Maibort Petit: Defensa de Flores de Freitas pide sentencia de 10 años...

Maibort Petit: Defensa de Flores de Freitas pide sentencia de 10 años de prisión

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Por Maibort Petit
@maibortpetit

La defensa de Franqui Francisco Flores de Freitas sometió a consideración del Juez Paul Crotty un memorando donde solicita que el convicto por narcotráfico se le imponga una sentencia mínima obligatoria de 10 años de prisión, motivado a que la naturaleza del crimen y la historia personal del acusado no lo hacen merecedor de una condena superior a una década en prisión.
La solicitud de los abogados de Flores de Freitas difiere de la presentada por los defensores de Efraín Antonio Campo Flores, la cual no establece pena mínima sino que solicita que el acusado no merece cadena perpetua ni una larga condena, tal cual lo ha solicitado la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que es la parte acusadora en este caso.
El memorando de los abogados está acompañado por varias cartas de familiares y amigos pidiendo indulgencia al juez Crotty, entre las que se destacan las enviadas por: Jessika Contreras (ex-novia), su hijo de 9 años, Yaxelli Tahina Flores de Freitas (hermana), Amelia Flores y Hermes Flores (tías), Numidia Rocío Flores y Arturo Nusbel Madera Flores(primos), Laura Betancourt, Gladys M. López, Gilberto R. López, Gary L. Solórzano L., Henri Sandoval (amigos) y Taina M. Carranza Carrillo. Como en el caso de Efraín Antonio Campo Flores no hay cartas solicitud de benevolencia de la primera dama Cilia Flores ni de su esposo, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
La defensa de Flores de Freitas condensó en 14 páginas el historial del acusado, donde sostiene que en su caso individual obliga al Tribunal a imponer una sentencia no mayor al término mínimo obligatorio de diez años requerido bajo  el título 21 del Código de los Estados Unidos.
Dice la defensa que cualquier cantidad adicional de encarcelamiento sería “mayor de lo necesario” para cumplir los propósitos de la sentencia en este caso.
Su participación en la conspiración
Flores de Freitas fue  hallado culpable por un jurado de conspirar para importar, fabricar y distribuir cinco o más kilos de cocaína que tenían como destino final a los Estados Unidos.
La defensa señala que la naturaleza y las circunstancias del crimen en cuestión deben ser tomadas por el juez, ya que la operación del caso fue “seca”, es decir, “donde el Gobierno no recuperó drogas; donde no hay alegación de que los demandados participaron en ningún acto violento relacionado con la ofensa; y donde el Gobierno no tiene pruebas de que hayan distribuido con éxito  a entregar ni un solo gramo de drogas a nadie en ningún lugar, mucho menos a los Estados Unidos, lo cual justifica una condena mucho más baja que la  solicitada por el Gobierno de “no menos de 30 años”.
El historial personal del acusado
La defensa también describió en el memorando la historia personal y las características de Flores de Freitas que -según los abogados-  justifican una condena mucho más corta, no mayor que el mínimo obligatorio.
En los detalles aportados por la defensa destaca que Flores de Freitas  vivió trágicas circunstancias durante su infancia, y a pesar de ellas se convirtió en un padre dedicado, responsable y afectuoso para su hijo de nueve años.
Asimismo destaca que Flores de Freitas ha hecho muchas contribuciones positivas a su comunidad, para lo cual la defensa entregó a la corte una serie de cartas de familiares y amigos del acusado donde se destaca su buena conducta y sus logros. Los defensores dicen además que Flores ha sido un recluso modelo en el Centro de Correcciones Metropolitano, y que en su tiempo de reclusión no ha incurrido en infracciones disciplinarias y que por el contrario se ha ganado el reconocimiento de sus guardias de la prisión.
