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La foto prohibida del hijo del Presidente que llevó a prisión a una mujer marabina

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Nicolás Maduro Guerra se encontraba en una fiesta en la capital zuliana, invitado por los constructores de la nueva cárcel del estado. Su presencia la captó la cámara de un teléfono celular de una dama. Cuatro días después a ella la trasladaron a la sede del Sebin en Caracas.

Ocurrió el sábado 3 de junio en el salón Las Palmas del Lago Maracaibo Club, mejor conocido como El Creole. La foto del hijo del Presidente de la República, prohibida por los cuerpos de inteligencia del Estado y que terminó filtrada en tiempo récord en las redes sociales, no tiene nada fuera de lo común. Pero fue justamente lo prohibido y las acciones tomadas por el Sebin lo que despertó la curiosidad sobre la imagen, tomada en movimiento de una mesa a otra desde un teléfono celular, lo que suscitó las preguntas que se hacen todos sobre las visitas del hijo del primer mandatario a la “tierra del sol amada”.

A simple vista es una foto aburrida. Como fondo aparece un trío de comensales desprevenidos y absortos en sí mismos que engullen tequeños mientras dos damas atienden a un bebé dentro de un coche. El centro de atención de la captura mal encuadrada es el hijo del presidente, Nicolás Maduro, que luce distraído en quién sabe qué pensamientos, mientras observa fijamente lo que queda de un pinchito de carne o de pollo que aún sostiene en su mano derecha.

En la mesa no se ve la botella que alegra el ambiente, pero sí los vasos de vidrio con los hielitos como testigos. Haciendo compañía, una copita burbujeante, medio llena o medio vacía, según el estado de ánimo del resto de los amigos que comparten la mesa, pero que para el momento de la foto se encontraban ausentes.

La mesa seguramente estaba algo retirada de las miradas impertinentes del resto de los invitados. Le siguen unas botellitas de agua, una cartera negra de mujer, un celular de última generación con funda de un color amarillo exageradamente brillante. Fuera de cuadro se puede inferir la presencia de una acompañante de la que solo puede notarse su cabello un tanto rubio con raíces de un color natural más castaño oscuro. La foto publicada en la cuenta de @yosoyjustin da fe de que se trata de un niño.

Nada que pudiese provocar un rumor político o diplomático de alta envergadura. Seguramente todo hubiera quedado en breves habladurías sobre la presencia de un miembro de la familia presidencial en el evento de la tarde si no fuera por la intempestiva irrupción de los funcionarios del Servicio de Inteligencia Nacional (Sebin), quienes trataban de apoderarse a como diese lugar de la imagen digital. Fue eso lo que alteró el ambiente familiar debido a que, por un lado, la joven se negó a borrar la imagen o entregar su Smartphone, y por el otro, los funcionarios fueron pocos prudentes en el trato con la invitada, atrayendo para sí la atención de los presentes.

Invitado de honor de una familia de constructores
Rita Morales es hija de David Morales, socio principal de la reconocida clínica Falcón, de Maracaibo, y de la casa donde funciona una de las franquicias más conocidas de la Heladería 4D en Indio Mara.

La mujer se encontraba el miércoles 21 de mayo detenida en los calabozos del Helicoide en Caracas, una de las sedes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Todo por tomar una fotografía.

Rita Morales y Nicolás Maduro Guerra fueron invitados a la misma fiesta de la primera comunión de una familia muy distinguida de la sociedad marabina. Morales se encontraba acompañada de su esposo, Edward Méndez, empresario y contratista del ramo petrolero. La principal anfitriona era María José Morón Hernández, madre del comulgante —estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Maracaibo—, hija de Ricardo Morón y hermana de Ricardo y Santiago Morón Hernández, todos directivos fundadores de la empresa constructora Cresmoca, constituida en 1997.

El padre de los hermanos Morón Hernández, comentan fuentes empresariales del Zulia, participó en las actividades para levantar el paro petrolero de 2002-2003, que culminó con el despido de 30 mil trabajadores de la industria.

La empresa Constructora Cresmoca, inscrita en el Registro Nacional de Contratistas (RNC), figura desde 2007 con proyectos ejecutados para Fondur, Metro de Maracaibo y Ducolsa. Una de las contrataciones que no se encuentra en la base de datos de RNC es la del Centro Penitenciario del Zulia, obra que comenzó en 2013.

De acuerdo con un informe publicado por Transparencia Venezuela, con el apoyo del Centro de Derechos Humanos del Estado Zulia (Cdhez) y el Observatorio Venezolano de Prisiones, la ministra de Prisiones, Iris Varela, acordó con la empresa de los Morón Hernández un presupuesto de Bs. 209 millones para la construcción del centro penitenciario.

En febrero de 2015, Ricardo Morón Hernández anunció, según una nota publicada en el diario Panorama, que para noviembre de ese año se culminaría la construcción. Un año después dejaron abandonada la obra y 70 % de los avances quedaron en ruinas. Culpan a los vecinos de la futura prisión, ubicada en el municipio San Francisco del Zulia, del robo de salas sanitarias, de las vigas de acero y del derrumbe de las paredes a mandarriazos.

Las organizaciones no gubernamentales denunciaron a la ministra Varela por lo ocurrido con el proyecto de prisión, pero los Morón Hernández son unos buenos amigos del hijo del Presidente.

