde todas las posiciones que he ocupado. He aceptado distintos destinos y responsabilidades, en un ejercicio permanente de disciplina. Así mismo, estoy comprometido en seguir insistiendo en el seno del Gobierno, en la necesidad de una profunda revisión y retomar el sendero exitoso trazando por el Comandante Chávez, en beneficio de nuestro pueblo y de nuestra patria.

En estas circunstancias y dadas las limitaciones a las que he sido sometido, me he visto obligado a expresar mis opiniones en público, después de expresarlas insistentemente en los espacios políticos correspondientes, siempre con la orientación de contribuir a la solución de los problemas, a través del aporte de ideas y de soluciones. Esperaba fuesen bien recibidas, más aún cuando están planteadas de manera constructiva, con la sola intención de generar una discusión creadora, revolucionaria, con el único objetivo de superar juntos esta situación. Asi se lo juramos al Comandante Chávez en vida y luego sobre su féretro.

No quisiera imaginar que ahora arreciarán los ataques y los vilipendios por expresar mis opiniones y fijar una posición de alerta en defensa de la revolución y el país como ya han hecho algunas voces ofensivas y arteras. Es la nueva forma de hacer política con “p” minúscula que se ha impuesto, en una comunión de intereses y bajos propósitos, coincidentes con las matrices de opinión de la derecha, cosa que era inimaginable en tiempos de revolución del Comandante Chávez. Tengo un nombre y una trayectoria de actuación que ha sido permanentemente del dominio y escrutinio público. No voy a permitir que me ofendan. Al agredirme en lo personal, afectan la unidad de las fuerzas revolucionarias y el legado del Comandante Chávez.

Espero sinceramente que prevalezca la necesaria ponderación en el manejo de situaciones tan complejas para el país. Es en estos momentos que se impone la altura del liderazgo político, para movilizar sus fuerzas e instituciones en la resolución de los problemas.

Lo he dicho, lo repito, tenemos un gran país, pleno de posibilidades, tenemos un extraordinario pueblo, con fuerzas e instituciones comprometidas con la Constitución y el Plan de la Patria que nos legara el Comandante Chávez. Un país posible, de justicia, de avances, donde se puede vivir plenamente y se puedan desencadenas todas las fuerzas creadoras, y la potencia de nuestra patria. Yo estaré allí, contribuyendo, como nos enseño Chávez, arriesgándolo todo, para ser leales con nuestras ideas y principios. ¡Venceremos!.

 

Rafael D. Ramírez C

 

 

y