__A pesar de las circunstancias desalentadoras que ha enfrentado y sigue enfrentando, Flores de Freitas ha perseverado, ha aprendido de sus acciones anteriores y está decidido a sacar lo mejor de una situación difícil. En consecuencia, la historia personal y las características del demandado también dejan en claro que el plazo mínimo obligatorio de diez años sería suficiente, y no mayor de lo necesario, para lograr los objetivos de la sentencia, acota la defensa.
No a la cadena perpetua
 
Los abogados de Flores de Freitas se oponen rotundamente a la posibilidad que a su cliente se le sentencie a cadena perpetua, tal como lo pidió la fiscalía. Dicen en el memorando que una sentencia severa, incluyendo inclusive la sentencia mínima pedida por el gobierno de 30 años o más, “sería extremadamente desproporcionada al crimen y manifiestamente injusta a la luz de las circunstancias personales de Flores de Freitas”.
Se rechaza el hecho que en la audiencia del 3 de octubre de 2017, el Tribunal haya determinado el predominio de la evidencia de la ofensa que involucraba más de 450 kilogramos de cocaína, tras lo cual se aplicó un nivel de delito base de 38.
Igualmente, critican que se haya aplicado una mejora de dos niveles para la posesión de un arma en relación con la conspiración y dos niveles para el uso de una aeronave en relación con la conspiración, y una mejora de dos niveles para el papel  de Flores de Freitas como líder, organizador, gerente o supervisor de la conspiración. Todos estos elementos actúan como agravantes y suben los años de la condena que quedó determinada por el juez en un nivel de ofensa de 44, que conlleva una sentencia condenatoria de cadena perpetua.
Los abogados sostienen que el gobierno busca explícitamente una “condena sustancial de no menos de 30 años”, lo cual es inapropiada en estas circunstancias, y equivaldría a casi vida para Flores de Freitas, o al menos gran parte de su vida adulta, dado que ahora tiene 32 años.
Esto empeora -argumenta la defensa-  en la medida en que Flores de Freitas cumplirá su sentencia probablemente a miles de kilómetros de distancia de su familia y su hijo de nueve años, por lo que cualquier cosa que se acerque a las visitas familiares regulares es imposible.
El carácter excesivamente severo y punitivo de la sentencia solicitada por el Gobierno es aún más evidente a la luz de los siguientes hechos particulares establecidos por las pruebas presentadas en este caso, cada una de las cuales, a nuestro juicio, es indiscutible por el Gobierno.
1) El gobierno no recuperó drogas en este caso; de hecho, no hay pruebas de que los Demandados realmente poseyeran los 800 kilogramos de cocaína que supuestamente iban a transportar a Honduras.
2) Los demandados no participaron en actos de violencia en relación con el delito imputado.
3) El Gobierno no tiene pruebas de que los acusados alguna vez hayan distribuido un solo gramo de cocaína a cualquier persona, en cualquier lugar, y mucho menos en los Estados Unidos.
Seguidamente sostienen que los hechos de este caso son atípicos a los procesados en la Corte del Distrito sur de Nueva York, ya que en la mayoría de los casos de droga hay evidencia, en forma de testimonios de cooperadores, confiscaciones, grabaciones, admisiones, etc., que establece que los acusados ​​distribuyeron drogas en el pasado.
__De hecho, en la mayoría de los casos de conspiración de drogas hay pruebas de un curso continuo de conducta, es decir, de tráfico de narcóticos real repetido durante un período de tiempo que a menudo se extiende durante muchos meses o años. Incluso en otros casos de “picadura”, generalmente hay pruebas de que los objetivos se habían involucrado previamente en el tráfico de drogas. Sin embargo, aquí, no hay tal prueba, acotan los abogados.
La defensa dice que el gobierno demostró que Campo Flores y Flores de Freitas intentaron hacer un trato previo con algunos mexicanos en agosto o septiembre de 2015; pero de acuerdo con la propia evidencia, el supuesto trato nunca se concretó. “Este solo hecho hace que el caso presente sea un caso atípico extremo”.
Los defensores piden a la corte que tome en cuenta a la hora de decidir la sentencia apropiada para los acusados que el hecho fue una operación encubierta orquestada por DEA.
