Miguel Ángel Román: No fue un revocatorio pero los revolcamos

Miguel Ángel Román: No fue un revocatorio pero los revolcamos

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Si hay una cosa que sobra en este país es el inconformismo político. El negarnos la felicidad, por una parte porque obviamente llevamos 18 años sufriendo las calamidades de este régimen. Por otra porque estamos picados de culebra. No creemos en nosotros mismos ni en otros. Si un chavista se va para la oposición empiezan los señalamientos: “ahora si se viene porque el barco se hunde. Porque no saltó la talanquera antes?” Y empezamos no solo a dudar sino a atacarlo. A amenazarlo que igual va a ir preso. Un carajo se monta en un helicóptero, lanza granadas contra el TSJ. Anda escondido, amenazando a Maduro pero decimos que es un show. No le creemos a menos que caiga preso. Ahí si lo queremos.
Sufrimos de un nuevo mal: pesimismo bipolar ante las buenas noticias. Es decir nos arrechamos para ver si arrechos reaccionamos o hacemos reaccionar a los demás. Pero en el camino desmoralizamos. Una actitud que aplaudiría el célebre pero amargado filósofo alemán Arthur Schopenhauer quien decía que el secreto “para no ser demasiado infeliz”, recomendaba, estaría en “no esperar ser demasiado feliz”.
Así vamos. Auto saboteándonos. Acusando a la MUD de los fracasos. Y antes a la Coordinadora Democrática y a la Gente del Petróleo y a quien venga.
Ayer 16 de julio fue un día histórico. Hay motivos para celebrar y seguir luchando. Será imposible que el régimen lo reconozca y que los pesimistas lo aplaudan pero analicemos algo:
Aunque Maduro ganó en el 2013 con 7.587.579 votos y con este plebiscito sacamos (con el 95 %) 7.186.170 (es decir 401.409 votos menos) con este resultado ya lo hubiéramos revocado. Por cierto que ese 5% que falta bien podría llegar a más de 7 millones y medio de votos. Pero sigamos elucubrando.
La razón por la cual de haber habido un proceso revocatorio ya Maduro estuviera haciendo las maletas para Cuba es que esta elección fue atípica. Con muchos elementos adversos. Primero está que solo hubo 14 mil mesas. En su elección del 2013 hubo 45 mil. Pero pongamos que para el revocatorio nos pusieran 14 mil. Ok. No hubo publicidad y pocos espacios para hacerla. Y además del tiempo en contra por una campaña corta estaba ausente el elemento “utilitario” del proceso electoral. De haber sido una medición con un resultado *vinculante* que conllevara a una decisión más importante que un plebiscito mucha más gente hubiera participado. Mucha gente que no fue porque consideró que este era un proceso simbólico. Seamos sinceros. Que no fue porque sabía que no arrojaría un resultado decisivo.
Con este mismo criterio es probable también que se hubieran sumado empleados públicos, militares y otros que están hartos de este gobierno y que hubieran visto un evento revocatorio como una “última oportunidad de salir de esto”.
Obviamente entre más importante es el proceso electoral para el votante su participación es mayor. Por eso es que ya Nicolas Maduro estuviera afuera en Cuba, en Nicaragua, en China donde sea con gran parte de su gabinete pero en fin revocado! Felicitémonos por esta jornada tan alentadora y sigamos adelante. Olvidemos el desánimo. Este régimen está haciendo las maletas. Cuando se irá? La respuesta es pronto!
*Miguel Ángel Roman*
*@cafeynoticias*