Los 4 zulianos que murieron junto a Óscar Pérez

Los 4 zulianos que murieron junto a Óscar Pérez

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Las fotos de lo que quedó de la casa del sector Araguaney, en El Junquito, invadieron las redes sociales desde las 3:00 de la madrugada de ayer. En el primer plano, rodeado de escombros, estaba el cadáver del exdetective del Cicpc, Oscar Pérez. Las dudas aún eran latentes, podría tratarse de un montaje, comentaban algunos usuarios en careos de argumentos e hipótesis. A las 12:00 del mediodía de ayer se terminó la incertidumbre.

El ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, en cadena nacional, fue desglosando su versión oficial. Como plato fuerte de su discurso confirmó que en el campo de batalla cayó el líder de la rebelión.

Las trincheras de Pérez estaban respaldadas por cuatro zulianos que perecieron en combate. Entre ellos había una mujer, Lisbeth Andreína Ramírez Mantilla. La madre comentó a un diario tachirense que la joven era enfermera y estudiante de Odontología en La Universidad del Zulia.

Daniel Enrique Soto Torres, de 30 años; y a los hermanos Jairo Simón, de 28, y Abraham, de 33, ambos de apellidos Lugo Ramos, fueron los tres criollos que abandonaron su tierra natal para respaldar la rebelión que se inició cuando un equipo dirigido por “El Piloto” sobrevoló con un helicóptero la sede del Tribunal Supremo de Justicia, lanzó dos granadas y repudió las acciones del Gobierno a través del artículo 350, el pasado 27 de junio.

“Danielito”, como le conocían con cariño, abandonó su hogar, en la urbanización Urdaneta, a principios del mes de diciembre con la promesa de cumplir con un sustento laboral en Barquisimeto. Sus más cercanos conocían sus ideales políticos, pero no su paradero, aunque se mantenía en constante comunicación, aseguró en un contacto telefónico, su hermano mayor, Danny Soto, quien hoy viajaría a Caracas junto a su madre y una tía abogada. Por cuestiones de seguridad se negó a referir mayores detalles. “No era un terrorista, es lo único que te puedo decir”, así culminó su enunciado.

Era estudiante de Comunicación Social y esperaba egresar de la Urbe en febrero. Para sobrevivir se desempeñó como chofer de transporte público en la Circunvalación 2. También pernoctó por varios estados. Cuando se inició el ataque, “Danielito”, seguro de su destino, habría llamado a su hermano para pedirle perdón a su madre, según refirió un amigo cercano. Sin embargo, Danny lo negó. En honor al joven sus familiares convocaron hoy a asistir a “La Caminata de las Velitas”, desde el Colegio Santa María hasta Punto Criollo.

La fémina era pareja de uno de los parientes Lugo Ramos, ambos funcionarios y propietarios de un bus que alquilaban. Ellos escaparon de casa, en el edificio Río Tarre, del sector Lago Azul, hace varios meses, luego de que el Sebin allanara su residencia tras vincularlos con acciones en rechazo al Gobierno, confesó bajo el anonimato un vecino.

Los tres fallecidos eran dirigentes de los eventos de rebelión que protagonizaron cientos de jóvenes zulianos que se dieron a conocer como “La Resistencia”, en ese campo de batalla se habría fortalecido el lazo de amistad. Cómo llegaron a Oscar Pérez es una incógnita. Una fuente cercana a los infortunados presumió que los hermanos Lugo, quienes participaron en el robo de armamento del Fuerte Paramacay el 18 de diciembre, de acuerdo a Reverol, ya tendrían contacto con el líder de los sublevados por su trabajo como peritos del Cicpc. Luego de esa fecha habrían incitado a Daniel a respaldar el grupo.

El ministro detalló que los encargados de la “célula terrorista”, en la que incluso participaron niños, se autoficharon tras el ataque al cuartel ubicado en Los Altos Mirandinos. Declaraciones de los representantes opositores en los encuentros del diálogo de paz, y datos ocultos en la entrevista que Oscar concedió a CNN en español, fueron las piezas claves para dar con su paradero.

Reverol desacreditó los videos que narraban la historia desde la perspectiva de los “insurgentes”, como calificó al grupo, aseverando que se trató de un enfrentamiento donde murieron los oficiales de la PNB, Adrián Domingo Ugarte Ferrera, de 32 años, y Nelson Antonio Chirinos La Cruz, de 29.

La estocada final para desarticular a los rebeldes, a parte de liquidar a siete de sus miembros, entre ellos Abraham Israel Agostini Agostini y José Alejandro Díaz Pimentel, fue detener a seis de sus cooperantes, encargados de la logística de los ataques y de proveer alimentos y otros artículos subsidiados desde el exterior. Sin embargo, un joven cercano a Soto, y quien conocía sus pasos, aseguró que alguien que logró infiltrarse al grupo los delató para recibir una recompensa millonaria a cambio. De acuerdo al joven, los opositores estaban respaldados económicamente por altos funcionarios de todos los cuerpos de seguridad del país que se mantienen bajo perfil.

Marielba Gonzáez – Cactus24

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