Los abogados advierten al juez las implicaciones de varios tribunales estadounidenses que han señalado que en la imposición de sentencias relacionadas con operaciones ilegales, por su propia naturaleza, pueden constituir violaciones del Debido Proceso de los acusados.
Más adelante aclaran que más allá de las posibles violaciones constitucionales, la corte debe considerar que los informantes de la DEA -en este caso- orquestaron un acuerdo de falsificación de drogas por 800 kilogramos de cocaína, y ahora el gobierno busca imponer una sentencia extremadamente alta contra los acusados que es impulsado abrumadoramente por la cantidad establecida para ese trato falso de drogas.
Dice que Campo Flores y Flores de Freitas impugnan enérgicamente que hayan llegado a un acuerdo para transportar 800 kilos de cocaína, lo cual no fue registrado por los informantes (ni recogieron ninguna otra evidencia excepto una sola fotografía fija de la reunión inicial de los acusados con El Sentado, donde el trato se discutió por primera vez).
__No duda de que la evidencia no logra establecer siquiera por preponderancia que fueron los Demandados, y no los informantes, quienes fijaron el monto del supuesto trato de drogas.
La defensa alega que la injusticia de estas circunstancias se magnifica por el hecho de que los informantes que hicieron la orquestación en este caso fueron dos de las personas más corruptas imaginables, lo cual debe ser tomado en cuenta por el tribunal.
La defensa argumenta que los informantes que participaron en la operación mintieron por años a la DEA y a la Oficina del Fiscal de los EE. UU. y durante mucho tiempo estuvieron involucrados en tratos reales de drogas, mientras recibían pagos generosos por  suministrar información al gobierno norteamericano.
__ La conducta de los informantes del Gobierno fue tan escandalosa e impropia en este caso que el Gobierno se vio obligado a llamar incluso a uno de los informantes (“CS-2”) como testigo durante el juicio, y a su vez se sintió obligado a notificar al otro informante (“CS-1”), su testigo estrella ante el jurado, que su contrato de cooperación estaba siendo destruido y que no recibiría ninguna carta de 5K1.1.
 
Rechaza la multa monetaria
 
Flores de Freitas sostiene en el memorando que no debe recibir ninguna multa monetaria o aumento de la sentencia por haber ejercido su derecho a ir juicio, tal como se establece en la Sexta Enmienda.
Una negociación de culpabilidad que no funcionó
La defensa de Flores de Freitas dijo que su cliente no tuvo otra opción que ir a juicio porque cuando los demandados solicitaron al Gobierno su mejor declaración de culpabilidad, los fiscales respondieron con una carta que calculó el nivel de infracción de las Pautas de los acusados en un nivel 54, once niveles por encima de la cadena perpetua obligatoria en la cuadrícula de sentencias de las Pautas.
__ Enfrentado con un cálculo tan escandaloso de las Directrices por parte del Gobierno, Campo Flores y Flores de Freitas no tenían otra opción realista que ir a juicio. En consecuencia, en la determinación de la sentencia de la Corte, Flores no debería sufrir ninguna sanción por no aceptar la responsabilidad al declararse culpable, de conformidad con los EE.UU. U.S.G. § 3E1.1.
Historia personal del acusado: Pobreza y traumas
En el documento se expresa al juez Crotty una historia personal del acusado, caracterizada por una infancia traumática y otras experiencias de vida difíciles.
_ La madre de Flores de Freitas murió cuando él tenía ocho años y luego sufrió duros abusos físicos y emocionales por parte de su padre alcohólico, quien a menudo arrojó a Flores y a su hermana fuera de su casa. A pesar de estos desafíos, Flores perseveró y trabajó para superar este trauma infantil. Obtuvo un empleo a una edad muy temprana para ayudar a mantener a su familia, se mantuvo alejado de problemas con la excepción de los últimos meses antes de su arresto en este caso, y se convirtió en el padre que su progenitor nunca fue. Incluso durante su encarcelamiento en Nueva York ha trabajado para aprender y mejorarse, y ha sido un recluso modelo. Él no ha renunciado a llevar una vida productiva, y todavía está mirando hacia el futuro.
