Manuel Ocando: El “modo supervivencia” del venezolano

Manuel Ocando: El “modo supervivencia” del venezolano

COMPARTIR

La palabra supervivencia es utilizada para señalar la capacidad de sobrevivir que posee cualquier tipo de ser vivo. Normalmente la aplicamos cuando logramos sobrevivir a un determinado evento que pone nuestra vida en peligro o en una situación en la cual tenemos que vivir en condiciones muy adversas y sin ningún tipo de recurso.

Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida de los Venezolanos (Encovi), realizada por tres importantes universidades del país, el 87 por ciento de los venezolanos no les alcanza sus ingresos para comprar los alimentos necesarios y la mayor parte de su dieta, está fundamentada en carbohidratos, es decir, tienen una “dieta de supervivencia”. La Encuesta, basada en 1.488 entrevistas en 23 ciudades del país, revela que los alimentos que más consume la población son harina de maíz, arroz, pasta, panes, grasas como margarina y mayonesa. Según el estudio, en el que también participó la Fundación Bengoa, especializada en nutrición, el 40 por ciento de los alimentos de la canasta alimentaria que adquieren los venezolanos son harinas, arroz y grasas y un 12 por ciento consume dos comidas al día, en vez de tres. Existe un incremento de aproximadamente 11% en los niveles de desnutrición en los últimos tres años, lo que se traduce en que actualmente 23% de la población venezolana, en promedio, está desnutrida. Es importante destacar que en los últimos dos años, la población venezolana ha tenido que cambiar sus hábitos alimenticios de manera drástica y los efectos de “la dieta de supervivencia”, evidentemente, ya es un hecho que se extenderá por un tiempo.

La ONG Observatorio Venezolano de Salud (OVS), que difundió el estudio, ha señalado que esta afectación en la dieta la viven las familias de los estratos D, E y F y algunas del estrato C, es decir, personas en pobreza crónica extrema, en pobreza extrema y en pobreza reciente. Esta última categoría, se refiere a las familias de clase media que tienen las necesidades básicas satisfechas pero su poder adquisitivo ha disminuido. En 2016, el 82% de los venezolanos eran pobres, es decir, sus ingresos no superaban el precio de la canasta básica de alimentos.

Es un hecho claro y evidente, que el pueblo venezolano ha dejado por fuera cualquier tipo de actividad que acostumbraba a realizar, como por ejemplo comer fuera del hogar, salir fuera para divertirse, inclusive tomar licor, para ceñirse a lo estrictamente indispensable como lo es comer, en otras palabras, estamos viviendo en “modo supervivencia”. La severa crisis de escasez de alimentos de la cesta básica y la más alta inflación del mundo, ha disminuido grandemente el poder adquisitivo de los ciudadanos y lo ha sumido en una situación terriblemente miserable.

El experimento irresponsable y hambreador del socialismo del siglo XXI, basado en el colectivismo, el eliminar la propiedad privada, en quitar los medios de producción en manos de los individuos para pasarlos a manos del estado, las expropiaciones, eso que en definitiva, no es más que simplemente comunismo, no solamente fracasó en el mundo entero, sino que le hemos demostrado al mundo que también fracaso en Venezuela, aun con un precio del barril de petróleo excesivamente alto.

Lo que vive Venezuela en estas horas es una experiencia por demás trágica. Registros estadísticos abundan para calificar la situación como una crisis humanitaria, impuesta por un sistema totalmente colapsado que hace sus últimas maniobras para permanecer gobernando ante un tormentoso descontento popular, ya que la pobreza continua su aumento exponencial sin que el régimen tome ninguna medida para detenerla.

NO COMMENTS