Un clic y se acabó la fiesta

Testigos que se encontraban en el convite, pero no como invitados, contaron a El Pitazo que Nicolás Maduro Guerra llegó muy temprano esa tarde y compartió como un miembro más de la familia. Los Méndez Morales llegaron poco después. Todos los invitados eran conocidos de la familia anfitriona y miembros asiduos del club “Creole”.

Algunos trabajadores que no desean identificarse contaron que Rita Morales simplemente se acercó al sitio y reconoció al invitado de gala que se encontraba poco acompañado, e hizo el tan cuestionado clic. Los escoltas que se dieron cuenta la abordaron de inmediato y le exigieron borrar la foto por órdenes de Maduro Guerra, orden que Morales se negó a cumplir en todo momento. Se alzó la voz, hubo un breve forcejeo y estridencias. Un miembro del club hizo saber que, en ese punto de la ceremonia, el incidente resultó un tanto incómodo, por lo que algunos presentes comenzaron a retirarse, incluida Rita Morales y su esposo. Maduro Guerra y sus escoltas salieron después.

Un muy versado cronista social que renunció a los créditos contó que esa misma noche la foto fue comentada en un chat de amigos de los miembros del club “Creole”. Uno de los agregados la subió a su cuenta con mención de varios “influenciadores” de las redes Instagram y Twitter, y al margen de una que otra propuesta para ir a “cacerolear” el evento, la situación no pasó a mayores.

El día domingo, los Méndez Morales revelaron a algunos de sus amigos que algunas motos y carros particulares se encontraban rodeando su casa. La ansiedad se convirtió en preocupación. En la noche les aconsejaron salir del país por unos días hasta que todo volviera a la calma.

El lunes siguiente, una comisión del Sebin se presentó muy temprano en la mañana en casa de los Méndez Morales para exigirles de nuevo el teléfono y borrar así la cuestionada imagen. Algunos chats de grupos donde prevalecen los rumores publicaron que Rita Morales se negó a entregar el teléfono, y al final, aseguran, rompió el teléfono al lanzarlo contra una pared. Para calmar la situación se hizo presente su hermano David Morales, que es el abogado de la familia, al igual que su padre, quien medió con los funcionarios.

Los Méndez Morales decidieron partir, pero no por un vuelo comercial, sino por un chárter privado para la isla de Aruba con salida para el día jueves en la mañana. Cuenta el cronista social del “Creole” que cuando llegaron al aeroclub y chequearon sus pasaportes los abordó una comisión del Sebin, que inmediatamente retuvo sus documentos y procedió a enviarlos en un avión a Caracas.

Rita Morales fue detenida y fichada. Durmió esa misma noche en el Helicoide, en Roca Tarpeya. Lo ocurrido ese día no se filtró a la prensa ni se dijo nada porque el abogado de la familia quiso manejar la situación jurídica manteniendo el incidente en privado, para intentar resolver todo sin escándalos ni denuncias.

El viernes en la noche no se pudo mantener más el secreto porque Rita nunca llegó a Aruba. Sus amigos, intrigados, comenzaron a hablar de desaparición y hasta de secuestro a través de las redes sociales. Esto hizo que una foto que pasó desapercibida luego de los comentarios de una fiesta de primera comunión, se hiciera completamente viral después de una nota publicada por El Pitazo.

Hubo rumores de su salida los días sábado y domingo en la víspera de la graduación del hijo de la pareja en el colegio “Bella Vista”, pero todo fue una falsa alarma. Rita Morales sigue siendo una venezolana más privada de su libertad por haber tomado una foto con su propio teléfono en un evento social donde nadie hizo ningún tipo de advertencia por la presencia del hijo del presidente Maduro.

No existe decreto ni ha sido publicado en Gaceta Oficial una ley que prohíba fotografiar a los familiares del Presidente de la República, pero todo parece indicar que en Venezuela está prohibido y es castigado penalmente.

A Maduro Guerra le gusta Maracaibo
Nicolás Maduro Guerra viaja con relativa frecuencia a la región, según afirman personas muy cercanas. Al hijo del Presidente le gusta mucho la ciudad de Maracaibo, dijeron fuentes consultadas: “Disfruta con un grupo muy cerrado de amigos”.

En una oportunidad anterior a la primera comunión fue visto en una carpa de lujo colocada a pocos metros de la tarima donde la superbanda Guaco tocó en un concierto en el hotel Intercontinental, ubicado en la avenida El Milagro.

No es un aficionado al reguetón ni una estrella del hip-hop; tampoco es salsero ni se le ha visto bailar, como a su padre. Pero a Maduro Guerra ya se le reconoce en los lugares a donde acude en Maracaibo por el despliegue de camionetas, motos, escoltas y otras parafernalias del poder que jamás podrían pasar desapercibidas en una ciudad que perdió el contacto con la normalidad hace mucho tiempo.

Por su parte, Rita Morales engrosa la lista de detenidos en Venezuela por publicar contenidos e imágenes que pudieran ser catalogadas como críticas al gobierno de Maduro en las redes sociales. No pertenece a ningún partido político ni se le conoce participación en las protestas antigobierno que comenzaron el pasado primero de abril. Ni siquiera se le podría considerar una “guerrera del teclado”, como llaman en redes a los “tuiteros” opositores catalogados de radicales, pero sin duda es una presa política del Gobierno, una presa política 2.0.

César Batiz y Dámaso Jiménez 

 

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