Más adelante señala que la pérdida de su madre afectó profundamente a Flores de Freitas durante su juventud y lo largo de su vida.
Después de la muerte de su madre, Flores y su hermana carecían de un hogar estable y amoroso. Vivían intermitentemente con su padre, su abuela materna y su tío. El bienestar mental, físico y económico de los hermanos dependía de los caprichos de su padre, quien sometió a Flores y a su hermana a abusos graves.
__ Su padre -dice el memorando- tenía un temperamento violento que hacía que castigara a Flores echándolo a patadas de la casa junto a su hermana, dejándolos a merced y amabilidad de sus parientes, hasta que decidió llevarlos a casa de nuevo. Como resultado, Flores y su hermana tuvieron una infancia muy inestable y carecían de un hogar seguro y confiable, y debido al alcoholismo de su padre lo llevó a golpear y abusar verbalmente de ambos.
Dice que los niños generalmente recurrían a su abuela materna cuando su padre los echaba. No fue hasta los 12 años, cuando Flores vivió temporalmente con su tío durante tres meses, y fue la primera vez que vio lo que era ser parte de una familia nuclear amorosa.
El memorando dice que Flores enfrentó dificultades financieras significativas, ya que la abuela materna de  Flores era pobre y tuvo problemas para comprar comida razón por la cual Flores y su hermana, y pasaban hambre.
Las difíciles condiciones de su infancia y juventud hicieron que a Flores de Freitas le resultara difícil continuar su educación, por lo que abandonó la escuela antes de terminar la escuela secundaria.
Los abogados señalan que cuando Flores tenía 18 años, su padre lo golpeó y lo echó de la casa por última vez después de comprar un auto nuevo. Sin otro lugar a donde ir, el acusado durmió en el automóvil hasta que un amigo le dio un lugar temporal para vivir., y luego un amigo de la familia se enteró de lo sucedido, ofreció venderle una casa a Flores, la cual compró y a donde se mudó con su novia de entonces.
El abogado asegura que a pesar de su infancia dolorosa e inestable, la naturaleza gentil y responsable de Flores de Freitas brilló a lo largo de su vida, trabajó, dio parte de sus ganancias a su abuela para ayudar a mantener a la familia.
Cartas de la familia
En su carta a la corte para pedir indulgencia, la hermana de Flores de Freitas,  Yaxelli Tahina Flores de Freitas, explica que el acusado comenzó a trabajar a los 12 años, sirviendo como asistente en un camión, para ayudar a su padre a cubrir sus gastos de manutención.
A los 17 años, comenzó a trabajar como mensajero de una tienda de teléfonos celulares en Caracas. Ocupó muchos otros trabajos en el camino y luego Flores estableció un taller de reparación de equipos celulares, que trabaja siete días a la semana.
En la tienda de teléfonos celulares, tenía a tres trabajadores bajo su supervisión y pagaba el alquiler de la tienda y mantenía “satisfechos a los clientes con un servicio rápido y confiable”.
Desde 2012 hasta el momento de su arresto, Flores de Freitas trabajó como vendedor de autos y era dueño de un compañía de distribución de alimentos con su amigo y compañero de cuarto. El trabajo duro y persistente de Flores muestra su determinación de mantener a su familia.
Flores de Freitas no era cercano a Cilia Flores
El abogado de Flores de Freitas asegura que aunque la
la tía del acusado Cilia Flores, la hermana de su padre, era abogada de derechos civiles y una figura política prominente en Venezuela, ni Flores ni su hermana eran cercanos a Cilia Flores y nunca recibieron asistencia financiera o beneficios de ella.
La ex novia de Flores es su amiga
La exnovia de Flores, Jessika M. Contreras vivió con él desde 2003 hasta que su relación terminó, de manera amistosa, en 2010.  Ambos tienen un hijo de 9 años. En su carta a la Corte, la mujer afirma que Flores fue una pareja amorosa y solidaria, que la ayudó a pagar su educación superior.
En la carta la mujer dice que Flores ha exhibido el tipo de comportamiento parental ideal del que carecía su padre. El “objetivo principal de su vida es formar una gran familia, casarse y envejecer rodeado de las personas que más ama”.
En agosto de 2015, por ejemplo, Flores y su hijo viajaron a los Estados Unidos con una visa de turista y visitaron los Estudios Universal en Orlando. Como explica la madre de su hijo. El nunca se ha separado de su hijo, a pesar de que él y yo nos separamos como pareja. Él siempre ha estado allí para nuestro hijo, brindándole todo el apoyo, amor, afecto, valores y educación que pudo “.
Según todas las cartas de los familiares y amigos que piden indulgencia a la corte, Flores ha sido un padre ejemplar para su hijo. Antes del arresto fue responsable financieramente y era un padre cálido y amoroso.
El hijo de Flores de Freitas expresa que su padre le ha enseñado los valores del respeto, la paciencia y la responsabilidad.  Siempre compartió con él los fines de semana, lo recogía en la escuela todas las tardes, alentó a su hijo a enfrentar situaciones difíciles y brindó a su hijo la atención y el amor que cada niño debería recibir de su padre.
Entre otras cartas, están la de la abuela de Flores que asegura que el acusado la ayudó a pagar el costo de las medicinas de su madre para controlar la artritis, y las de su hermano que sufre de epilepsia. Asimismo, dice que Flores solía llevar regalos de navidad a los niños pobres de Caracas.
La defensa resalta que Flores no tiene una conducta violenta ni récords criminales en su país ni a nivel internacional, por lo cual sería injusto que el acusado reciba una condena severa ya que es un hombre cariñoso, respetuoso que le gusta ayudar a sus semejantes.
Asegura el abogado que una sentencia larga va a fracturar la relación de Flores de Freitas con su hijo, y particularmente por el hecho que será difícil que el convicto pueda ver a su hijo y su familia durante los años de prisión porque ellos viven en Venezuela, con muchas limitaciones económicas para viajar a los Estados Unidos.
La defensa asegura que Flores de Freitas se ha comprometido a rehabilitarse y convertirse en un miembro productivo de la sociedad y continuar siendo un padre responsable, amoroso que es actualmente.
Afirman que Flores de Freitas se mantiene en contacto con su hijo tanto como puede. “A menudo dibuja elaborados (y bastante buenos) dibujos a lápiz y tinta para su hijo como una medida de cuánto lo ama y lo extraña”.
Igualmente señalan que Flores asiste muy a menudo a la iglesia y actualmente está estudiando inglés.
Reiteran que Flores de Freitas ha sido un preso modelo, y su servicio ejemplar es aún más impresionante dados a los varios desafíos que ha enfrentado durante su tiempo en detención preventiva, que incluyen:
1) Su confinamiento -sin justificación- en la Unidad de Vivienda Especial (“SHU”) varias semanas antes del juicio, durante el cual se le negó el acceso a las necesidades básicas higiénicas como jabón y pasta de dientes; y
2) El hecho de que se denegó el acceso al cuidado dental, lo que causó que se desprendiera un molar en el lado derecho de la mandíbula.
En el memorando los abogados destacan que “La historia de bondad y compasión de Flores de Freitas deja en claro quién será en el futuro, y que esta experiencia lo ha convertido en un mejor tomador de decisiones, capaz de ejercer su buen juicio en tiempos de necesidad. Hay un futuro positivo por delante para Flores de Freitas”.
Concluyen señalando que esta es la primera ofensa del demandado y que no involucró violencia y que él ha entendido la seriedad de su delito, y que Flores de Freitas ha manifestado que es capaz de rehabilitarse.